Mystery Planet es un sitio web que ofrece noticias y artículos sobre ciencia y misterios. Para estar al tanto de todo lo que publicamos, además de seguirnos en nuestras redes sociales o suscríbete a nuestro boletín de noticias, te invitamos a nuestro canal de Telegram.
Un rover solitario trabajando entre las arenas de Marte ha dado respuesta a una vieja pregunta científica: si un rayo cruje en el planeta rojo y nadie está allí para oírlo, ¿hace ruido? La respuesta es sí, y ahora tenemos la evidencia.
Gracias a las grabaciones obtenidas por el rover Perseverance de la NASA, un equipo de científicos ha identificado, por primera vez, descargas eléctricas capturadas durante las turbulentas tormentas de polvo y los remolinos marcianos. No fue un evento aislado: se detectaron 55 descargas a lo largo de dos años marcianos de observación.
Lo crucial de este hallazgo es que el clima polvoriento en el que aparecieron estos eventos revela las condiciones específicas necesarias para generar electricidad en la atmósfera delgada y seca de Marte, algo que se sospechaba desde hace mucho tiempo pero que nunca se había demostrado directamente hasta ahora.
En la Tierra, los rayos son omnipresentes y suelen asociarse con nubes de vapor de agua, aunque la humedad no es estrictamente necesaria. Los volcanes, por ejemplo, generan rayos en sus columnas de ceniza, y las tormentas de arena pueden generar suficiente carga mediante la fricción de partículas de silicato para disparar descargas.
Los científicos habían propuesto que mecanismos similares podrían estar ocurriendo en Marte, a pesar de que su atmósfera —predominantemente dióxido de carbono— es mucho más delgada y seca que la nuestra. Los modelos sugerían que, de ocurrir, estas descargas serían más probables cerca de la superficie, donde la presión atmosférica es mayor.

Arriba: Señales de micrófono de descargas triboeléctricas. Abajo: Un diagrama que ilustra pequeñas descargas de rayos en Marte. Crédito: Chide et al., Nature, 2025.
Afortunadamente, el rover Perseverance cuenta con la SuperCam, un instrumento equipado con un micrófono capaz de registrar datos de sonido e interferencias electromagnéticas.
Liderados por el científico planetario Baptiste Chide de la Universidad de Toulouse (Francia), el equipo analizó 28 horas de grabaciones buscando señales de descarga eléctrica entre el polvo arremolinado.
De los 55 eventos encontrados, siete capturaron una firma de descarga eléctrica completa y distintiva. Primero, el instrumento registra un repentino «blip» electrónico causado por la interferencia electromagnética. Este es seguido por un pequeño estallido sónico —un «trueno» diminuto— creado por la descarga eléctrica calentando y expandiendo el aire a su alrededor.

El equipo utilizó una máquina de Wimshurst para liberar pequeñas descargas eléctricas junto a una réplica de la SuperCam del Perseverance. Crédito: Chide et al., Nature, 2025.
Para confirmar que las grabaciones provenían efectivamente de descargas en miniatura, los investigadores utilizaron una réplica de la SuperCam en la Tierra y lograron replicar el perfil de las grabaciones de Marte.
Es importante notar la escala de estos eventos. Un rayo promedio de nube a tierra en nuestro planeta descarga alrededor de mil millones de julios. En contraste, las descargas en Marte son minúsculas. La mayoría fueron de apenas 0.1 a 150 nanojulios y el evento acústico más grande fue de 40 milijulios —consistente con una descarga estática del propio rover hacia el suelo—.

Comparación de la visibilidad atmosférica en dos días consecutivos: Sol 1245 (arriba) y Sol 1246 (abajo), mostrando el impacto del aumento de polvo en Marte. Crédito: Chide et al., Nature, 2025.
Además, el estudio reveló que una alta concentración de polvo no es suficiente por sí sola. La gran mayoría de los eventos ocurrieron durante el 30 % de los vientos más fuertes registrados por Perseverance, generalmente asociados con frentes de tormentas de polvo o remolinos.
Este hallazgo, publicado recientemente en la revista Nature, tiene implicaciones fascinantes:
Como concluyen Chide y sus colegas: «Este estudio abre un notable campo de investigación... y motiva el desarrollo de nuevos modelos atmosféricos para dar cuenta de los fenómenos eléctricos en Marte».
Fuente: Nature/SciAl. Edición: MP.
¿Te gustó lo que acabas de leer? ¡Compártelo!
Artículos Relacionados