La Gran Pirámide de Guiza, también conocida como la Pirámide de Keops, ha permanecido en pie riéndose del tiempo. A pesar de haber soportado devastadores terremotos en su milenaria historia, la imponente estructura apenas ha sufrido daños, un misterio histórico que finalmente ha sido descifrado por la ciencia.

La ciencia revela el secreto milenario de por qué los terremotos no pueden derribar la Gran Pirámide de Guiza

Crédito: MysteryPlanet.com.ar.

Un nuevo estudio publicado en la revista científica Scientific Reports revela que el secreto de su asombrosa longevidad radica en su capacidad única para mitigar las vibraciones sísmicas. Los arquitectos de hace 4.600 años —cuando los egiptólogos ortodoxos aseguran fue erigida— poseían un conocimiento de ingeniería estructural y geotécnica que la ciencia moderna califica hoy de extraordinario.

A lo largo del tiempo, este monumento ha resistido sismos de gran magnitud. Entre ellos destaca el terremoto estimado en magnitud 6.8 que sacudió la región de Fayún en 1847, y otro temblor de magnitud 5.9 en 1992 que llegó a desprender algunas piedras de su cúspide. En total, la pirámide apenas ha perdido unos 10 metros de su altura original desde su construcción.

Frecuencia de vibración

Para entender esta resistencia, un equipo de científicos liderado por el geofísico Asem Salama, del Instituto Nacional de Investigación de Astronomía y Geofísica de El Cairo, instaló sensores de vibración en 37 puntos diferentes dentro y fuera del monumento. Las mediciones de ruido ambiental se realizaron con un respeto absoluto por la estructura, aprovechando momentos en los que no había turistas en el interior.

Un arqueólogo toma medidas dentro de las cámaras de descarga de la Gran Pirámide de Guiza en Egipto. La inscripción en el lado izquierdo conmemora el descubrimiento de las cuatro cámaras superiores por parte de arqueólogos occidentales en 1837. Crédito: A. Salama et al., Scientific Reports, 2026.

Los resultados revelaron un fenómeno sorprendente. Los investigadores descubrieron que toda la pirámide exhibe una frecuencia de vibración fundamental sumamente uniforme, que oscila entre los 2.0 y los 2.6 hercios. Esta homogeneidad dinámica indica un comportamiento estructural sumamente equilibrado frente a las fuerzas externas.

Lo más fascinante es que esta frecuencia de vibración es completamente diferente a la del suelo que rodea al monumento, la cual promedia los 0.6 hercios. Esta marcada desconexión evita el temido fenómeno de resonancia, un efecto destructivo que amplifica las ondas sísmicas cuando el suelo y un edificio vibran al mismo ritmo. Durante un sismo, la pirámide actúa de forma independiente al terreno.

Amortiguador gigante

Además de este aislamiento de frecuencias, el estudio identificó un elemento arquitectónico clave en el interior de la pirámide que actúa como un amortiguador gigante: las llamadas cámaras de descarga o de alivio de presión. Situadas a unos 61 metros de altura, justo encima de la llamada Cámara del Rey, estas salas fueron diseñadas originalmente para quitar peso al techo de la supuesta «tumba» del faraón.

Sin embargo, los análisis demostraron que estas cámaras cumplen una función protectora oculta. Aunque la amplificación sísmica suele aumentar de forma sistemática a mayor altura —tal como ocurre en los rascacielos modernos—, el patrón se interrumpe bruscamente al llegar a estas estructuras, reduciendo de forma drástica la fuerza de las vibraciones antes de que alcancen la cima.

Croquis que muestra la estructura de la pirámide de Keops. Crédito: A. Salama et al., Scientific Reports, 2026.

El diseño simétrico de la pirámide, su base masiva y la concentración de la mayor parte de su masa cerca del suelo completan una fórmula de estabilidad perfecta. Asimismo, el análisis geotécnico de los cimientos arrojó un índice de vulnerabilidad sísmica de apenas 8.2, un valor muy bajo que confirma una excelente capacidad de soporte del terreno frente a futuros sismos.

La ingeniería de los constructores

Respecto a estos hallazgos, el coautor del estudio, Asem Salama, explicó al sitio especializado Live Science que «el estudio destaca el extraordinario conocimiento de ingeniería práctica de los constructores del antiguo Egipto, quienes desarrollaron prácticas de construcción altamente efectivas a través de siglos de experimentación y refinamiento».

La ciencia revela el secreto milenario de por qué los terremotos no pueden derribar la Gran Pirámide de Guiza

Crédito: simon.

El investigador también subrayó el valor de estas técnicas para el cuidado de monumentos históricos, señalando que «en la conservación del patrimonio, esta información puede proporcionar importantes perspectivas sobre la estabilidad estructural, vulnerabilidades ocultas y estrategias de preservación a largo plazo».

El equipo planea extender estas mediciones a otras zonas arqueológicas de Egipto. Los científicos sospechan que las formas piramidales de otros complejos también ofrecen ventajas similares, aunque advierten que cada monumento es único. Según Salama, las pirámides más antiguas muestran indicios de una «evolución estructural, incluyendo cambios en la geometría de la pendiente y en las distribuciones internas», lo que demuestra que los antiguos maestros constructores perfeccionaban su arte con cada proyecto.

Fuente: Scientific Reports/LS. Edición: MP.

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