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El ingeniero de radar Filippo Biondi, el principal responsable del presunto hallazgo de colosales estructuras bajo la pirámide de Kefrén, explica por primera vez la física detrás de su descubrimiento: el agua y un «material piezoeléctrico» podrían ser la clave de una fuente de energía ancestral.
La meseta de Guiza está a punto de dejar de ser un simple complejo funerario para convertirse en el epicentro de la arqueología tecnológica. Al menos así lo cree Biondi, autor de escaneos satelitales que confirmarían la existencia de una vasta infraestructura subterránea, cuya función, según él, era la generación de energía.
En una explosiva entrevista para el canal de Jesse Michels, el investigador italiano detalló la naturaleza de las estructuras detectadas bajo la pirámide de Kefrén: «Hemos medido aproximadamente más de 1 kilómetro de profundidad», aseguró sobre las formaciones cilíndricas detectadas. «Estas no son simples cavidades; son estructuras huecas con columnas y bobinas alrededor de las columnas, que terminan en enormes cámaras de 80 metros».
El principal punto de inflexión es el propósito de esta ingeniería masiva. Biondi no se limitó a confirmar el hallazgo físico, sino que ofreció una hipótesis sobre su funcionamiento, directamente relacionada con la hidrología de la zona.
Al ser consultado sobre si el complejo podría haber sido una «máquina de fusión nuclear», el ingeniero se distanció, pero ofreció una explicación basada en la energía mecánica y la vibración: «Quizás el agua circula a través de estas espirales y las espirales están hechas de material piezoeléctrico».

Un comunicado de prensa publicado el pasado 15 de marzo dio a conocer que, mediante tecnología de Radar de Apertura Sintética, se han detectado estructuras internas nunca antes vistas dentro de la pirámide de Kefrén y, lo que es aún más sorprendente, una extensa red subterránea que se extiende bajo todo el complejo de Guiza.
Esta declaración es el corazón de la teoría energética: el flujo constante de agua subterránea a través de un material que convierte la tensión mecánica en energía eléctrica, o «cosecha de electrones», habría permitido al complejo funcionar como una planta de poder en la antigüedad. Biondi insistió en que el papel del agua es fundamental, llegando a decir que es el «actor principal» de todo el complejo técnico.
Para justificar la presencia de agua en el desierto, el investigador italiano se basa en la existencia de un nivel freático bajo la meseta, un hecho respaldado por descubrimientos como el Pozo de Osiris, que ya revela agua activa en las profundidades de Guiza. El objetivo de su próxima investigación es, precisamente, «mapear con mucha precisión el nivel de agua debajo de la meseta» para confirmar el suministro para su supuesta «máquina».

Descubierta en la década de los 1990, la tumba de Osiris en Guiza es una estructura subterránea ubicada cerca de la Gran Pirámide. Este sepulcro se encuentra dentro de un complejo de pozos y cámaras excavadas en la roca. Una cámara desconocida detectada recientemente (imagen) tendría un sarcófago rodeado por agua. Crédito: Proyecto SAR Kefrén.
Para Biondi, las pirámides visibles en la superficie son apenas un «sombrero» o una cubierta que corona una tecnología mucho más compleja que yace oculta. «La pirámide es solo la punta del iceberg», afirmó, sugiriendo que la verdadera máquina, y quizás la clave de una tecnología perdida, se encuentra en las profundidades.
El equipo del que forma parte el ingeniero, conocido como el Proyecto Khafre, está diseñando una propuesta estratégica para obtener la validación física de sus datos. En lugar de solicitar el permiso casi imposible de excavar en la base de la pirámide de Kefrén, se centrarán en los pozos verticales ya conocidos de la meseta de Guiza. Estos pozos, que se cree que están conectados a la red de túneles profundos, servirían como una «entrada de servicio».
El objetivo es presentar la propuesta formal a las autoridades egipcias lo más pronto posible, con la esperanza de iniciar las operaciones de limpieza y exploración física en algún momento de 2026. De confirmarse la hipótesis, la pregunta que queda en el aire, y que el entrevistador de Michels planteó directamente, es la más sugerente de todas: «¿Cree que podemos volver a encender la red eléctrica?».
La entrevista completa, a continuación:
Por MysteryPlanet.com.ar.
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