En julio, antes de los líderes de los ESTADOS UNIDOS, Gran Bretaña, y la Unión Soviética se reunieran en Potsdam, el gobierno japonés envió varios mensajes de radio a su Embajador, Naotake Sato, en Moscú, pidiendo que “solicitase la ayuda soviética para mediar en establecer la paz. Su majestad está extremadamente impaciente por terminar la guerra cuanto antes”. (31)

A pesar de que no les informó oficialmente, los rusos conocían el proyecto al menos desde junio ya que Klaus Fuchs proporcionó una descripción detallada de la bomba de plutonio a los soviéticos (27).

6 de junio. Stimson informa al Presidente Truman que el proyecto Manhattan debe seguir siendo secreto. Dos semanas más tarde, el comité aconseja al Presidente anunciar la bomba discretamente a Stalin. (17)

11 de junio. Informe de James Franck sobre los peligros de una carrera de armamentos atómicos. (17)

21 de junio. El comité dirigido por Stimson afirma que la bomba debe ser utilizada a la primera ocasión, sin advertencia previa, sobre una ciudad con una fábrica de armamento. (17)

El problema como hemos visto antes es que ya no quedaban ciudades con importantes fábricas de armamento… Daba igual, las ciudades ya habían sido escogidas aunque no las tuvieran por los Generales estadounidenses.

30 de junio. El comité responsable de la prueba de la primera bomba atómica Trinity (Alamogordo) retrasa la fecha del ensayo atómico al 16 de julio (17).

4 de julio. Churchill da su aprobación para el empleo de la bomba atómica (comité político anglo-americano de Washington). (20)

7 de julio. El Emperador Hiro-Hito pedirá al gobierno soviético recibir al príncipe Konoye en Moscú para negociar una rendición incondicional (21).

10 de julio. Molotov declara al Ministro chino de Asuntos Exteriores, T.V. Soong, que la URSS podría declarar la guerra al Japón a finales de agosto. (20)

16 de julio. Primera explosión atómica experimental (Trinity) en Alamogordo, Nuevo Mexico, de la bomba de plutonio, que era la más conflictiva.

El nombre clave de la prueba fue Trinity (Trinidad), supuestamente debido al poema de John Donne que comienza de la siguiente manera: “Apalea a mi corazón, Dios en tres personas”.

17 de julio. Apertura de la Conferencia de Potsdam en el palacio Kronprinz que se prolongará hasta el 2 de agosto.

18 de julio. Stalin informa personalmente a Truman que el Ministro japonés de Asuntos Exteriores Togo y el Embajador en Moscú Sato piden el fin de la guerra. (20)

21 de julio. Truman recibe un informe detallado del General Groves sobre la explosión de Alamogordo. Desde ese momento la actitud del Presidente estadounidense con relación a los soviéticos cambiará totalmente… El Presidente de los Estados Unidos, en el curso de una reunión aparte, anuncia a Stalin que tiene un arma secreta revolucionaria. Stalin le invita a “utilizarla bien”. (20)

El Presidente Truman endurece su posición y toma disposiciones para poner fin a la conferencia desde el 24 de julio.

El 24 de julio el grupo de los aviones B-29 está listo ya para el bombardeo atómico. Truman y sus colaboradores Stimson, Marshall y Arnold fijan el comienzo de las operaciones para el 3 de agosto. (20)

El 25 de julio, durante la reunión de Potsdam, Japón aseguró al Ministro de Asuntos Exteriores ruso Molotov “la sinceridad de nuestro deseo de terminar la guerra y que entiendan que estamos intentando terminar las hostilidades pidiendo términos muy razonables para asegurar y mantener nuestra existencia nacional y el honor”. Es decir, el mantenimiento del Emperador que de hecho se respetó aunque fuese transformado en un títere de los EEUU (33-34).

Se ha dicho que los rusos no dieron curso a las reiteradas demandas de paz de Japón, pero como señala Blum (21), habiendo descifrado años antes el código de los mensajes japoneses, Washington no tenía que esperar a ser informado por los soviéticos de estos correos para obtener la paz; lo sabía inmediatamente, y no hizo nada. Además los anteriores datos demuestran sin duda alguna que los Estados Unidos tenían un conocimiento completo de que Japón intentaba terminar la guerra.

26 julio. Declaración de Gran Bretaña, Estados Unidos y China pidiendo la rendición incondicional del Japón. Amenaza de destrucción total del Japón. Stalin no es consultado. (20)

El Presidente Truman y su Secretario de Estado, James Byrnes, incluyeron la condición de rendición incondicional al término de la declaración del 26 de julio en Potsdam, sabiendo que era inaceptable y que de todas formas estaban dispuestos a mantener un Emperador títere que era lo único que Japón pedía.

Esto se hizo en contra de la opinión de los más altos mandos militares del ejército estadounidense. El General Douglas MacArthur, estaba convencido que la retención del Emperador era vital para una transición ordenada a la paz. El Almirante William Leahy estaba de acuerdo. La negativa a conservar el Emperador daría lugar solamente a que el japonés se desesperase… un Japón casi derrotado podía dejar de luchar si la entrega incondicional se retiraba como demanda (35-36).

Pierre Pierart recalca que “se propuso una capitulación explícitamente incondicional con el reconocimiento implícito del mantenimiento de la monarquía imperial”. (37)

Un detalle importante ya que los aliados sabían que formulada de este modo la declaración no sería aceptada por Japón, que era lo que se pretendía. Pero hacía falta tener una excusa y ocultar el hecho de que la orden de lanzar las bombas había sido dada antes de publicar el ultimátum.

Esta versión final de los términos de la rendición de Japón era en cualquier caso una payasada. El día antes de que fuera publicada, Harry Truman ya había aprobado la orden para lanzar la bomba atómica. (38)

El 28 de julio el Almirante Suzuki, en una conferencia de prensa, declara que Japón no responderá al ultimátum (que había sido censurado por los militares). (20)

El 3 de agosto los 3 aviones están listos para la misión de bombardeo y de fotografía de la bomba. (37)

El 5 de agosto Truman incita a Tchang Kaï Chek para que retrase las negociaciones previas a la entrada en guerra de la URSS contra el Japón (37).

El 6 de agosto se tira la primera bomba atómica en el centro de la ciudad de Hiroshima. Hemos descrito en detalle sus efectos en conmemoración del 59 aniversario (39).

Es muy importante resaltar que incluso desde el lado de los Estados Unidos muchos funcionarios militares de alto grado cuestionaban la necesidad del uso de la bomba atómica.

En Potsdam, el General Hap Arnold afirmó que el bombardeo convencional podría terminar la guerra. El Almirante Ernest King creyó que solamente con un bloqueo naval la población japonesa moriría de hambre y se sometería. El General Dwight Eisenhower en una conversación con Stimson le dijo al Secretario de Guerra lo siguiente: “Japón está derrotado ya y tirar la bomba es totalmente innecesario… Pensé que nuestro país debía evitar la opinión impactante del mundo por el uso de un arma innecesariamente como medida de ahorrar vidas americanas. Era mi creencia que Japón, en ese mismo momento, buscaba una cierta manera de rendirse salvando mínimamente su honor. Mi actitud perturbó al Secretario profundamente, refutando casi aireadamente las razones que di”. En sus memorias, cuyo principal autor fue Bundy reconocidamente, el ex Secretario de Defensa Henry L. Stimson reconoce que no se hizo ningún esfuerzo, y no se consideraba hacer ninguno seriamente para que Japón se rindiese, simplemente para utilizar la bomba.

No sabemos si Tolkien se inspiró en este Gollum enloquecido y borracho de poder que llamaba amorosamente a la bomba atómica: “mi bomba, mi secreto”, en su diario citado en sus memorias. Pero incluso al Presidente Truman le aconsejaron sus Generales del ejército, Douglas MacArthur, que durante la guerra tenía a su mando las tropas aliadas en el océano Pacífico, y el General Dwight Eisenhower, que luego fue Presidente, que no había ninguna necesidad militar de utilizar la bomba.

El General MacArthur advirtió a los EEUU que: “los japoneses están agotados, que el Emperador del Japón quiere firmar un armisticio y que el golpe de gracia podría darse en un plazo de semanas mediante armas convencionales”. (42) Truman reconoció en una reunión tres días antes de que la bomba fuera lanzada sobre Hiroshima que “Japón estaba buscando la paz”.

Pero a pesar de todo las bombas se tiraron. Y no solo una, lo que evidentemente habría bastado para el propósito oficialmente admitido de acabar la guerra, sino que se tiraron dos. Además se hizo con un intervalo de solo 2 días, lo que dejaba poco tiempo para que se examinasen sus resultados. De hecho la segunda bomba arrasó Nagasaki poco después de que los japoneses se rindiesen.

A a las 11 de la mañana del 9 de agosto, el Primer Ministro Kintaro Suzuki declaró ante el gobierno de Japón: “bajo las actuales circunstancias he concluido que se debe aceptar la proclamación de Potsdam y terminar la guerra”. (43)

Las conclusiones del informe The United States Strategic Bombing Survey, 11 meses después, fueron las siguientes: “Parece claro que sin los ataques atómicos la supremacía en el aire habría podido ejercer la suficiente presión para provocar la rendición incondicional y evitar la necesidad de la invasión. De acuerdo con una investigación detallada de todos los hechos, y apoyado por el testimonio de los líderes japoneses que sobreviven implicados, es la opinión del examen que ciertamente antes del 31 de diciembre de 1945, y probablemente antes del 1 de noviembre de 1945, Japón se habría entregado incluso si las bombas atómicas no se hubieran tirado, incluso si Rusia no se hubiese incorporado a la guerra, e incluso si no se hubiese planteado ninguna invasión”. (44)

Bomba atómica llevada por el avión Enola Gay sobre Hiroshima.

Más tarde, en 1953, el General Dwight Eisenhower reconoció ante la ONU que los militares habían procedido a 42 explosiones nucleares desde Nagasaki hasta diciembre de 1953 e intentó instituir el proyecto Condor para informar a la población de los peligros de las explosiones nucleares militares. Proyecto que nunca se aplicó (45).

El General Eisenhower, volvió a declarar en una entrevista de 1963 a la Revista Newsweek que “el Japón estaba listo para rendirse y no era necesario golpearlos con esa cosa tremenda”. (46)

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 1 comentario
Comentarios
Jul 31, 2014
19:39
#1 Gene:

Me estoy dando cuenta, que en este mundo, todo es una gran mentira y en las guerras los quien más pierden, son los civiles, ,mientras los jefazos dnn ordenes de destrucción masiva, sentados comondamente en sus sillones.

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