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Una catedrática de la Universidad de Uppsala propone un modelo matemático donde la conciencia no es un subproducto del cerebro, sino el campo fundamental del que emergen el tiempo, el espacio y la materia.

Ilustración que representa la integración de la Mente, la Conciencia y el Pensamiento basada en los conceptos cuántico-mecánicos descritos en el estudio. Crédito: M. Strømme/MysteryPlanet.com.ar.
¿Es la conciencia el resultado de la actividad cerebral o es, en realidad, el fundamento mismo del universo? Esta es la premisa central de un nuevo modelo teórico presentado por la profesora Maria Strømme, publicado recientemente en la prestigiosa revista científica AIP Advances.
El artículo, que ha sido seleccionado como el mejor del número y destacado en portada, supone un salto audaz desde la ciencia de materiales hacia la cosmología y la física teórica. Strømme plantea que la conciencia es fundamental; solo después de ella surgen el tiempo, el espacio y la materia.
La catedrática de Ciencia de Materiales, conocida habitualmente por su investigación en nanotecnología, propone un marco en el que la conciencia deja de verse como un simple subproducto biológico. En su lugar, la describe como un campo fundamental que subyace a todo lo que experimentamos, incluida la vida misma.
«Es una teoría en la que la conciencia va primero, y estructuras como el tiempo, el espacio y la materia surgen después. Es un intento muy ambicioso de describir cómo funciona nuestra realidad experimentada», explica la investigadora.
A pesar de lo audaz de su postulado, Strømme señala que no está sola en esta búsqueda. Físicos históricos de la talla de Einstein, Schrödinger, Heisenberg y Planck exploraron ideas similares, y su trabajo busca construir sobre las vías que ellos abrieron, utilizando el lenguaje de la física y herramientas matemáticas modernas.
El modelo de la experta sueca busca reconciliar la física cuántica con la filosofía no dual. La teoría sugiere que las conciencias individuales son partes de un campo mayor e interconectado. Bajo esta óptica, fenómenos a menudo descartados por la ciencia tradicional como «misteriosos» —tales como la telepatía o las experiencias cercanas a la muerte— podrían explicarse como consecuencias naturales de este campo compartido.
Ante esta ambiciosa reformulación de la realidad, la autora del estudio plantea una pregunta clave que desafía su clasificación tradicional: «¿Son estos fenómenos realmente místicos? ¿O es simplemente que hay un descubrimiento que aún no hemos hecho?», comparando este posible cambio de mentalidad con el momento histórico en que la humanidad comprendió que la Tierra era redonda.

El campo de conciencia universal existe más allá del espacio-tiempo en un estado no diferenciado. A través de la diferenciación, da lugar a excitaciones localizadas, que se manifiestan como estructuras físicas o conciencia individual. Después del Big Bang, evoluciona, generando sistemas complejos capaces de percepción —seres sintientes con conciencia individual localizada en el espacio-tiempo. Una vez diferenciado, el pensamiento personal moldea la conciencia y la percepción individuales, produciendo interpretaciones subjetivas de la realidad que evolucionan con el tiempo. Este proceso crea la ilusión de la separación, a pesar de que toda conciencia individual permanece intrínsecamente conectada dentro del campo de conciencia universal. Crédito: M. Strømme.
Sin embargo, esta no es una teoría limitada a la especulación filosófica; el artículo ofrece predicciones comprobables en áreas como la física, la neurociencia y la cosmología. De hecho, uno de los aspectos más fascinantes de su teoría es la sugerencia de que la conciencia individual no cesa con la muerte biológica, sino que retorna al campo universal del que emergió.
Este postulado se deriva de su revolucionaria visión sobre la materia: «Soy científica de materiales e ingeniera, así que estoy acostumbrada a ver la materia como algo fundamental. Pero según este modelo, la materia es secundaria; gran parte de lo que experimentamos es representación o ilusión», afirma.
Aunque el trabajo está escrito estrictamente en el lenguaje matemático de la física, el razonamiento resuena con tradiciones religiosas y filosóficas milenarias. La especialista destaca que textos como la Biblia, el Corán y los Vedas a menudo describen una conciencia interconectada utilizando metáforas.
«Los primeros físicos cuánticos llegaron a ideas similares utilizando métodos científicos. Ahora, es el momento de que la ciencia dura —es decir, las ciencias naturales modernas— comience a explorar esto seriamente», concluye Strømme.
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5:26
Ahí tienen algo interesante, buen artículo. Me alegra ver que aún que sea una mínima parte, la comunidad científica empieza a despertar del sueño materialista, que conduce a un callejón sin salida