El caso del objeto interestelar 3I/ATLAS ha tomado un giro inesperado que trasciende los límites de la astronomía para entrar en el terreno de la seguridad nacional. Mientras que los funcionarios de la NASA dieron el caso por cerrado el pasado noviembre, calificándolo como un cometa de origen natural sin espacio para el debate, una reciente respuesta de la CIA sugiere que el gobierno podría estar manejando información mucho más sensible de lo que admite.

La CIA dice que no puede negar ni confirmar que tiene registros sobre el objeto interestelar 3I/ATLAS

Crédito: MysteryPlanet.com.ar.

El 31 de diciembre de 2025, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) respondió a una solicitud de la Ley de Libertad de Información (FOIA) presentada por John Greenewald del sitio especializado en documentos desclasificados The Black Vault. Su respuesta fue contundente: la agencia «no puede confirmar ni negar la existencia o inexistencia de registros» relacionados con 3I/ATLAS.

Para el astrofísico de Harvard, Avi Loeb, esta postura resulta contradictoria —y definitivamente suma un punto a su hipótesis—. Si la comunidad académica y las agencias espaciales están tan seguras de que se trata de un objeto natural, ¿por qué la CIA clasificaría la existencia de documentos sobre un simple cometa como información sensible?

«La CIA no puede confirmar ni negar la existencia o inexistencia de registros que respondan a su solicitud. El hecho de la existencia o inexistencia de dichos registros está en sí mismo clasificado actual y debidamente, y constituye información sobre fuentes y métodos de inteligencia protegida de su divulgación». Crédito: The Black Vault.

Las anomalías que la NASA decidió ignorar

Loeb insiste en que 3I/ATLAS presenta características que no encajan con los cometas conocidos. Entre los puntos más desconcertantes se encuentran:

  • La presencia de una anticola: Un chorro prominente dirigido hacia el Sol, observado tanto antes como después de su paso más cercano a nuestra estrella.
  • Alineaciones geométricas imposibles: Su eje de rotación y su plano orbital guardan una coincidencia casi perfecta con la dirección del Sol y el plano de la eclíptica, respectivamente.
  • Composición química industrial: La abundancia de níquel frente al hierro en los gases del objeto recuerda a las aleaciones de níquel producidas artificialmente, no a la roca espacial virgen.

La estrategia del «Cisne Negro»

La interpretación más lógica para este hermetismo es que el gobierno está tratando a 3I/ATLAS como un «Cisne Negro»: un evento de baja probabilidad pero de impacto catastrófico para la sociedad.

Bajo esta perspectiva, mientras la NASA ofrece una explicación científica convencional para evitar el pánico y la inestabilidad en los mercados, agencias como la CIA monitorean el objeto en secreto. Es una forma de «Apuesta de Pascal» aplicada a la inteligencia: el riesgo de no tomar en serio una posible tecnología no humana es demasiado alto, incluso si los expertos en cometas lo consideran improbable.

«Es nuestra arma secreta»: la irónica respuesta de Vladimir Putin sobre el misterioso objeto interestelar 3I/ATLAS

Una imagen de 3I/ATLAS en su máximo acercamiento a la Tierra el 19 de diciembre de 2025, que muestra un prominente chorro de anticola en dirección al Sol, hacia la parte inferior izquierda. Crédito: Dr. Sebastian Voltmer.

«El “ni confirmar ni negar” es la mejor manera de ocultar la investigación de eventos tipo cisne negro para no alarmar a la población innecesariamente», sugiere Loeb.

Más allá de las señales de radio

Recientemente, el telescopio Green Bank informó que no detectó señales de radio tecnológicas en una ventana de cinco horas. Sin embargo, el astrofísico de Harvard advierte que esto no descarta un origen artificial. Un objeto interestelar que viaja durante miles de millones de años no desperdiciaría energía transmitiendo continuamente en todas direcciones; lo más eficiente sería emitir ráfagas cortas y dirigidas.

Además, la trayectoria de entrada de 3I/ATLAS coincide significativamente con la dirección de la famosa señal Wow! de 1977, una anomalía que aún hoy carece de explicación natural definitiva.

El futuro: ¿Nuevos satélites en Júpiter?

Para escarnio de quienes tratan este tipo de temas como un desfile de moda, la vigilancia sobre 3I/ATLAS está lejos de terminar. La comunidad científica está a la espera de su paso cerca del radio de Hill de Júpiter.

«La gran incógnita es si el objeto se comportará como una roca inerte o si, por el contrario, desplegará pequeñas sondas que queden orbitando el planeta gigante», señala Loeb.

«Hasta que no observemos sin prejuicios, no sabremos si este “cisne” es blanco o negro», concluye.

Por MysteryPlanet.com.ar.

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