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Un equipo internacional de físicos, liderado por la Universidad de Oxford, ha descubierto que los asteroides ricos en hierro poseen una resistencia estructural muy superior a lo que indicaban los modelos previos. Este hallazgo, publicado recientemente en la revista Nature Communications, podría redefinir por completo las estrategias para proteger a la Tierra de posibles impactos espaciales.
Históricamente, la ciencia se enfrentaba a un enigma: las pruebas de laboratorio sugerían que los meteoritos eran frágiles, pero las observaciones de estos cuerpos desintegrándose en la atmósfera contaban una historia diferente. Ahora, gracias a la tecnología de partículas de última generación, los investigadores han logrado entender por qué estas rocas espaciales son, en realidad, tan difíciles de destruir.
Para poner a prueba esta resistencia, el equipo se trasladó a las instalaciones HiRadMat del CERN. Allí, sometieron una muestra del famoso meteorito de hierro Campo del Cielo (Argentina) a haces de protones extremadamente energéticos de 440 GeV, simulando condiciones de estrés espacial masivo.
Sin embargo, la clave del hallazgo no estuvo solo en la potencia del impacto, sino en la forma de observarlo. A diferencia de las pruebas destructivas convencionales, los científicos emplearon vibrometría láser Doppler. Esta técnica permitió medir, en tiempo real y con precisión microscópica, cómo las vibraciones y el estrés se desplazaban por el material sin necesidad de romperlo.
Los resultados fueron sorprendentes: el meteorito no solo resistió el impacto energético, sino que mostró una capacidad de adaptación inesperada.
El estudio revela que los asteroides metálicos se comportan como materiales compuestos complejos. Su estructura interna no es uniforme, lo que permite que el estrés se redistribuya y se amplifique de formas que los modelos matemáticos actuales no predecían.
Uno de los descubrimientos más impactantes fue la amortiguación dependiente de la tasa de deformación. En términos sencillos: cuanto más rápido y fuerte es el impacto o la presión, mejor disipa la energía el asteroide. En lugar de fragmentarse, el material parece «endurecerse» y absorber el castigo.
«Es la primera vez que hemos podido observar, de forma no destructiva y en tiempo real, cómo una muestra real de meteorito se deforma, se fortalece y se adapta bajo condiciones extremas», explicó Gianluca Gregori, profesor del Departamento de Física de Oxford y coautor del estudio.
Este descubrimiento tiene una aplicación directa en misiones de defensa planetaria, como la exitosa misión DART de la NASA, que en 2022 logró desviar el asteroide Dimorphos.

Didymos, Dimorphos y la columna que sale de este último después del impacto de DART, son claramente visibles en esta imagen tomada por el LICIACube. Crédito: ASI/NASA.
Saber que un asteroide puede absorber grandes cantidades de energía sin romperse abre la puerta a nuevas técnicas de deflexión. Si podemos aplicar energía profundamente en el interior de la roca sin fragmentarla en miles de pedazos peligrosos, las posibilidades de «empujar» un objeto fuera de la trayectoria de colisión con la Tierra son mucho mayores y más seguras.
La investigación no solo se queda en la teoría. El estudio se desarrolló en colaboración con la empresa Outer Solar System Company (OuSoCo), que actualmente investiga la viabilidad de sistemas de haces de protones de alta energía situados en el espacio.
Este avance no solo es vital para evitar un Armagedón, sino que también proporciona datos valiosos para la futura minería de asteroides, permitiendo comprender cómo interactuar con estos cuerpos celestes sin causar una fragmentación accidental en el vacío del espacio.
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10:43
Hace años me venía preguntando cuándo iban a empezar con la minería espacial, aprovechando asteroides metálicos que transitan "cerca" de nuestro planeta. Ahora parece haber un indicio real que se está trabajando en ello y que más pronto que tarde veremos competencia de las grandes potencias mundiales por quién llega primero a minar un asteroide y cuándo provecho saca de ello para sus industrias (esperemos que no, pero está la posibilidad de que surja alguna guerra espacial por ello).