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Poco tiempo antes de su desaparición, el general retirado de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, William Neil McCasland, señaló que la respuesta al enigma de los OVNIs no se encuentra en la ingeniería de vanguardia, sino en los relatos de la antigua mitología griega.
Como figura clave de la inteligencia militar, McCasland estuvo al mando del Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea (AFRL) en la base de Wright-Patterson; un emplazamiento vinculado durante décadas, precisamente, con el análisis secreto de tecnología de origen no humano.
Es por eso que, aunque este oficial de alto rango se encuentra actualmente desaparecido en extrañas circunstancias, la pista que dejó cobra hoy una fuerza renovada: para entender a los OVNIs, es imperativo estudiar el mito de Prometeo.
En la mitología griega, Prometeo es el titán que desafió a los dioses del Olimpo al robar el fuego sagrado para entregárselo a los seres humanos. Como castigo eterno por otorgar un poder divino a la humanidad sin autorización, Zeus lo encadenó a una roca donde un águila devoraba su hígado cada día, el cual se regeneraba por las noches.
De acuerdo con lo debatido en el pódcast Debriefed por Michael Phillip, host de Third Eye Drops, esta historia podría ser en realidad un relato codificado sobre el verdadero origen de nuestra civilización. Los analistas sugieren que el fuego del mito representa una intervención real por parte de una inteligencia superior o fuerza no humana. Esta entidad habría sembrado algo crucial en nuestra especie desde el pasado lejano, ya sea mediante la entrega de tecnología avanzada, el lenguaje o la manipulación directa de nuestro ADN.
La conexión entre el general McCasland y la mitología griega no proviene de una conferencia de prensa tradicional, sino de las profundidades de internet. Durante la entrevista en Debriefed, se explicó a fondo el contexto de cómo esta información llegó a los investigadores. La fuente original de esta revelación se encuentra en las filtraciones de WikiLeaks, específicamente en los correos electrónicos interceptados entre John Podesta (exasesor presidencial de EE.UU.) y el propio McCasland.
Estos intercambios privados salieron a la luz gracias a los esfuerzos del músico e investigador Tom DeLonge y el autor Peter Levenda, quienes colaboraron estrechamente en el proyecto de investigación y literatura Sekret Machines. A través de la correspondencia analizada por Levenda, se descubrió que McCasland mantuvo conversaciones al más alto nivel sobre estos temas esotéricos.
Dado que el general no podía romper sus estrictos acuerdos de confidencialidad ni comprometer sus altas credenciales de seguridad, optó por guiar a los investigadores sugiriendo que debían «leer entre líneas». Su recomendación directa fue mirar hacia el pasado helénico para encontrar las verdaderas respuestas que el gobierno estadounidense custodia en secreto.
La relevancia de sus afirmaciones se ha vuelto aún más sombría tras confirmarse la desaparición de McCasland, ocurrida el pasado 27 de febrero. Imágenes recientes de cámaras corporales de la policía revelaron que, pocas horas antes de esfumarse sin dejar rastro en Albuquerque, Nuevo México, el militar de 68 años mantuvo una cena privada con miembros de la Fuerza Espacial de EE.UU. (USSF). Testigos afirmaron que esa noche el general se comportaba de manera extraña, mostrándose «distante y callado».
McCasland abandonó su hogar a pie, sin su teléfono celular, dispositivos rastreables ni identificación, portando únicamente sus botas y un revólver calibre .38. Aunque su esposa mencionó que el general sufría de problemas físicos y un posible deterioro cognitivo, las circunstancias han desatado una ola de teorías. Su nombre figuraba en documentos oficiales sobre OVNIs próximos a desclasificarse, y el propio denunciante del Pentágono, David Grusch, lo señaló directamente como uno de los líderes históricos de los programas de recuperación y retroingeniería de naves no humanas.
Para añadir más misterio al caso, la desaparición de McCasland coincide de manera alarmante con la de otros científicos y contratistas gubernamentales del área de Nuevo México, como Monica Reza (NASA) y los trabajadores del Laboratorio de Los Álamos, Melissa Casias y Anthony Chávez, quienes también desaparecieron a pie dejando atrás todas sus pertenencias esenciales.
Lo más revelador de las afirmaciones de McCasland es que no representa un caso aislado dentro de las altas esferas de defensa de los Estados Unidos. Figuras clave del complejo militar-industrial están abandonando la perspectiva puramente física de «tuercas y tornillos» para adentrarse en corrientes filosóficas y espirituales.
Durante la entrevista, Phillip destacó que otros altos cargos comparten esta misma línea de interés esotérico. Por ejemplo, el exoficial de la CIA Jim Semivan habla abiertamente de neoplatonismo; el coronel Karl Nell discute frecuentemente conceptos espirituales; y Jim Ryder, exvicepresidente de Lockheed Martin, ha ofrecido conferencias públicas adentrándose en profundos laberintos mitológicos.
Esto demuestra que quienes poseen acceso a la información más clasificada del planeta coinciden en algo fundamental: el fenómeno OVNI/UAP altera la conciencia humana. Su comportamiento se asemeja mucho más a las interacciones históricas con los antiguos «démones», ángeles y deidades del pasado que a la visión popular de simples visitantes de otros planetas viajando en naves espaciales.
Por MysteryPlanet.com.ar.
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