Por primera vez en la historia, un equipo internacional de científicos ha logrado trazar el mapa global de las redes de hongos micorrízicos arbusculares, revelando que el suelo del planeta alberga unos 110 mil billones de kilómetros de estos filamentos subterráneos. Para dimensionar esta cifra, esta distancia equivale a casi mil millones de veces el trayecto de la Tierra al Sol.

Mucho más grande que la humanidad: el primer mapa global revela la colosal red de hongos oculta bajo nuestros pies

Mapa global de densidad de hifas de hongos micorrízicos arbusculares. Crédito: Truth & Beauty/Moritz Stefaner, Justin Stewart - SPUN.

El estudio, publicado en la prestigiosa revista Science, demuestra que estas redes invisibles, compuestas por células tubulares llamadas hifas, no solo sostienen la vida vegetal, sino que actúan como un gigantesco pulmón inverso que ayuda a regular el clima global al absorber carbono y fijarlo en el suelo.

Según los datos de la investigación, estos hongos transportan cada año aproximadamente 4.000 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (CO2e, la medida estándar para unificar el impacto de todos los gases de efecto invernadero) hacia las profundidades de la Tierra. Esta cifra representa el 11 % de todas las emisiones de CO2 generadas por la actividad humana a nivel mundial.

«Es difícil exagerar la importancia y la enormidad de estos hongos», afirmó el autor principal del estudio, el doctor Justin Stewart, miembro de la Sociedad para la Protección de las Redes Subterráneas (SPUN). «Podría haber hasta 10 metros de red micorrízica en solo una cucharadita de suelo».

Hongos micorrízicos bajo el microscopio en el instituto de biofísica AMOLF en Ámsterdam. Las estructuras circulares son esporas. El color fue alterado para una mejor visualización. Crédito: Tomás Munita.

A menudo descrita como uno de los sistemas circulatorios de la Tierra, la red de micorrizas despliega una relación simbiótica con el 70 % de las especies de plantas del planeta. Los hongos suministran agua y nutrientes esenciales —como el fósforo— a las raíces, aumentando hasta 100 veces su área de absorción. A cambio, reciben el carbono que las plantas producen mediante la fotosíntesis.

La masa total de este entramado fúngico se estima en unas 300 megatoneladas de carbono, lo que equivale a entre cuatro y seis veces el peso de toda la humanidad junta.

Un mapa de alta tecnología para una red en peligro

Para lograr este mapeo, los investigadores compilaron datos de densidad de más de 16.000 muestras de suelo en todo el mundo. Utilizando modelos de aprendizaje automático y análisis robótico de imágenes de más de 300.000 hifas vivas cultivadas en laboratorio, lograron predecir la densidad de estas redes incluso en ecosistemas no muestreados.

La herramienta interactiva resultante, denominada Mapa de la Infraestructura Micorrízica, permite visualizar por primera vez este sistema a una resolución de un kilómetro cuadrado. Gracias a esto, se descubrió que los ecosistemas de pastizales albergan el 40 % de toda esta infraestructura subterránea, con densidades excepcionalmente altas en áreas como los pastizales inundados de Sudán del Sur, los Everglades de Florida y la meseta tibetana.

Redes fúngicas capturadas mediante un microscopio en el instituto de biofísica AMOLF en Ámsterdam. Los filamentos son hifas micorrízicas arbusculares. Crédito: Loreto Oyarte Gálvez - VU Amsterdam, AMOLF.

Sin embargo, el mapa también expone una alarmante amenaza: las tierras de cultivo agrícola intensivo presentan, en promedio, un 50 % menos de densidad en estas redes fúngicas en comparación con los ecosistemas prístinos.

Los científicos advierten que la pérdida de densidad mitiga drásticamente la capacidad del suelo para almacenar carbono, reciclar nutrientes y resistir el estrés ambiental. El problema se agrava al considerar que los pastizales naturales se están transformando en campos agrícolas a un ritmo cuatro veces mayor que los bosques, y que el 95 % de los puntos críticos de biodiversidad fúngica se encuentran fuera de las áreas protegidas actuales.

Primer plano de la extracción de una muestra de suelo para el estudio. Crédito: Tomás Munita.

«Los hongos han sido ignorados en las políticas climáticas y de conservación durante demasiado tiempo. Ahora es el momento de cambiar esa trayectoria», señaló la bióloga evolutiva Toby Kiers, directora ejecutiva de SPUN.

Por su parte, el biólogo y coautor del estudio, Merlin Sheldrake, concluyó que esta investigación es un paso crucial para entender cómo opera el planeta a gran escala: «Los hongos micorrízicos han dado forma a la vida en la Tierra durante cientos de millones de años. Este estudio nos sugiere formas en las que podemos trabajar mejor con ellos para ayudar a enfrentar muchos de los desafíos de nuestros tiempos, desde la seguridad alimentaria hasta el cambio climático».

Fuente: EurekAlert. Edición: MP.

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