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Un equipo de astrónomos ha logrado un hito sin precedentes en la exploración espacial: la primera detección de rayos X emanando de un visitante interestelar. El protagonista, desde luego, no es otro que el célebre 3I/ATLAS.
La revelación fue posible gracias al telescopio Xtend, a bordo de la misión XRISM de la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA). Las imágenes demuestran que 3I/ATLAS irradia energía de una forma nunca antes observada en objetos de otro sistema solar.
«Las observaciones preliminares revelan un tenue, pero inmenso, halo de rayos X que envuelve al objeto. Este resplandor se extiende hasta 400.000 kilómetros desde el núcleo de 3I/ATLAS, proyectándose sobre una vasta área de tres millones de kilómetros cuadrados», explicó el astrofísico Avi Loeb en reacción a los nuevos datos de la agencia espacial nipona.

Una imagen de rayos X de 3I/ATLAS capturada por el telescopio de imágenes de rayos X suaves Xtend a bordo del Observatorio XRISM de la JAXA. En el campo de visión de 3 millones de km de lado, se distingue una débil estructura de emisión que se extiende hasta 400.000 km desde el objeto interestelar. Crédito: JAXA.
Capturar este fenómeno no fue sencillo. La observación se realizó a finales de noviembre de 2025, aprovechando una «ventana de oportunidad» crítica para el satélite. Durante 17 horas, los científicos tuvieron que ajustar la posición del telescopio 14 veces para seguir el lento desplazamiento del objeto y mantenerlo perfectamente centrado.
¿Qué hace que un objeto interestelar brille en rayos X? Los expertos sugieren que el fenómeno es provocado por el «intercambio de carga», resultado del violento choque entre el viento solar de nuestra estrella y la nube de gas que rodea a 3I/ATLAS.

Trayectoria del objeto interestelar 3I/ATLAS en coordenadas galácticas, superpuesta a un mapa de rayos X de todo el cielo de MAXI (Monitor de Imágenes de Rayos X de Todo el Cielo) de JAXA a bordo de la Estación Espacial Internacional. El recuadro muestra imágenes ópticas (DSS) y de rayos X (eROSITA) con el campo de visión de XRISM superpuesto. Crédito: JAXA/DSS/eROSITA/MAXI.
«El análisis espectral de esta radiación ha confirmado la presencia de elementos ligeros como carbono, nitrógeno y oxígeno. Esto demuestra que la emisión proviene del choque cósmico y no de otro ruido de fondo, validando el mecanismo de interacción con nuestro sistema solar», detalló Loeb.
Si bien este tipo de emisión ya se había documentado en 1996 en cometas que orbitan localmente, como el famoso Hyakutake, jamás se había observado en un cuerpo proveniente de otro sistema estelar. El gran tamaño y la densa coma gaseosa de 3I/ATLAS lo convirtieron en el candidato ideal para alcanzar este hito, abriendo una nueva ventana a la química y la física de los objetos interestelares.

El espectro de rayos X de 3I/ATLAS muestra excesos en relación con el fondo de iones del viento solar, como carbono, nitrógeno y oxígeno, tal como indican las flechas rojas. Crédito: JAXA.
«Esta detección pionera de rayos X provenientes de un objeto interestelar será, sin duda, continuada por otros equipos de investigación. Sería particularmente interesante comprobar si existen otras características de rayos X diferentes de las firmas esperadas de las reacciones de intercambio de carga con el viento solar», concluyó el astrofísico.
Por MysteryPlanet.com.ar.
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