«No tengas miedo». Esa frase, asociada históricamente a pasajes bíblicos, fue exactamente la misma que resonó en la mente de dos jóvenes guardias de seguridad de la Fuerza Aérea de Estados Unidos mientras presenciaban lo imposible sobre un silo de misiles nucleares.

El secreto de la Base Ellsworth: dos guardias se reencuentran 50 años después de ser abducidos por un OVNI

Crédito: MysteryPlanet.com.ar.

En la helada madrugada del 5 de noviembre de 1977, Mario Woods y Michael Johnson patrullaban la Base Aérea Ellsworth, en Dakota del Sur. De pronto, un resplandor desconocido sobrevoló una ojiva termonuclear activa y cuatro figuras oscuras se aproximaron a su vehículo, desencadenando un vacío temporal de más de cinco horas y un secreto militar que tardaría medio siglo en salir a la luz.

El encuentro cercano con alienígenas

Aquella noche, las alarmas de la base se activaron tras detectar una brecha de seguridad en el perímetro del misil Minuteman. Al acudir en su camioneta, los guardias se toparon con una luz gigantesca, del tamaño de una manzana urbana, suspendida a muy poca altura del suelo.

Repentinamente, de aquel resplandor descendió una esfera de un color negro tan denso que parecía «rasgar la realidad». El objeto rodeó la camioneta en cuestión de segundos, sumiendo a ambos hombres en un absoluto e inexplicable desmayo.

Cuando recobraron el conocimiento, se encontraban a más de 13 kilómetros de distancia, junto a la presa de Newell Reservoir. Johnson permanecía totalmente catatónico al volante y el suelo, previamente helado por el frío invernal, se había transformado inexplicablemente en un denso barro.

Bajo regresión hipnótica, ambos recordaron a las entidades alienígenas realizando exámenes biológicos y procedimientos médicos dolorosos, con punciones específicas en la cabeza y la columna vertebral. Crédito: American Alchemy.

Sin embargo, la verdadera pesadilla comenzó al retornar a la base, donde la reacción del mando militar fracturó para siempre el destino de ambos hombres. Mientras Woods, consciente del peligro profesional, prefirió omitir la presencia de las entidades para conservar su credencial de seguridad y continuar en servicio, su compañero optó por contar la verdad y describir con detalle las figuras observadas frente al vehículo. La respuesta de la inteligencia militar fue implacable: esa misma noche lo sometieron a un agresivo interrogatorio tras inyectarle pentotal sódico, el conocido «suero de la verdad».

Al no retractarse de su testimonio, Johnson fue degradado, relegado a tareas menores y finalmente expulsado de las Fuerzas Armadas. Aquel expediente destruyó su futuro profesional y lo arrastró a décadas de indigencia, alcoholismo y trauma.

Reencuentro cercano del tipo humano

Durante casi cinco décadas, Woods intentó en vano dar con el paradero de su antiguo compañero, acudiendo sin éxito al FBI y a la oficina de investigación de fenómenos anómalos no identificados del Pentágono.

La búsqueda dio un giro definitivo gracias al programa American Alchemy de Jesse Michels, donde un espectador logró rastrear a Johnson tras ver el episodio donde Woods habló sobre el asunto. Bastó una breve llamada telefónica mencionando la base y la fecha para que el exsoldado exclamara sin dudar: «¿Te refieres al OVNI?».

Como parte de la producción del programa, ambos veteranos se sometieron a sesiones de hipnosis regresiva independientes con la especialista Yvonne Smith. En las imágenes emitidas durante la entrevista, sus relatos volvieron a coincidir de forma impactante al detallar las punciones y procedimientos médicos sufridos a bordo de la nave, así como la voz mental que les repetía «no tengan miedo».

Más allá del recuerdo, existieron evidencias físicas contundentes. Johnson rememoró haber visto un guante militar tirado sobre el piso brillante del objeto. Tras el incidente en 1977, Woods notó que le faltaba precisamente su guante derecho —una pieza única regalada por un piloto de B-52— y descubrió que esa misma mano presentaba severas quemaduras por radiación.

El momento del encuentro entre Mario Woods (izquierda) y Michael Johnson.

El momento del encuentro entre Mario Woods (izquierda) y Michael Johnson. Crédito: American Alchemy.

El relato suma además un nombre clave en la reconstrucción de los hechos: el propio Woods mencionó a Rick Doty, conocido exagente de la Oficina de Investigaciones Especiales de la Fuerza Aérea (AFOSI), como uno de los oficiales presentes durante su tenso interrogatorio tras el evento.

Asimismo, en el programa se reveló que un cirujano de vuelo extirpó muestras de la piel quemada de Woods a fines de 1977, un registro biológico confiscado por el gobierno que permanece clasificado, junto con análisis teóricos que sugieren que la propulsión de estas naves «no es construida mecánicamente, sino cultivada de forma biológica».

Tras cincuenta años de aislamiento, miedo y descrédito, el reencuentro entre Woods y Johnson no solo reconstruye uno de los episodios de interacción OVNI y tecnología nuclear más impactantes de la Guerra Fría, sino que otorga una postergada reparación humana. Como el propio Woods reflexionó al volver a abrazar a su compañero: «Durante cincuenta años sentí que me faltaba una parte de la vida; hoy la verdad finalmente ha dejado de estar incompleta».

Por MysteryPlanet.com.ar.

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