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Documentos oficiales desclasificados en Estados Unidos y obtenidos mediante la Ley de Libertad de Información (FOIA) por el investigador John Greenewald, del portal The Black Vault, revelaron una serie de encuentros al más alto nivel entre el Departamento de Defensa norteamericano y la Fuerza Aérea Uruguaya.
Los archivos detallan que la Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios (AARO) impulsó una agenda de cooperación bilateral centrada en el estudio de fenómenos anómalos no identificados. Este acercamiento se concretó en agosto de 2025, cuando representantes de la Comisión Receptora e Investigadora de Denuncias de Objetos Voladores No Identificados (CRIDOVNI) de Uruguay visitaron la sede del Pentágono en Virginia, en la antesala de un seminario técnico sobre recolección de datos.
En la fase previa a la visita, un oficial de enlace de la AARO propuso coordinar las agendas de trabajo: «¿Estarían disponibles para una reunión en el Pentágono para ofrecer presentaciones sobre nuestro respectivo trabajo en la CRIDOVNI y la AARO?». La propuesta apuntaba a comparar metodologías de análisis, estudiar expedientes históricos y definir mecanismos de colaboración conjunta.
La delegación uruguaya aceptó de inmediato la invitación: «El 4 de agosto, por supuesto, estaremos disponibles para una reunión en el Pentágono; es de especial interés para nosotros poder establecer una relación de trabajo más amplia con AARO e intercambiar información y experiencias».
La jornada en la capital estadounidense incluyó un almuerzo de trabajo con el director de la AARO, Jon Kosloski, y el director de Tecnología de la oficina, Josh Reiter, además de un recorrido privado por las instalaciones del Pentágono. Washington buscaba comprender el modelo uruguayo, su procesamiento de testimonios sin respaldo instrumental directo y la articulación entre la Fuerza Aérea y la comunidad científica local.
La participación charrúa resultó clave para las pretensiones continentales del gobierno norteamericano. Según muestran las comunicaciones, la AARO intentó convocar sin éxito a especialistas de Chile, por lo que solicitó asistencia a los enviados uruguayos para tejer contactos con otros organismos de la región: «Actualmente no tenemos ningún otro invitado registrado de América del Sur», admitieron desde la oficina militar.
La logística desplegada demostró el alto interés hacia los delegados uruguayos, garantizando traslados, alojamiento y atención personalizada por parte de los jerarcas estadounidenses. «Perfecto, el Dr. Kosloski planea recogerlos a usted y a su esposa en el hotel el 3 de agosto y llevarlos a misa», detalla una de las cartas que refleja el nivel de cercanía institucional que se buscó consolidar.
Aunque los documentos no confirman la firma de un tratado formal a largo plazo, dejan en evidencia que Estados Unidos considera la experiencia histórica de Uruguay como un insumo valioso para el estudio del fenómeno OVNI en el hemisferio sur.
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