Aunque el misterioso visitante ya se aleja de nosotros a gran velocidad, los investigadores aseguran que todavía estamos a tiempo de alcanzarlo mediante una maniobra técnica tan arriesgada como espectacular.

Misión extrema: proponen un plan para alcanzar al objeto interestelar 3I/ATLAS en los confines del sistema solar

Crédito: MysteryPlanet.com.ar.

El plan consiste en lanzar una sonda en el año 2035 que, tras una compleja carambola orbital, lograría el encuentro con 3I/ATLAS en el año 2085. La intercepción ocurriría a una distancia de 732 unidades astronómicas (UA), unas 732 veces la distancia entre la Tierra y el Sol, lo que equivale a 109.000 millones de kilómetros.

Para lograr esta hazaña, la misión se apoyaría en el «Efecto Oberth». Esta maniobra funciona como una resortera gigante: consiste en dejar que la nave caiga hacia la gravedad del Sol y, justo cuando alcanza su punto más cercano y rápido, encender los motores. Al hacer el esfuerzo en ese momento de máxima aceleración, la potencia se multiplica y lanza a la sonda hacia el espacio profundo como un proyectil.

Sin embargo, ganar tanta velocidad tiene un precio: la cercanía extrema al fuego solar. Llegar a ese punto requiere una protección excepcional, por lo que los investigadores sugieren un escudo térmico de compuesto de carbono —similar al de la sonda Parker de la NASA— pero reforzado con capas de aerogel para soportar temperaturas de hasta 1.400 °C.

La nave tendría que acercarse a solo 3.2 radios solares del centro de nuestra estrella, situándose profundamente dentro de la corona solar. En esta zona de calor infernal, la integridad de la tecnología debe ser absoluta para evitar que los instrumentos sean vaporizados antes de completar el impulso.

Para que este «salto» sea posible, por lo tanto, la nave debe ser ligera pero potente. Se estima una masa de 500 kilogramos, de los cuales 73 corresponderían exclusivamente al escudo protector. Esto deja espacio suficiente para los instrumentos científicos necesarios que permitirán estudiar de cerca la composición del misterioso visitante interestelar.

Velocidad récord y tiempos de viaje

El viaje comenzaría con un empuje inicial desde la Tierra usando cohetes Starship Block 3 para dirigirse primero hacia Júpiter. Este paso es fundamental: la sonda usará la gravedad del planeta gigante para frenar su impulso terrestre y poder «caer» con el ángulo correcto hacia el Sol. Sin este rodeo por Júpiter, la nave iría demasiado rápido para acercarse lo suficiente a la corona solar y realizar la maniobra final.

Una vez superado este giro gravitatorio, la rapidez de la intercepción dependerá totalmente del impulso adicional que se logre durante el paso solar. Si se alcanza un incremento de 8.36 kilómetros por segundo, la sonda interceptaría a 3I/ATLAS tras 50 años de vuelo.

Crédito: Hibberd & Eubanks, 2026.

Si se logra elevar esa potencia hasta los 10.36 kilómetros por segundo —una cifra similar a la alcanzada por la sonda Dawn—, el tiempo de encuentro se reduciría a solo 30 años. Esta velocidad convertiría a la nave en el objeto más rápido fabricado por el hombre en toda la historia.

¿Vale la pena la persecución?

A pesar del despliegue técnico, surge la duda de si tiene sentido perseguir un objeto que ya se aleja. T. Marshall Eubanks, coautor de la propuesta y excientífico de la NASA, reflexiona sobre la relevancia del actual visitante frente a futuros descubrimientos:

«Habrá que verlo. Quizás después de encontrar, digamos, diez objetos interestelares, el 3I/ATLAS parezca algo común y no parezca valer la pena montar una expedición para perseguirlo. Pero, por otro lado, es posible que resulte diferente e inusual y exista un gran deseo de hacerlo».

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Una imagen de 3I/ATLAS en su máximo acercamiento a la Tierra el 19 de diciembre de 2025, que muestra un prominente chorro de anticola en dirección al Sol, hacia la parte inferior izquierda. Crédito: Dr. Sebastian Voltmer.

Independientemente de si finalmente se da caza a este extraño cometa, el desarrollo de las trayectorias sugeridas abre la puerta a explorar el misterioso Planeta Nueve o a enviar naves a regiones tan remotas que hasta ahora se consideraban inalcanzables. Por ahora, 3I/ATLAS sigue su viaje hacia el vacío, pero esta resortera solar demuestra que los límites de nuestro sistema no son infranqueables.

Fuente: Space. Edición: MP.

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