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La NASA ha lanzado oficialmente el sitio web de su programa Moon Base (Base Lunar), revelando la impresionante escala de lo que será el primer puesto de avanzada permanente de la humanidad en el espacio. Con un presupuesto estimado de 20.000 millones de dólares, el proyecto no se limitará a una pequeña estación, sino que se extenderá por la superficie como una auténtica ciudad colonial.

Si bien el Tratado del Espacio Exterior de 1967 prohíbe explícitamente que cualquier nación reclame soberanía sobre la Luna, la realidad geopolítica y tecnológica está creando un escenario donde las bases operarán, en la práctica, como colonias nacionales debido a tres factores clave: el vacío legal de la extracción de recursos, las «zonas de seguridad» como fronteras invisibles, y la división de bloques (como el de Artemis de EE.UU. y el ILRS de China). Crédito: NASA.
El complejo se construirá a lo largo de la próxima década en el polo sur de la Luna, una región estratégica debido a las grandes reservas de hielo de agua que esconde en sus cráteres. Según los portavoces de la agencia, el diseño expansivo surgió de manera natural al integrar todas las necesidades científicas y operativas del regreso al satélite.
«Prevemos que la base lunar tenga cientos de millas cuadradas, con diferentes elementos que contribuyan al objetivo de una presencia permanente en la Luna», afirmó Carlos García-Galán, gerente del programa Moon Base de la NASA, durante una conferencia de prensa.
Por su parte, Nujoud Merancy, arquitecta jefa del programa, explicó que la geografía del satélite obligará a una distribución dispersa de los módulos. «Tendremos los hábitats en las cimas de las colinas para recibir luz solar. Los sistemas de energía, como los reactores nucleares, deben estar a un kilómetro o más de distancia para protección contra la radiación. Cuando empiezas a juntar todo esto, termina extendiéndose un poco más como una ciudad a medida que la construyes», señaló.
Para financiar este despliegue, la NASA anunció una serie de contratos multimillonarios con empresas clave del sector privado, donde el megacohete Starship de SpaceX también desempeñará un papel crucial en la logística.
La empresa Firefly Aerospace recibió 75 millones de dólares para lanzar en 2028 los drones MoonFall, unos pequeños robots saltadores que explorarán el terreno. Asimismo, Astrolab y Lunar Outpost obtuvieron contratos de 219 y 220 millones de dólares, respectivamente, para fabricar vehículos de terreno lunar (LTV) autónomos. Estos vehículos serán transportados por el módulo Blue Moon de Blue Origin, mediante dos contratos de 234 millones de dólares cada uno.

Las pruebas ambientales del módulo de alunizaje lunar Blue Moon Mark 1 (MK1) de Blue Origin han concluido dentro de la Cámara de Vacío Térmico A en el Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston. Crédito: NASA.
Este movimiento tiene un fuerte trasfondo geopolítico. China planea llevar a sus propios astronautas a la Luna en 2030, y Estados Unidos busca asegurar el liderazgo para establecer las normas de comportamiento en el espacio.
Ante la pregunta de si los drones delimitarán zonas de exclusión, el administrador de la NASA, Jared Isaacman, fue claro: «Creo que es importante que lleguemos allí primero. Queremos ser muy conscientes del Tratado del Espacio Exterior para respetar a otras naciones que colocan activos en la superficie lunar, y esperaríamos que eso sea recíproco».
La hoja de ruta de la NASA se divide en tres fases bien definidas:
El regreso humano avanza a paso firme tras el éxito el mes pasado de la misión Artemis II, que llevó a cuatro astronautas alrededor de la Luna. La NASA apunta ahora a mediados de 2027 para el lanzamiento de Artemis III, que probará los sistemas de acoplamiento en órbita terrestre, antes de buscar el gran alunizaje tripulado con Artemis IV a finales de 2028.

De izquierda a derecha, se observan los modelos del módulo de alunizaje Mark 1 de Blue Origin, el rover lunar tripulado de Astrolab, el rover Pegasus de Lunar Outpost y el orbitador Elytra Dark de Firefly al finalizar una conferencia de prensa para hablar sobre Moon Base el martes 26 de mayo de 2026, en el edificio de la sede de la NASA Mary W. Jackson en Washington. Crédito: NASA/Aubrey Gemignani.
«Moon Base será el primer puesto de avanzada de Estados Unidos y de la humanidad en otro cuerpo celeste», concluyó Isaacman en el comunicado oficial. «Cada misión, tripulada o no, será una oportunidad de aprendizaje mientras regresamos a la superficie lunar, construimos la infraestructura para quedarnos y dominamos las habilidades necesarias para vivir y operar en uno de los entornos más exigentes e imaginables».
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