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Nuevos análisis sugieren que la misteriosa «anti-cola» del visitante interestelar no es gas, sino una nube masiva de fragmentos acompañantes.
El objeto interestelar 3I/ATLAS continúa desconcertando a la comunidad astronómica. Tras su paso por el perihelio (su punto más cercano al Sol), las imágenes capturadas durante este mes de noviembre han revelado una característica inusual: una coma con forma de lágrima que se extiende aproximadamente un minuto de arco en dirección al Sol.
A diferencia de las colas de cometas tradicionales que el viento solar empuja hacia afuera, esta estructura, conocida técnicamente como «anti-cola», apunta desafiantemente hacia nuestra estrella. La explicación podría redefinir nuestra comprensión de estos visitantes galácticos: 3I/ATLAS podría no estar viajando solo, sino envuelto en un enjambre de objetos.
«Datos recientes del sistema JPL Horizons indican que 3I/ATLAS está experimentando una aceleración no gravitacional. Aunque su magnitud es pequeña (una fracción Δ=0.0002 de la atracción solar), su comportamiento es clave: esta aceleración escala inversamente con el cuadrado de la distancia heliocéntrica, comportándose exactamente igual que la gravedad solar», detalla el astrofísico Avi Loeb.
«Esto implica que, a efectos prácticos, el núcleo principal de 3I/ATLAS se mueve como si orbitara un Sol con una masa ligeramente reducida, siendo “empujado” levemente hacia afuera», añade.
¿Cómo explica esto la cola que apunta al Sol? La teoría propuesta sugiere una dinámica fascinante entre el núcleo y sus acompañantes:
Lo más sorprendente es que este enjambre no necesita ser masivo para ser visible. Un gran número de objetos pequeños tiene una superficie total mucho mayor que un solo objeto grande.

Imagen de 3I/ATLAS del 22 de noviembre de 2025, entre las 3:00 y las 5:00 UTC, basada en el apilamiento de 106 fotografías de 60 segundos de exposición tomadas con un telescopio de 0.30 metros en Sternwarte Feuerstein (http://sfeu.de), Alemania. La imagen muestra una coma con forma de lágrima con una anti-cola en dirección al Sol, apuntando hacia la esquina inferior izquierda. Crédito: Prof. Dr. Christina Birkenhake.
«El dato clave: Un billón (=10^{12}) de objetos pequeños, cuya masa total sume apenas el 0.1 % de la masa de 3I/ATLAS, tendría una superficie combinada 100 veces mayor que la del cuerpo principal», precisa Loeb. «Esto crearía una coma brillante capaz de reflejar el 99 % de la luz solar observada, un dato que es consistente con las imágenes tomadas por el telescopio espacial Hubble el pasado 21 de julio de 2025».
Mientras la aceleración no gravitacional mantenga su proporción con la distancia, esta nube de objetos mantendrá su formación apuntando al Sol, tanto en la aproximación como en el alejamiento del objeto, tal como se ha observado.
«La gran incógnita que queda en el aire es la naturaleza de este enjambre. Si esta anti-cola está compuesta efectivamente por objetos que no se evaporan —a diferencia del hielo de un cometa—, la pregunta es inevitable: ¿Son fragmentos rocosos naturales de una desintegración anterior o estamos ante algo completamente diferente?», concluye el astrofísico de Harvard.
Por MysteryPlanet.com.ar.
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