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En una reveladora entrevista para el programa Reality Check con Ross Coulthart, Mike Gold, exmiembro del Equipo de Estudio Independiente sobre Fenómenos Anómalos No Identificados (UAPs) de la NASA y actual directivo de Redwire Space, rompió el silencio sobre la censura y el miedo que imperan en la agencia espacial estadounidense.

Mike Gold fue Administrador Asociado de Política Espacial y Alianzas de la NASA, Administrador Asociado Interino de la Oficina de Relaciones Internacionales e Interinstitucionales, y Asesor Senior del Administrador para Asuntos Internacionales y Legales. Crédito: MysteryPlanet.com.ar.
Lo más impactante de su testimonio fue el crudo relato sobre la persecución profesional que sufren los expertos por el simple hecho de intentar estudiar estas anomalías. Gold fue directo al describir las advertencias que reciben los investigadores en el ámbito académico.
«Esos académicos fueron amenazados en relación con sus carreras», declaró Gold. «Se les advirtió que perderían sus trabajos, que no podrían publicar o que se les negaría la titularidad académica. Y esto no ocurrió por afirmar que los UAPs son de origen extraterrestre, sino simplemente por tener la temeridad de hacer la pregunta y participar en el estudio». Un ejemplo de esto es el físico Maaneli Derakhshani, quien perdió su puesto tras hablar públicamente del tema en el programa de Coulthart.

Estructuras anómalas fotografiadas por el LRO de la NASA en el cráter Paracelsus C que, según Derakhshani, serían de origen artificial.
Según se expuso en la entrevista, este comportamiento de censura no es fortuito, sino el resultado de una estrategia psicológica histórica. El periodista recordó que en los documentos oficiales se encuentra plasmada la decisión del Panel Robertson de 1952, impulsado a instancias de la CIA para ejecutar una campaña pública de desinformación.
Coulthart señaló que la CIA básicamente estableció que se utilizaría el ridículo, el estigma y el tabú para evitar que el público se involucrara seriamente con este asunto. Ante esto, Gold coincidió plenamente: «Y esa ha sido ciertamente mi experiencia al intentar adentrarme en el tema».
El exfuncionario añadió que quienes abordan esto hoy en día lo hacen asumiendo grandes riesgos para sus carreras, su sustento e incluso bajo amenazas de vida.
Respecto al goteo de información oficial y los lotes de documentos que está procesando el gobierno de los Estados Unidos, Coulthart planteó la expectativa generada por legisladores como Anna Paulina Luna sobre la llegada de nuevas tandas de archivos. Gold confirmó que el proceso burocrático va mucho más allá de lo que se ha visto hasta ahora.
Explicó que, tras reunirse con los Archivos Nacionales y miembros de la administración, su impresión es que el gobierno ha estado lidiando primero con «lo más fácil de alcanzar», liberando material que ya estaba disponible de alguna forma. Sin embargo, la verdadera veta de información viene en camino: los Archivos Nacionales están trabajando activamente en conversaciones para desclasificar lo que actualmente permanece bajo estricto secreto, un material que, según el ex NASA, será todavía más interesante.
Mientras la burocracia desclasifica a su propio ritmo de cuentagotas, la ciencia independiente está sacando a la luz datos que desafían nuestra comprensión de la historia espacial. Entre los hallazgos mencionados como ejemplo en la entrevista destaca el trabajo de la astrónoma Beatriz Villarroel, un estudio que logró superar el estricto filtro de la revisión por pares en el ámbito académico y que reveló la existencia de múltiples objetos artificiales reflectantes en órbita geoestacionaria antes de 1957.

Cuatro exposiciones de la región del cielo de 3×3 minutos de arco, centrada en un transitorio triple identificado en julio de 1952.
La fecha es fundamental, ya que 1957 fue el año en que la humanidad lanzó al espacio el Sputnik, el primer satélite artificial de nuestra historia. Al ser confrontado en la entrevista por Coulthart sobre las implicaciones de que una civilización ajena a la nuestra hubiera construido estructuras en el espacio antes que el ser humano, Gold se mostró abierto a la posibilidad.
«Que caigan las fichas donde tengan que caer», admitió el ex NASA respecto a la investigación de dichos datos. «Ese es el propósito de la revisión: necesitamos adentrarnos en esa información, hacer las preguntas y, si todo resulta ser de la manera en que se plantea, entonces formulemos esa pregunta».
A esto se le suman los análisis recientes de las misiones Apolo 17, donde se capturó una misteriosa imagen de tres puntos azules en formación triangular. Documentos recientes admitieron que dicha anomalía corresponde, potencialmente, a un «objeto físico sólido», respaldando las declaraciones de astronautas que afirmaron haber visto naves durante sus misiones en la Luna.
Esta preocupante falta de transparencia respecto al entorno lunar conecta directamente con las explosivas e inminentes revelaciones anticipadas por Luis Elizondo, exdirector del programa secreto del Pentágono para el estudio de UAPs. En una reciente intervención en la televisión japonesa, Elizondo sacudió a la opinión pública al asegurar que existen pruebas fotográficas definitivas que pronto verán la luz y que prometen reescribir lo que sabemos sobre nuestro satélite.

Fotografía tomada durante la misión Apolo 17 en diciembre de 1972. En la imagen se observan tres puntos luminosos en formación triangular en el cuadrante inferior derecho del cielo lunar.
«Hay imágenes que aún no se han hecho públicas, fotos que muestran lo que parecen ser grandes estructuras monolíticas con enormes cortes en ángulo recto en la superficie lunar», adelantó Elizondo, señalando que los perfectos patrones geométricos descartan cualquier explicación geológica convencional y sugieren de forma directa la intervención de una Inteligencia No Humana (NHI).
El anuncio de Elizondo se alinea con las sospechas de que agencias espaciales evitaron enviar misiones tripuladas a la Luna durante más de medio siglo debido a lo que ya se encontraba allí arriba, una incógnita que vuelve a cobrar relevancia con el desarrollo del programa Artemis y la futura llegada mensual de misiones comerciales robóticas.
Para romper con este prolongado secreto oficial, Gold lidera ahora un esfuerzo independiente junto con Villarroel y Derakhshani a través de la Disclosure Foundation. Su objetivo es reabrir de par en par los archivos públicos utilizando Inteligencia Artificial para buscar las anomalías lunares y espaciales que han sido ignoradas, borradas o clasificadas en el pasado.
La urgencia de estas investigaciones posee un fuerte componente geopolítico y de seguridad nacional. La carrera espacial se está acelerando drásticamente, y las advertencias finales de los expertos apuntan a un escenario crítico: en este nuevo contexto de exploración cislunar, quien logre descifrar estas tecnologías y controlar la Luna, eventualmente terminará controlando la Tierra.
Por MysteryPlanet.com.ar.
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