Mystery Planet es un sitio web que ofrece noticias y artículos sobre ciencia y misterios. Para estar al tanto de todo lo que publicamos, además de seguirnos en nuestras redes sociales o suscríbete a nuestro boletín de noticias, te invitamos a nuestro canal de Telegram.
Un modelo interno e inédito de OpenAI, infinitamente más capaz que GPT-6 Astra, ha logrado descifrar el problema de existencia y suavidad de Navier-Stokes. Este hito, considerado uno de los siete «Problemas del Milenio» y sin respuesta desde hace más de 90 años, fue resuelto en tan solo 88 horas gracias a la colaboración masiva de 10.000 agentes de inteligencia artificial coordinados entre sí.
Las ecuaciones de Navier-Stokes describen cómo se mueven los líquidos y los gases, y son fundamentales para diseñar aviones, predecir el clima o estudiar la circulación sanguínea. Sin embargo, durante casi un siglo existió la duda de si estas reglas matemáticas podían colapsar teóricamente en situaciones extremas.
Para entender este problema, basta con imaginar un vaso de agua al que se le revuelve rápidamente con una cuchara para formar un remolino. A medida que el centro del remolino se vuelve más estrecho, gira cada vez más rápido. La gran incógnita de la ciencia era si la matemática permitía que ese remolino se apretara tanto que su velocidad se volviera infinita, rompiendo por completo la ecuación.

Una instantánea del movimiento incompresible local. El color naranja marca una rotación angular más rápida; el verde azulado indica una rotación más lenta. La velocidad de circulación también depende del radio. Las trayectorias muestran una espiral hacia adentro y un estiramiento axial. Crédito: OpenAI.
La demostración generada por la inteligencia artificial prueba que este colapso teórico, conocido como «singularidad», sí es posible. Al alcanzarse ese punto límite donde la fórmula tradicional falla, la física se ve obligada a dejar de tratar al fluido como un todo continuo para empezar a analizarlo molécula por molécula.
Para dar con esta respuesta que esquivó a la ciencia durante décadas, OpenAI desplegó un enjambre de agentes digitales divididos en grupos de trabajo. Los sistemas exploraron múltiples caminos en paralelo, intercambiaron código para combinar las ideas más prometedoras y analizaron distintas variantes del problema. La operación implicó el envío de 2.7 millones de mensajes entre los agentes y el procesamiento de 130.000 millones de tokens, con un costo estimado de entre 5 y 25 millones de dólares.

Las ecuaciones llevan ese nombre en honor a dos científicos del siglo XIX que, de manera independiente, desarrollaron las bases matemáticas para describir la viscosidad y el movimiento de los fluidos: Claude-Louis Navier (1785-1836) y George Gabriel Stokes (1819-1903).
Una vez obtenida la demostración analítica, la compañía utilizó su flamante modelo GPT-6 Astra para formalizar y verificar la lógica matemática en el lenguaje de programación Lean, un proceso complementario que tomó 17 horas. Este hallazgo se produjo de forma paralela a investigaciones similares de expertos de Anthropic y la Universidad de Nueva York, a quienes OpenAI reconoció el mérito de sus contribuciones previas.
A pesar de haber resuelto una de las incógnitas más complejas de la historia reciente, la empresa no solicitará la recompensa económica de un millón de dólares otorgada por el Instituto de Matemáticas Clay.
«Nuestro objetivo al publicar este resultado es dar cuenta del progreso sustancial de nuestros modelos de IA. No pretendemos reclamar el Premio del Milenio por este resultado», señalaron desde la organización, destacando que este logro sirve como punto de referencia para guiar el desarrollo de una inteligencia artificial útil, segura y orientada al beneficio de toda la sociedad.
¿Te gustó lo que acabas de leer? ¡Compártelo!
Artículos Relacionados