El cohete de carga pesada de Blue Origin, New Glenn, completó con éxito su segundo vuelo, llevando al espacio la misión ESCAPADE de la NASA. El hito principal fue el histórico primer aterrizaje de su propulsor en una plataforma marina.

Hito de Blue Origin: New Glenn aterriza por primera vez tras lanzar la misión ESCAPADE a Marte

Crédito: Blue Origin.

La misión ESCAPADE de la NASA, compuesta por dos naves espaciales, ya está en ruta hacia el planeta rojo. El despegue ocurrió hoy, 13 de noviembre, a las 3:45 p.m. EST (2045 GMT) desde el Complejo de Lanzamiento 36 de Blue Origin en la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral, Florida.

Y si bien el objetivo principal era poner a ESCAPADE en camino, gran parte de la atención estaba puesta en el propulsor de la primera etapa del New Glenn.

Tras la separación de etapas, unos tres minutos después del despegue, el propulsor inició una serie de encendidos de deceleración para intentar un aterrizaje vertical en la plataforma de recuperación de Blue Origin, «Jacklyn», situada a unos 604 kilómetros en el océano Atlántico.

El primer intento de aterrizaje, realizado durante el vuelo inaugural de New Glenn en enero de este año, no tuvo éxito. Sin embargo, la compañía de Jeff Bezos utilizó los datos de ese intento para perfeccionar la maniobra.

Hoy, esa estrategia dio sus frutos. Aproximadamente siete minutos después del lanzamiento, el propulsor reencendió tres de sus siete motores BE-4 y, dos minutos más tarde, completó un aterrizaje propulsado perfecto sobre la cubierta del «Jacklyn».

Con este logro, Blue Origin se convierte en la segunda compañía en la historia, después de SpaceX, en recuperar con éxito un propulsor de clase orbital durante un vuelo operativo.

ESCAPADE: Una nueva forma de explorar Marte

El éxito del aterrizaje no resta importancia a la carga útil. ESCAPADE (abreviatura de Escape and Plasma Acceleration and Dynamics Explorers) es una misión pionera que busca entender cómo Marte perdió su atmósfera y el agua líquida que alguna vez tuvo en su superficie.

Construida por Rocket Lab para la NASA y la Universidad de California (UC) en Berkeley, la misión tiene un costo notablemente bajo, inferior a 80 millones de dólares, lo que la diferencia de las costosas misiones insignia del pasado.

ESCAPADE.

Ilustración de las dos sondas ESCAPADE orbitando Marte. Crédito: NASA.

«Creo que ESCAPADE es realmente emocionante porque es una pionera, una exploradora de caminos, si se quiere, para lo que creemos es una nueva forma de hacer misiones de ciencia espacial», dijo Robert Lillis, investigador principal de la misión.

Las dos sondas, apodadas Blue y Gold (por los colores de UC Berkeley), estudiarán cómo el viento solar interactúa con la atmósfera marciana para despojarla de sus componentes.

Un cohete que cambia el juego

El New Glenn, con sus 98 metros (321 pies) de altura, es un competidor directo en el mercado de lanzamientos pesados, capaz de llevar hasta 50 toneladas métricas a la órbita terrestre baja (LEO). Se sitúa en competencia con el Falcon Heavy de SpaceX y supera al Vulcan Centaur de United Launch Alliance.

Unos pocos segundos tras el despegue de la misión NG-2. Crédito: Blue Origin.

Blue Origin ha diseñado sus propulsores para ser capaces de volar al menos 25 veces cada uno. El éxito de hoy es crucial, ya que acerca al New Glenn a la calificación para obtener lucrativos contratos de seguridad nacional para la Fuerza Espacial de EE.UU. y para el lanzamiento de la megaconstelación de internet satelital (Proyecto Kuiper) de Amazon.

Una trayectoria innovadora

Curiosamente, ESCAPADE no se dirige directamente a Marte. El New Glenn lanzó a las sondas hacia el punto de Lagrange 2 (L2) entre la Tierra y el Sol. Permanecerán allí durante un año antes de regresar para un sobrevuelo cercano a la Tierra en noviembre de 2026.

Ese sobrevuelo les dará el impulso gravitacional necesario (un «tirachinas») para poner rumbo final a Marte, donde se espera que lleguen en septiembre de 2027. Esta trayectoria novedosa permitió a la misión lanzarse fuera de la ventana de transferencia tradicional de la Tierra a Marte, que solo se abre cada 26 meses.

Tras varios retrasos, incluido el mal tiempo y una tormenta solar, la misión está finalmente en camino, marcando un doble triunfo tanto para la ciencia planetaria de bajo costo como para la era de los cohetes reutilizables.

Fuente: Space. Edición: MP.

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