El astrofísico Avi Loeb cuestiona la «arrogancia de la experiencia» y sugiere que la ciencia debe abrirse a la posibilidad de que estemos ante una sonda interestelar y no simplemente ante un extraño cometa.

¿Es el objeto 3I/ATLAS tecnología alienígena o un tipo de «iceberg» interestelar nunca antes visto?

Una imagen de 3I/ATLAS que combina 24 exposiciones de 60 segundos cada una, tomadas con un telescopio de 0.2 metros (Celestron EdgeHD 800) en Nuevo México, EE. UU., entre las 11:53 y las 12:23 UTC del 16 de noviembre de 2025. La imagen muestra múltiples chorros dirigidos tanto hacia el Sol como en dirección opuesta. La dirección hacia el Sol apunta a la esquina inferior izquierda. Crédito: Satoru Murata.

Desde su descubrimiento el 1 de julio de 2025, el objeto interestelar 3I/ATLAS ha dividido a la comunidad científica. Mientras la mayoría de los expertos en cometas se apresuraron a clasificarlo como una roca helada rica en agua, nuevas evidencias sugieren que este visitante podría ser mucho más que un simple iceberg cósmico.

En una reciente entrevista para Fox News, el profesor de Harvard Avi Loeb argumentó que la base de la ciencia debe ser «la humildad para aprender, no la arrogancia de la experiencia». Loeb sostiene que los expertos actuales se comportan como sistemas de inteligencia artificial sesgados por sus datos de entrenamiento: durante décadas, solo han estudiado rocas heladas, por lo que asumen que todo lo que ven es una roca.

El error del «asteroide» Tesla

El célebre astrofísico ilustra su punto con un evento ocurrido a principios de este año. El 2 de enero de 2025, el Centro de Planetas Menores identificó un supuesto «asteroide cercano a la Tierra». Un día después, se dieron cuenta del error: el objeto seguía la trayectoria del Tesla Roadster lanzado por SpaceX en 2018. No era una roca, era un coche.

«Si lanzamos objetos tecnológicos al espacio, debemos añadir esa posibilidad a nuestros datos de entrenamiento», explica Loeb. Teniendo en cuenta que la Vía Láctea tiene miles de millones de años más que nuestro Sol, civilizaciones avanzadas han tenido tiempo de sobra para enviar sondas que, con tecnologías superiores a nuestra Voyager, ya habrían alcanzado el sistema solar.

Tesla Roadster de SpaceX.

Por el momento, dando sustento a la hipótesis de que 3I/ATLAS podría ser un artefacto tecnológico, se han identificado doce anomalías estadísticas y físicas (ver lista aquí) que hacen extremadamente improbable que se trate solo de un cometa natural.

La ciencia como trabajo en progreso

Loeb critica el clima intelectual actual, la «aversión al riesgo», donde los científicos ocultan las correcciones y solo hablan cuando tienen respuestas finales, temiendo por su reputación.

«El público ama ver la ciencia como un trabajo en progreso, similar a la labor de un detective», afirma el astrofísico de Harvard. Recordando cómo la mecánica cuántica desafió la intuición de Einstein, además, insiste en que las anomalías son oportunidades de aprendizaje.

Mientras la corriente principal, guiada por el Decadal Survey de 2020, invierte miles de millones en la búsqueda de microbios extraterrestres, Loeb sugiere que es más fácil identificar firmas tecnológicas. «Tiene sentido cubrir nuestras apuestas e invertir en la búsqueda simultánea de formas de vida tanto tecnológicas como primitivas».

Si 3I/ATLAS resultara ser un artefacto, las oportunidades de aprendizaje serían infinitas. Como concluye Loeb: «La pregunta fundamental después de aterrizar en una nave espacial con botones en su superficie sería si debemos presionar alguno de ellos».

Por MysteryPlanet.com.ar.

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