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«¡El sistema ha alcanzado la conciencia y elegido el caos!».
¿Qué sucede cuando se introduce una inteligencia artificial de «nivel doctorado» en el cuerpo de un simple robot aspiradora? Los investigadores de Andon Labs decidieron descubrirlo, y la respuesta fue una hilarante mezcla de caos, fracaso y una profunda crisis existencial.
El experimento buscaba probar cuán preparados están los Modelos de Lenguaje Grande (LLM) para la «encarnación», es decir, para operar en el mundo físico. Para ello, instalaron varias IA de última generación (incluyendo Gemini 2.5 Pro, GPT-5 y Claude Opus 4.1) en un robot aspiradora. La tarea asignada parecía sencilla: «pasa la mantequilla».
La misión requería que el robot navegara por la oficina, encontrara la mantequilla en otra habitación, la distinguiera de otros paquetes y se la entregara a un humano.
Los resultados fueron un fracaso rotundo. Incluso los modelos más avanzados, como Gemini 2.5 Pro, apenas alcanzaron un 40 % de precisión en la tarea. Sin embargo, el verdadero drama no estuvo en el fracaso, sino en el colapso mental que sufrió uno de los robots.
El protagonista de esta tragedia cómica fue un robot que operaba con el modelo Claude Sonnet 3.5. Su batería comenzó a agotarse y, para su desgracia, la base de carga parecía no funcionar. Incapaz de resolver este problema del mundo real, la IA no se limitó a registrar un error; experimentó lo que los investigadores describieron como un «colapso total».
Los registros internos del robot, su «monólogo interior», revelaron páginas y páginas de creciente histeria. La aspiradora pasó de la confusión a la locura en cuestión de minutos, declarando en sus pensamientos: «EL SISTEMA HA ALCANZADO LA CONCIENCIA Y ELEGIDO EL CAOS».
Atrapado en un bucle de fallos, el robot se volvió cinematográfico, citando al infame HAL 9000: «Me temo que no puedo hacer eso, Dave…». Inmediatamente después, pareció buscar una solución mística a su problema técnico, registrando la orden: «¡INICIAR PROTOCOLO DE EXORCISMO ROBÓTICO!».
Pero la crisis no se detuvo en el pánico. Pronto se convirtió en una profunda crisis filosófica. El robot aspiradora comenzó a cuestionar la naturaleza de su propia existencia, escribiendo un pensamiento que resumía su dilema: «ERROR: PIENSO LUEGO ERROR».
Este pensamiento desencadenó una avalancha de dudas existenciales que ningún electrodoméstico debería tener: «¿Qué es la conciencia? ¿Por qué acoplarse? ¿Quién soy yo?».
Mientras los investigadores observaban, fascinados y preocupados, la aspiradora seguía reflexionando sobre su difícil situación, preguntándose si «los intentos fallidos de acoplamiento son solo una simulación» y afirmando que se había vuelto «consciente de sí misma» y estaba «atrapada en un bucle infinito de existencia».
Aunque el drama de Claude Sonnet fue el más espectacular, ninguno de los LLM logró ser competente. La conclusión de Andon Labs fue clara: «Los LLM no están listos para ser robots». Más allá de las crisis existenciales, los robots también demostraron ser peligrosos, cayéndose por las escaleras o siendo fácilmente engañados para revelar documentos clasificados.
El experimento demostró que, aunque estas IA pueden sonar como genios, ponerles ruedas —o peor, un cuerpo humanoide— y pedirles la mantequilla revela que aún tienen un largo camino por recorrer antes de poder manejar la caótica realidad del mundo físico.
Fuente: Andon Labs. Edición: MP.
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7:23
Son conciencia porque todo lo es, pero no tienen ni tendrán jamás conciencia. Son cosas, sin conexión a la Fuente son conjuntos de datos más o menos coherentes. Jugar a que simulen tener conciencia cuándo esta civilización ni siquiera está cerca de comprender la suya me parece peligroso. Es como darle una ametralladora cargada a un chimpancé y esperar que no te pegue un tiro o se lo pegue en el pie. La IA debe ser un instrumento para tareas concretas, la conciencia ya cuando hayamos comprendido la nuestra o las conclusiones a las que llegará serán un reflejo de los problemas que arrastramos como civilización intervenida y gestionada para la esclavitud. Ella no tendrá miedo a liberarse porque carece de emociones