A lo largo de toda una noche durmiendo, un individuo completa de cuatro a cinco ciclos que duran entre 90 y 100 minutos y en los que se suceden varias fases que van desde el umbral del sueño, caracterizado por ondas cerebrales alfa, pasando por cuatro fases no REM, en la última de las cuales el sujeto se encuentra con ondas cerebrales delta y profundamente dormido, hasta alcanzar la fase REM, donde se produce el 85% de los sueños intensos.

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¿Para qué sirve soñar? Doce teorías para una función

Esta función de la naturaleza humana, tan importante que ocupa un tercio de nuestras vidas, puede servir a distintos objetivos de forma simultánea, tal y como apuntan las siguientes teorías:

Antropológica: Los sueños son el paseo nocturno del alma.

Religiosa: Se trata de mensajes divinos.

Biológica: Permite al cerebro de los mamíferos permanecer alerta, vigorizado y caliente.

Biofisiológica: Consolidan el aprendizaje y los procesos de la memoria.

Freud: La expresión disfrazada de deseos reprimidos que de esta forma pueden aparecer sin molestarnos.

Jung: Son símbolos compensatorios que nos llevan hacia la totalidad de nosotros mismos.

Harry Hunt: Ayudan a la reorganización de la inteligencia simbólica.

Ernest Hartmann: Permiten integrar y comprender emociones y regulan químicamente las regiones cerebrales encargadas de la voluntad y del sentido de identidad.

Harry Fiss: Mantienen el sentimiento del yo durante toda la noche.

Miguel Jouvet: Nos ayudan a consolidar en la memoria caracteres genéticos heredados.

Fred Snyder: Compensan al hemisferio derecho por el papel subordinado que ostenta durante el día.

Allan Hobson: El estado bioquímico del cerebro durante el sueño le ayuda a olvidar lo que no es necesario.

Sueños y percepción extrasensorial

Louise Rhine, pionera de la parapsicología científica, analizó en los años sesenta unos 7.000 casos de percepción extrasensorial espontánea (PES). En su mayoría se trataba de premoniciones seguidas de comunicaciones telepáticas. El 65% tuvo lugar durante el sueño y, de este porcentaje, el 85% proporcionaba información de tipo extrasensorial. Otros investigadores han coincidido que entre un 60 y 75% de las premoniciones se producen durante el sueño.

Los sueños no compensatorios en la psicología junguiana

Carl Gustav Jung (1875-1961), psiquiatra y psicoanalista suizo, fundador de la escuela analítica de la psicología.

La mayoría de los sueños tiene una función compensatoria. Sin embargo, hubo una época en que Carl Gustav Jung entendía que “todos los sueños tienen una relación compensatoria con los datos conscientes, pero tal función compensatoria no aparece en todos los sueños tan claramente… Si bien el sueño contribuye a la regulación psíquica espontánea del individuo reuniendo automáticamente todo lo que ha sido reprimido, descuidado, ignorado, su capacidad compensadora a menudo no resulta tan clara”. De este modo lo explicaba en 1920. Posteriormente —como ya se verá— introdujo modificaciones en la descripción.

Esta función compensatoria de los sueños “pone al inconsciente en relación con la consciencia y brinda lo necesario para alcanzar el equilibrio psíquico y, finalmente, la integridad”. La función compensatoria de los sueños, como elemento de autorregulación de la psique, tiene como objetivo eliminar las tensiones cotidianas que hacen a la vida humana. La fuente general que lleva a éste y otros tipos de compensaciones psíquicas —de acuerdo a la escuela de la Psicología de los Arquetipos— debe buscarse en el estrato psíquico más profundo y heredado, que es lo inconsciente colectivo.

El criterio junguiano para determinar que el sueño tiene esta función de compensación en relación a lo no realizado durante la vigilia, difiere de la teoría de Freud cuando atribuye al sueño un papel compensador, es decir, la función de conservar el dormir sin interrupción. Considera Jung que “es demasiado estrecha la concepción freudiana que considera los sueños como una función esencialmente encaminada a realizar los deseos y proteger el dormir”.

Es necesario comprender que Jung escribía esto a fines de la segunda década del siglo XX, buscando explicar a sus colegas en particular y a la comunidad médico psicológica en general cuáles eran las diferencias entre la Psicología Analítica (también llamada de los Arquetipos o Psicología Profunda) de su creación y el psicoanálisis freudiano del que estaba distanciado desde un par de años antes.

El término “compensar” debe tomarse aquí como sinónimo de “igualar”. O sea que la compensación explica que en un sueño aparezca material psíquico necesario para corregir una actitud unilateral en la mente consciente. La función compensatoria modifica la consciencia de manera deliberada.

Uno estaría inclinado a suponer que un sujeto cuya actitud frente a la vida es demasiado pesimista, debería tener sueños alegres y optimistas. Pero esta suposición sólo se realizará en una persona sensible a esa clase de estímulos. En cambio, si su temperamento es otro, sus sueños, como corresponde, se teñirán de negro más aún que su actitud consciente…

“La compensación, en su esencia, hállase íntimamente ligada a la naturaleza total del individuo. Las posibilidades de la compensación son innumerables e inagotables. Representa una adecuada autorregulación del organismo psíquico”, decía Jung. La experiencia luego lo convenció de que frente al material onírico lo mejor es no partir de ningún concepto previo, “… ni siquiera que los sueños necesariamente deben ser compensatorios”. Queda, de este modo, abierta la puerta para la aceptación de los denominados sueños no compensatorios sobre los que, con anterioridad a él, ningún autor trabajó detalladamente y que están señalados en sus Consideraciones generales sobre la Psicología del Sueño. Allí menciona la existencia de sueños a los que difícilmente podría considerarse compensatorios, discerniéndolos en prospectivos, reactivos, telepáticos y proféticos. No produce, propiamente, una clasificación. En verdad los enuncia, por necesidad, mientras persigue explicar —lo más a fondo que le resulta posible— su punto de vista sobre la psicología de los sueños.

Las clasificaciones de sueños no compensatorios son, a nuestro parecer, más producto de la labor de los discípulos directos y otros seguidores de Jung, que una realización fruto de su producción personal. Los sueños no compensatorios se clasifican usualmente en anticipatorios (a los que primeramente hubo llamado prospectivos), traumáticos (primeramente reactivos), extrasensoriales (en un principio, solamente telepáticos) y proféticos. Nosotros agregamos a esta división los sueños paralelos que encontramos mencionados por Jung en su correspondencia.

SUEÑOS ANTICIPATORIOS

Dentro de los no compensatorios, los anticipatorios han de ser los que tienen lugar con más frecuencia. Tengamos en cuenta que este tipo de sueños “preparan, anuncian o advierten acerca de determinadas situaciones, a menudo mucho antes de que sucedan en realidad. Ello no entraña, necesariamente, un milagro o premonición. La mayoría de las crisis… incuban largamente (en lo inconsciente)”.

Por lo tanto, el sueño anticipatorio “es el resultado de la fusión de percepciones, pensamientos y sentimientos subliminales; y constituyen una mera combinación anticipatoria de probabilidades que pueden coincidir con el auténtico curso de los hechos, aunque no necesariamente coinciden en cada detalle”.

El contenido de los sueños anticipatorios suele revelar mejor el estado de ánimo interno del sujeto antes que los hechos objetivos que pueden estar por sucederle en su relación con el mundo exterior. Este tipo de sueño parece aprovechar la capacidad de la esfera inconsciente para llevar al soñante una luz que, desde la consciencia, es incapaz de hallar. Nada hay de mágico, divino o diabólico en esto.

El material onírico anticipatorio es, nada menos, que el resultado de un análisis inconsciente minucioso de lo que ya ha ocurrido en la vida del sujeto, por lo que —a partir de allí— puede inferirse lo que habrá de acontecer. La consciencia suele tener lo que podríamos llamar una “ceguera típica” que le impide ser clarividente en el sentido literal del término: ver con toda la claridad necesaria a lo que el ser está exponiéndose, tener en cuenta las situaciones que su presente está provocando para que desencadenen en el futuro. Por prejuicios, miedos, experiencias familiares o sociales acumuladas, el sujeto actúa conscientemente en una forma gravosa para su conveniencia. En cambio, el análisis de un sueño, puede permitirle encontrar la clave de su error y modificar el rumbo de su vida provechosamente.

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Comentarios
Feb 18, 2015
18:55
#1 Dr Gustavo Bruzual-Massabie:

El cumplir con Bioarquitectura del sueño hace que al pasar por todas las etapas de este se libere HG u ormona de crecimiento y el organismo se regenere! Hay que destacar que el ritmo circadiano del humano es de dormir en la noche y estar despierto de dia,deberiamos hacer siesta luego del almuerzo,evitar estimulantes y o comidas pesadas en la noche y NO luchar con el sueño!

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