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Según un estudio de António Ambrósio, investigador independiente vinculado a la Universidad Autónoma de Barcelona, estas estructuras no fueron obra de los faraones, sino el legado de una civilización avanzada mucho más antigua.
En un breve artículo sin revisión por pares, Ambrosio sitúa la construcción del complejo hace unos 12.000 años, mucho antes del surgimiento de la cultura egipcia dinástica en el 3100 a.C. En este sentido, sostiene que los faraones simplemente «encontraron» y reutilizaron estas maravillas arquitectónicas.
«Las pirámides de Guiza no fueron construidas por los faraones de la Cuarta Dinastía, sino que fueron apropiadas por ellos», sentencia el autor en su artículo.
De acuerdo a su visión, las pirámides construidas posteriormente fueron intentos fallidos por imitar una tecnología perdida que los egipcios ya no lograban dominar.
El estudio destaca que no se han hallado momias ni tesoros reales en las tres pirámides principales, a pesar de que se atribuyen a Keops, Kefrén y Micerino. Para Ambrósio, el hallazgo de un sarcófago vacío en la Gran Pirámide solo demuestra que Keops reclamó el monumento, no que lo construyó.
Esta teoría coincide con los planteamientos de famosos autores como Robert Bauval y Graham Hancock, quienes sugieren que la alineación de las pirámides con el cinturón de Orión refleja un conocimiento astronómico más avanzado que aquel supuestamente presente a finales de Neolítico.

La teoría de Correlación de Orión fue formulada por Robert Bauval y Adrian Gilbert y publicada por primera vez en 1989.
Por otro lado, la investigación de Ambrósio refuerza las ideas del egiptólogo español Manuel José Delgado sobre la «involución» tecnológica. Mientras que Guiza muestra cortes en granito de precisión milimétrica y una nivelación casi perfecta de su base, las pirámides posteriores presentan materiales mediocres y fallos estructurales.
Otro punto clave es la erosión por agua detectada en la Gran Esfinge. Geólogos sugieren que este daño fue causado por lluvias torrenciales que no han ocurrido en Egipto desde hace milenios, situando el sitio en una época mucho más húmeda y antigua.

¿Involución tecnológica? Arriba: Pirámide de Keops (Dinastía IV); abajo: Pirámide de Sahure (Dinastía V). Más info AQUÍ.
El estudio vincula estos hallazgos con el mito del «Zep Tepi» o el Primer Tiempo, una era dorada en la que, según los textos egipcios, los dioses gobernaban directamente sobre la Tierra.
Recientemente, informes de escaneos satelitales con radar de apertura sintética (SAR) realizados por equipos internacionales mencionan la posible existencia de una red de túneles y cámaras a gran profundidad bajo la meseta de Guiza. Estos hallazgos podrían ser la pieza final para confirmar que bajo el desierto se oculta el legado de una cultura perdida.
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12:53
PARA ARKANTOS
Este artículo le puede dar un ataque al corazón a Zahi Hawass.
Lo siento por él, pero esto tiene más sentido que su apasionado nacionalismo.
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