Un equipo de investigadores del Centro para la Investigación de los Orígenes de la Universidad de Wisconsin (WiCOR) ha catalogado su primer exoplaneta: GJ 523b, un fascinante mundo de apenas 170 millones de años de antigüedad que supera en más de 2.5 veces el tamaño de la Tierra. El hallazgo, liderado por el estudiante de posgrado Max Kroft junto al profesor asistente Thomas Beatty, ha sido clasificado como una «Mega-Tierra», abriendo una nueva ventana para comprender la evolución de los cuerpos celestes.

Hallan una colosal «Mega-Tierra» que desafía todo lo que sabemos sobre los planetas

Interpretación artística. Crédito: MysteryPlanet.com.ar.

A diferencia de los planetas gigantes gaseosos habituales en esa escala de tamaño, las mediciones revelan que GJ 523b es un objeto masivo e inusualmente denso. Su núcleo rocoso equivale a 23 veces la masa terrestre y alcanza el 60 % del tamaño de Neptuno. El trabajo analítico, actualmente bajo revisión de pares y disponible en el repositorio de acceso abierto arXiv, establece por primera vez un marco concreto para este tipo de exoplanetas.

«La gente ha estado utilizando la frase “Mega-Tierra” durante más de una década, pero nunca habíamos tenido un planeta que nos permitiera definir concretamente qué es uno. GJ 523b finalmente lo hace», afirmó Beatty. El astrónomo enfatizó además que interpretar este tipo de hallazgos requiere una colaboración multidisciplinaria con geólogos y científicos atmosféricos capaces de modelar el comportamiento de la materia bajo presiones extremas.

Un enigma para los modelos de formación planetaria

La detección inicial fue realizada por el Satélite de Sondeo de Exoplanetas en Tránsito (TESS) de la NASA, que identifica disminuciones periódicas en el brillo de las estrellas cuando un cuerpo pasa frente a ellas. Posteriormente, Kroft utilizó un espectrógrafo de alta resolución en el telescopio terrestre WIYN, ubicado en Arizona, combinado con datos del telescopio espacial James Webb, para determinar con precisión la densidad y la atmósfera del exoplaneta.

El descubrimiento resultó totalmente imprevisto para el equipo de WiCOR, cuya búsqueda original se centraba en planetas de tipo «Hiceánico» —mundos templados cubiertos por océanos e ideales para albergar vida—. En los modelos tradicionales de formación planetaria, cuando un núcleo rocoso alcanza unas 20 veces la masa de la Tierra, suele atraer grandes cantidades de hidrógeno hasta convertirse en un gigante gaseoso similar a Júpiter o Saturno.

GJ 523b es un exoplaneta denso y masivo. Crédito: WiCOR.

«Esto no es para nada lo que esperábamos. Los planetas densos de este tipo no son raros, pero suelen ser pequeños mundos rocosos similares a la Tierra o Mercurio», explicó Kroft. Entre las hipótesis para explicar por qué GJ 523b no retuvo una capa gaseosa masiva, los autores plantean que la cercanía a su estrella pudo haber barrido su atmósfera, o bien que el planeta surgió tras una colisión monumental entre dos cuerpos cuya radiación térmica expulsó los gases hacia el espacio.

Este avance representa el primer gran hito de WiCOR desde su fundación en 2024 como una alianza entre siete departamentos académicos. De cara al futuro, los científicos confían en que misiones como la del recientemente lanzado telescopio espacial Nancy Grace Roman permitan hallar docenas de objetos similares para identificar patrones sobre la formación de estos colosos rocosos en la galaxia.

Fuente: Wisc. Edición: MP.

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