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La exploración espacial está a punto de dar un salto decisivo hacia una nueva era. La NASA ha programado para finales de 2028 el lanzamiento de Space Reactor-1 Freedom (SR-1 Freedom), la primera nave espacial impulsada por un reactor de fisión nuclear que viajará más allá de la órbita terrestre.
De acuerdo al comunicado publicado en el sitio de la agencia estadounidense, el objetivo principal de esta travesía es demostrar la viabilidad de la propulsión nuclear eléctrica en el espacio profundo. La iniciativa busca sentar las bases tecnológicas para el suministro de energía en la superficie de la Luna y Marte, facilitando la llegada de futuras misiones humanas y la exploración del sistema solar exterior.
A diferencia de sondas emblemáticas como las Voyager, New Horizons, Curiosity o Perseverance —que han utilizado generadores basados en la descomposición natural de plutonio-238 a modo de baterías nucleares—, la nave Freedom integrará un proceso de fisión nuclear sostenida mediante la división activa de átomos de uranio-235.
Entre sus cargas más ambiciosas, el vehículo transportará el módulo SkyFall, el cual desplegará tres helicópteros en el planeta rojo. Diseñados a partir del exitoso legado del helicóptero Ingenuity, estos drones recopilarán datos científicos, identificarán zonas de exploración y buscarán fuentes potenciales de agua.
Con un peso aproximado de 12.000 kilogramos, la nave no utilizará la fisión para calentar y expulsar propelente de forma directa. En su lugar, el reactor generará electricidad para alimentar propulsores eléctricos de efecto Hall. Estos motores ionizan un gas —generalmente xenón— y utilizan campos eléctricos para acelerar los iones a altísima velocidad, obteniendo un impulso mucho mayor por cada kilogramo de combustible en comparación con los cohetes químicos tradicionales.
Para alimentar el núcleo, se utilizará uranio enriquecido de alta densidad y bajo enriquecimiento (HALEU), una alternativa intermedia que optimiza el tamaño del reactor manteniendo altos estándares de seguridad. Asimismo, la nave empleará un sistema de conversión de ciclo cerrado Brayton, que transforma el calor directamente en electricidad omitiendo el ciclo de agua y vapor, inviable en condiciones de gravedad cero.

La trayectoria de vuelo del concepto de misión Space Reactor-1 Freedom de la NASA ilustra el viaje de la nave espacial hacia Marte, incluyendo el lanzamiento, el encendido del reactor, múltiples sobrevuelos a Marte y el despliegue de la carga útil SkyFall durante la misión. Crédito: NASA.
Respecto al impacto de esta tecnología, el astrofísico Avi Loeb enfatiza el abrumador potencial de la fisión frente a los combustibles tradicionales. La división del uranio-235 convierte cerca del 0.09 % de su masa en energía, liberando aproximadamente un millón de veces más energía por unidad de masa que la combustión química ordinaria.
«Si la humanidad pretende embarcarse en viajes de exploración ambiciosos por el espacio profundo, la propulsión nuclear es el mejor camino a seguir», señala Loeb, recordando además que la luz solar se debilita drásticamente a medida que las naves se alejan del Sol, lo que vuelve ineficientes los paneles solares más allá de la órbita de Marte.
Aunque Estados Unidos colocó en órbita el reactor SNAP-10A en 1965, jamás un sistema de fisión ha impulsado un vehículo en una trayectoria interplanetaria. Para garantizar la máxima seguridad durante el despegue, el reactor de la SR-1 Freedom permanecerá completamente apagado en la plataforma de lanzamiento y durante el ascenso, y solo se activará dos días después, una vez que la nave se encuentre confirmada en su rumbo de escape fuera de la Tierra.
Aprovechando la ventana de lanzamiento a Marte en 2028, esta misión no solo busca revolucionar la eficiencia del transporte espacial, sino también activar la base industrial necesaria para las futuras tecnologías que llevarán a la humanidad a los confines del cosmos.
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