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A pesar de haber superado su punto más cercano a la Tierra, el misterioso visitante interestelar 3I/ATLAS está lejos de irse y desaparecer del radar científico. Según el astrofísico de Harvard, Avi Loeb, el verdadero espectáculo podría estar por comenzar durante su aproximación al gigante gaseoso del sistema solar.
Estas revelaciones han surgido en una reciente entrevista concedida por Avi Loeb a nuestro amigo Iván Martínez, creador del canal Gran Misterio, donde el científico detalló las anomalías que sugieren un origen no natural para este objeto.
Contrario a la creencia popular de que el interés por 3I/ATLAS decaería tras su paso cerca de nuestro planeta, Loeb sostiene que el foco de atención debe desplazarse hacia Júpiter. Desde la perspectiva de una civilización alienígena situada a años luz de distancia, la Tierra es apenas un punto insignificante; Júpiter, al ser el planeta más grande, es el faro más visible y el objetivo lógico para cualquier misión de reconocimiento interestelar.
Loeb destaca que 3I/ATLAS se dirige hacia el «radio de Hill» de Júpiter, una región donde la gravedad del planeta domina sobre la marea solar. Este punto es estratégicamente perfecto para posicionar naves —como hacemos nosotros con el telescopio Webb en los puntos de Lagrange— ya que requiere muy poco combustible para mantener la posición.

En febrero de 2026, serán publicados una gran cantidad de datos de 3I/ATLAS tomados cerca del perihelio del objeto por la sonda Juice de la ESA.
El astrofísico de Harvard plantea la posibilidad de que, una vez que se acerque a los dominios jovianos en marzo de 2026, el objeto podría desplegar «minisondas» o dispositivos de monitoreo en esta zona. Utilizando una analogía fascinante, Loeb compara estos posibles dispositivos con los «monitores de un cuarto de bebé», dejados por una inteligencia avanzada para vigilar la evolución del sistema solar, de forma similar a los monolitos de la obra de Stanley Kubrick, 2001: Una odisea del espacio.
Otro de los puntos más controvertidos discutidos con Iván Martínez es la naturaleza estructural de 3I/ATLAS. Loeb propone que una civilización extraterrestre no necesariamente enviaría una nave metálica brillante, sino que podría utilizar una estrategia de «Caballo de Troya».
Bajo esta premisa, se podrían construir estructuras tecnológicas «dentro» de cometas o rocas espaciales ya existentes. Esto permitiría navegar por el cosmos camuflados bajo una apariencia natural, evitando sospechas iniciales de observadores externos.
«Muchos científicos juzgan un objeto por su exterior, pero si construyes algo dentro de un cometa, nadie sospecharía que hay tecnología allí», afirmó el científico. Sin embargo, el calor residual de los motores o señales de radio internas terminarían por delatar la firma tecnológica, algo que instrumentos como el telescopio James Webb aún podrían detectar si se realizan las observaciones adecuadas.
Aún así, Loeb destaca que lo que plantea es solo una posibilidad basada en anomalías reales, una a la que sus colegas suelen resistirse debido a lo que él llama la «arrogancia de la experiencia» en la ciencia actual.
Por MysteryPlanet.com.ar.
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