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En el corazón del Chocó Andino, una región del noroccidente de Ecuador reconocida por la UNESCO como Reserva de la Biosfera, la tecnología ha logrado «desnudar» la selva para revelar un secreto milenario.
El hallazgo, coordinado por el Instituto Metropolitano de Patrimonio (IMP) en la comuna San Francisco de Pachijal, a las afueras de Quito, fue posible gracias a la tecnología LiDAR. Mediante pulsos láser que atraviesan la densa vegetación, los investigadores descubrieron que el sitio —antes considerado un pequeño asentamiento— es en realidad un vasto paisaje arqueológico compuesto por cientos de estructuras prehispánicas.
Lo que hace este descubrimiento particularmente impactante para la arqueología regional es la diferencia entre las expectativas y la realidad revelada por la tecnología. Esto queda evidenciado en más de 200 montículos y 100 terrazas artificiales que cubren aproximadamente 600 hectáreas.
Aún así, los expertos señalan que el área explorada representa apenas el 2 % de las 280.000 hectáreas que conforman la Mancomunidad del Chocó Andino en territorio ecuatoriano.
El arqueólogo Juan Jijón, consultor del IMP, destacó la identificación de estructuras circulares, rectangulares y una red de calzadas interconectadas que demuestran una planificación urbana y territorial avanzada por parte de las sociedades antiguas.
Los vestigios pertenecen a la cultura yumbo, un pueblo que habitó la zona aproximadamente entre los años 800 y 1660 d.C. Los yumbos son conocidos históricamente por ser los «señores de las laderas», actuando como puentes comerciales estratégicos entre las civilizaciones de los Andes altos y los pueblos de la costa del Pacífico.
Durante las excavaciones de control, se halló una estructura hundida con muros de piedra y canales de agua cerca del río San Francisco. Este diseño guarda una similitud asombrosa con el Complejo Arqueológico Tulipe, un importante centro ceremonial de la región famoso por sus piscinas rituales.
La arqueóloga Dayuma Guayasamín explicó que este proyecto busca no solo la investigación, sino la protección de paisajes culturales que hoy son de difícil acceso.
Para la comunidad local, este descubrimiento reafirma su identidad. Ángel Miranda, propietario de las tierras donde se realiza el estudio, asegura que este hallazgo «es nuestra historia, la de los yumbos y la de Ecuador», comprometiendo a los habitantes a la salvaguarda de este pulmón biodiverso y cultural.
Actualmente, tras finalizar la recolección de datos en el terreno, el equipo se encuentra en la fase de laboratorio, analizando materiales cerámicos y otras evidencias que permitirán datar con mayor precisión este sistema de vida que la selva ecuatoriana protegió durante siglos.
Fuente: Quito Informa. Edición: MP.
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