En la construcción de este templo en Lagash vemos una cooperación bastante inusual entre los arquitectos divinos Sumerios y Egipcios, pero siempre con la estrecha relación calendárica un regalo que los divinos guardianes de los secretos le hicieron a la humanidad.

Lo sorprendente de este templo es que Gudea (su constructor), utilizo siete pilares de piedra y los ubico en forma circular. ¿Un Stonehenge en el antiguo Sumer, hace más de 5000 años?.

Uno se pregunta si este círculo de 7 piedras no presagiaran de algún modo la introducción de la semana de siete días, una división del tiempo que hasta el día de hoy su origen sigue siendo incierto. Recordemos la semana bíblica que totalizaba 7 al añadir a los 6 días de la creación, el día final de descanso. Pero, ¿de donde vino la idea del círculo como forma adecuada para las observaciones astronómicas?. Entendemos que esto relaciona con la rueda del Zodíaco, el círculo de las 12 constelaciones que se agrupan alrededor del Sol en el plano orbital de los planetas en la Elíptica.

A pesar de los hechos ha prevalecido la idea de que fueron los Griegos los que diseñaron el concepto, los nombres y los símbolos del Zodíaco, debido a que la palabra es de origen griego y significaba círculos de animales.

Se acepta que la inspiración les pudo llegar de Egipto, en donde ya se conocía el Zodíaco con los mismos símbolos, ordenes y nombres. Sin embargo, el Zodíaco no tuvo sus orígenes allí…

Los arqueólogos han descubierto en Babilonia tablillas astronómicas en donde se ven claramente 12 apartados, cada uno de ellos con el símbolo del Zodíaco pertinente. Gráficamente los símbolos celestes se grababan en la piedra dentro de un círculo celestial, donde lo atravesaba una serpiente ondulante, representando a la Vía Láctea.

Cuando se dio inicio al calendario en Nippur, hacia el 3800 a.C., en la era de Tauro, se analizaron las evidencias graficas sumerias y se llego a la conclusión de que las numerosas representaciones en las que un toro acomete a un león o un león domina a unos toros, con imágenes de la época zodiacal en la que el equinoccio de primavera, estaba en la constelación de Tauro y el solsticio de verano tenía lugar en el signo de Leo.

Se encontraron evidencias textuales de que el punto cero zodiacal-calendárico sumerio se encontraba exactamente entre el Toro y los gemelos (Géminis), de donde se concluyo que la división zodiacal de los cielos había sido trazada, inexplicablemente, incluso antes de que naciera la civilización sumeria, en la era de Géminis. Para los expertos, aún ha resultado más desconcertante una tablilla astronómica sumeria (VAT.7847), que comienza la lista de constelaciones zodiacales con la constelación de Leo, lo que nos llevaría al 11000 a.C., justo por la época del Diluvio.

Uno de los descubrimientos más impresionantes de los que actualmente adornan las colecciones asirias y babilónicas de los más importantes museos del mundo, son los colosales animales de piedra, con cuerpo de Toro o de León y cabezas de Dioses con tocados con cuernos, que se erigían como guardianes en las entradas de los templos. Podemos suponer, entonces, que estas “criaturas míticas”, traducían en esculturas pétreas el motivo de Toro-León del que hemos hablado antes, invocando para los templos la magia de un tiempo celeste antiquísimo y a los Dioses asociados con sus pasadas Eras Zodiacales.

Para los arqueólogos que no creían en absoluto que en el antiguo sumer se pudieran conocer las esfinges, se descubrió entre las ruinas de Lagash, una estatua del mismo Ninurta en la que se representaba como una enorme esfinge.

Para dar una explicación a todas estas similitudes, tendremos que poner nuestra atención en el Arquitecto Divino, el Guardián de los Secretos de las Pirámides, el Dios Egipcio Tehuti, aquel al que hemos llamado THOT.

De Thot se dice en los textos de las pirámides: “El que calcula los cielos, el que cuenta las estrellas y mide la Tierra, el inventor de las artes y las ciencias, escriba de los Dioses, aquel que hizo los cálculos relativos a los cielos, las estrellas y la Tierra” (¿Recuerdan la cita de Oannes, que se encuentra unos párrafos atrás?..). Como “calculador de tiempo y estaciones”, se le representaba con un símbolo que combinaba el disco solar y el creciente lunar sobre su cabeza, además se decía de Thot que con sus conocimientos y sus poderes de calculo “media los cielos y proyectaba la Tierra”.

Se suele explicar que su nombre jeroglífico Tehuti (Dyehuty), significaba “aquel que equilibra”, o el “Dios del equilibrio” y consideraban sus representaciones como “señor de la balanza”, para indicar que estaba relacionado con los equinoccios, momentos en que el día y la noche están equilibrados.

Si seguimos las huellas de Thot, nos encontraremos con unos relatos concernientes al calendario que apartaran el velo de los asuntos de los Dioses y hombres, así como de enigmas como el de Stonehenge.

La historia del calendario es una historia de ingenio, de una sofisticada combinación de astronomía y matemáticas. Pero es también, una historia de conflictos, de fervor religioso y de luchas por la supremacía.

La idea de que el calendario fue diseñado por y para los agricultores con el fin de saber cuando hacer la cosecha se ha dado por sentada durante mucho tiempo, pero falla tanto en lógica como en los hechos. Los agricultores no necesitan un calendario formal para conocer las estaciones, las sociedades primitivas se las ingeniaban para alimentarse durante generaciones sin necesidad de un calendario. El hecho histórico es que el calendario se diseño para determinar de antemano el momento preciso de las festividades en las que se honraba a los Dioses. En otras palabras, el calendario era un instrumento religioso. Los primeros nombres por los que se denomino a los meses en sumer tenían el prefijo ESSEN, y esta palabra no significaba “mes”, significaba “festividad”. Tenemos hoy en día un ejemplo de esto en el calendario cristiano. Su principal festividad y punto focal que determina el resto del calendario anual es la semana santa, la celebración de la resurrección de Jesús, tres días después de la Luna llena que tenga lugar en el equinoccio de primavera o justo después de éste. Pero durante los primeros siglos del cristianismo, se celebraba de acuerdo con el calendario judío. Esta dependencia se corto con el emperador Constantino en el Concilio de Nicea, en el año 325 d.C.

La historia del calendario Romano-Cristiano, ilustra algunos de los problemas inherentes al imperfecto encaje entre el tiempo solar y el lunar y la resultante necesidad, a lo largo de los milenios, de hacer reformas en el calendario y las subsiguientes nociones de una renovación constante de Eras.

El actual calendario lo introdujo el Papa Gregorio XIII en 1582, de ahí el nombre de Gregoriano, y constituyo una reforma al anterior calendario, el Juliano, llamado así por Julio César. El calendario Gregoriano tuvo la particularidad de que para el año 1582, la primavera empezó el 11 de Marzo en vez del 21, debido al desfasaje que traía el calendario Juliano, por lo que el Papa Gregorio XIII decreto el 4 de Octubre, que ese día fuera el 15 de Octubre. Además tuvo la innovación en el decreto de que el año comenzara el 1º de Enero.

Los Egipcios no tenían un calendario sino dos. El primero, con raíces en tiempos prehistóricos se basaba en la Luna. El segundo, introducido varios años después del inicio del reinado faraónico, se basaba en los 365 días del año solar. El primero fue obra de Thot y el segundo fue obra de Ra. Ambos eran hijos de Ptah (ENKI).

4 comentarios
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 4 comentarios
Comentarios
oct 18, 2014
20:01
#1 María Inés Bruccolleri Rennella:

Un artículo extraordinario. Gracias por permitirme recobrarlo. Siete hojas que permiten conocer e integrar una parte histórica muy importante de este planeta y que a la vez, nos educa celestialmente. Imperdible. María Inés Bruccolleri Rennella.

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mar 10, 2015
14:21
#2 Hermes:

Muito bom o artigo, aliás, muito bom o site ao qual estou lendo todas as páginas. Cada vez mais tenho orgulho de me chamar Hermes.

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nov 7, 2015
9:03
#3 Victor Morales:

La luz llega a cada uno de nosotros para q luego de alcansar la sabiduria como un arbol cuando florea, luego crecer un fruto de amor q luego deja caer de el la semilla q traera consigo la nueva era la nueva oportunidad de crecer en el conocimiento de su Dios

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jul 28, 2016
1:51
#4 Irene Utrera:

Wow es tan interesante saber todo esto de verdad me llena de luz, gracias a esos dioses del cielo!!

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