El misterio de la llamada «Anomalía del Mar Báltico» ha vuelto a cobrar vida con fuerza.

La anomalía del Mar Báltico resurge: nuevas pruebas sugieren un objeto artificial «separado del fondo» y actividad electromagnética

Crédito: American Alchemy/MysteryPlanet.com.ar.

Todo comenzó como una búsqueda rutinaria de tesoros. El 19 de junio de 2011, el equipo sueco Ocean X, liderado por Dennis Asberg, peinaba el fondo del mar Báltico buscando naufragios con cargamentos de champaña antigua. Sin embargo, lo que apareció en sus sonares no fue un barco, sino algo que cambiaría sus vidas para siempre.

A 90 metros de profundidad, detectaron una estructura circular de 60 metros de diámetro. «Era algo enorme... casi 3.000 metros cuadrados», recordó Asberg sobre el momento en que vieron aquella forma extraña en la pantalla, distinta a cualquier formación natural.

Casi 15 años después, el misterio, lejos de resolverse, se ha intensificado. En una reciente entrevista con Jesse Michels, Asberg reveló nuevos datos obtenidos hacia 2025 mediante perfiladores de subsuelo. Esta tecnología ha permitido ver lo que hay debajo del objeto, arrojando una conclusión sorprendente: la estructura no es una protuberancia geológica.

«Parece que está separado del fondo en los datos», confirmó. Según el explorador sueco, las imágenes muestran que el objeto descansa sobre el lecho marino como un cuerpo independiente, descartando que sea parte de la roca madre.

Arquitectura imposible y anomalías físicas extremas

Lo que distingue a este hallazgo de una simple roca son sus características arquitectónicas. Asberg describe una geometría artificial con paredes lisas y pasillos definidos. «Es redondo. Y luego tenemos estos corredores. Tienes ángulos de 90 grados y paredes planas», detalló.

En 2011-2012, en MysteryPlanet.com.ar cubrimos el caso. Toda la info de archivo, AQUÍ. Imagen: A la izquierda, la anomalía del mar Báltico (Crédito: Ocean X).

Pero el aspecto visual es solo el principio. Los buzos que descendieron al lugar, como el veterano Stefan Hogborn, experimentaron fenómenos físicos inexplicables. El más alarmante fue una anomalía térmica localizada.

A esa profundidad, el agua mantiene una temperatura constante de entre 4 y 5 grados Celsius. No obstante, al acercarse al objeto, los termómetros se desplomaron. «Ahora es casi cero. Eso, ya sabes, no es posible», explicó Asberg sobre el gélido frío que rodea la estructura .

Una foto de la superficie del objeto tomada durante una de las exploraciones submarinas en 2012.

Además, el objeto parece tener actividad. Las cámaras captaron un agujero de unos dos metros de diámetro del cual emanaba una sustancia o nube de sedimento de aspecto lechoso, entrando y saliendo rítmicamente. «Como si algo se moviera. Respirando. Casi como un organismo biológico», relató el cazatesoros .

Sobre la superficie del objeto, descrita como dura y oscura, se recuperaron muestras desconcertantes. El análisis reveló material orgánico con signos de haber sido quemado a altas temperaturas. Asimismo, hallaron piedras de basalto, una roca volcánica que, de acuerdo a los geólogos, no debería existir naturalmente en esa zona del Báltico.

Tecnología inutilizada y acoso militar

Quizás la prueba más persistente de la extrañeza del sitio es la interferencia electromagnética. Desde el primer día, los equipos electrónicos fallan sistemáticamente al situarse sobre la vertical de la anomalía. «Es algo que hace que nuestros instrumentos se vuelvan locos a veces», aseguró Asberg.

Los reportes son constantes: pérdida de señal GPS, apagado de luces y desconexión de los drones submarinos (ROV). Incluso barcos de investigación universitaria, equipados con tecnología moderna, perdieron sus sistemas de navegación y brújulas al intentar escanear la zona recientemente.

Este comportamiento ha atraído miradas indeseadas. Asberg afirma tener pruebas en video de buques de la OTAN —incluyendo naves estadounidenses, británicas y alemanas— rodeando su expedición en aguas internacionales.

En un incidente tenso, una corbeta de la marina sueca llegó a bloquear el paso de su barco. Aunque los oficiales militares negaron posteriormente cualquier conocimiento del tema en reuniones privadas, el explorador fue tajante: «Les dije: “Sé que han estado allí. Los he filmado”».

¿Qué es realmente la anomalía?

Frente a la evidencia de que el objeto está «separado del fondo» y emite interferencias, las teorías se han polarizado. La primera hipótesis sugiere que podría ser un objeto artificial estrellado, posiblemente un OVNI o tecnología secreta, capaz de generar campos que afectan la electrónica.

La segunda teoría plantea que podría ser una construcción monumental realizada por una civilización perdida antes de la última Edad de Hielo, hace más de 12.000 años, cuando el nivel del mar era más bajo y esa zona era tierra firme.

Asberg descarta explicaciones simples como un meteorito, debido a la falta de un cráter de impacto, o un volcán, por la geología de la zona. Su objetivo inmediato es realizar perforaciones de núcleo para obtener una respuesta definitiva.

«Quiero saber la verdad», concluyó. «Aunque sea una piedra, quiero que salga a la luz. Pero con todos los datos que tenemos ahora... no puede ser un volcán».

Por MysteryPlanet.com.ar.

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