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El incidente generó una gigantesca bola de fuego que iluminó el cielo nocturno de Cabo Cañaveral, en Florida.
Un duro golpe para la carrera espacial y las ambiciones lunares de los Estados Unidos. El imponente cohete New Glenn, desarrollado por la compañía Blue Origin de Jeff Bezos, sufrió una catastrófica explosión el jueves por la noche durante una prueba de motores de rutina.
Afortunadamente, Blue Origin confirmó a través de la red social X que nadie resultó herido en el accidente. Sin embargo, los daños materiales en el complejo de lanzamiento 36 (LC-36) podrían ser devastadores, a juzgar por la magnitud de la explosión capturada en video por diversos observadores de la industria. Al ser esta la única infraestructura activa para el New Glenn, el cohete podría quedar en tierra por un tiempo prolongado.
Este contratiempo llega en un momento crítico. El New Glenn, de 98 metros de altura, es la pieza angular de Blue Origin para transportar el módulo de alunizaje «Blue Moon», uno de los dos vehículos privados elegidos por la NASA —junto con el Starship de SpaceX— para llevar astronautas de regreso a la Luna dentro del programa Artemis.
120 miles away, very scary, visible from Tampa FL pic.twitter.com/m5qz9OpBpL
— Ron Ji (@radiolassi) May 29, 2026
Apenas unos días antes, la agencia espacial había anunciado que el Blue Moon sería el encargado de colocar dos vehículos de exploración en la superficie lunar para la construcción de una base en el polo sur. El objetivo de la NASA era posicionar al menos uno de estos rovers antes de la misión tripulada Artemis IV, programada para finales de 2028. Además, la compañía de Bezos planeaba enviar un prototipo robótico, el Blue Moon Mark 1, a la superficie lunar a finales de este mismo año.
El administrador de la NASA, Jared Isaacman, se pronunció rápidamente sobre el siniestro, dejando en claro la relevancia estratégica de este cohete para el futuro de la agencia.
NASA is aware of the anomaly that occurred tonight at Launch Complex 36 involving Blue Origin’s New Glenn rocket at Cape Canaveral Space Force Station. ⁰⁰Spaceflight is unforgiving, and developing new heavy-lift launch capability is extraordinarily difficult. We will work with…
— NASA Administrator Jared Isaacman (@NASAAdmin) May 29, 2026
«El vuelo espacial no perdona, y desarrollar una nueva capacidad de lanzamiento de carga pesada es extraordinariamente difícil. Trabajaremos con nuestros socios para apoyar una investigación exhaustiva de esta anomalía, evaluar los impactos en las misiones a corto plazo y volver a lanzar cohetes. Proporcionaremos información sobre cualquier impacto en los programas Artemis y la Base Lunar a medida que esté disponible», expresó el funcionario a través de una publicación en X.
Hasta la fecha, el New Glenn solo ha completado tres vuelos, y su historial no ha estado exento de problemas. Tras su tercera misión el pasado 19 de abril, la Administración Federal de Aviación de EE.UU. (FAA) suspendió temporalmente sus operaciones debido a que el cohete no logró colocar en la órbita correcta su carga útil, el satélite de comunicaciones BlueBird 7.
La explosión de este jueves ocurrió durante un ensayo de encendido estático o hotfire, una prueba crucial para autorizar el cuarto vuelo del New Glenn, originalmente programado para el 4 de junio. Dicha misión tenía como objetivo poner en órbita 49 satélites para la nueva constelación de internet de banda ancha de Amazon, un proyecto que ahora deberá esperar de manera indefinida mientras se evalúan los daños de la infraestructura.
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