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El rover Perseverance de la NASA ha realizado un hallazgo singular en la superficie marciana: una roca de aspecto inusual, bautizada como «Phippsaksla», que no se parece a nada que el robot haya encontrado anteriormente. Los análisis sugieren que el objeto no es originario de nuestro planeta vecino, sino que probablemente se estrelló allí tras viajar por el espacio.

Actualmente, el Perseverance está explorando una zona donde se usan nombres de lugares de Svalbard y el norte de Noruega, de allí el nombre del nuevo hallazgo. Crédito: NASA/JPL-Caltech/ASU.
Esta roca abultada y de composición rica en metales es, con casi toda seguridad, un meteorito. Este descubrimiento marca un hito para el Perseverance, ya que es el primer meteorito que encuentra en sus cuatro años de misión recorriendo el cráter Jezero en busca de signos de vida antigua.
Aunque el rover ha documentado formaciones geológicas curiosas con anterioridad —incluyendo «hongos», «cráneos», «sombreros», rocas con perforaciones, y hasta «huevos de araña»—, todas ellas compartían un origen común: eran propiamente marcianas. Sin embargo, el pasado 19 de septiembre (durante el día marciano o «Sol» 1.629), el explorador robótico se topó con este extraño objeto que claramente se diferencia de su entorno mientras exploraba la zona conocida como Vernodden.
La roca, que mide aproximadamente 80 centímetros de ancho, llamó inmediatamente la atención de los científicos.

El rover Perseverance obtuvo este primer plano de Phippsaksla que muestra una textura cavernosa producto de la erosión. La imagen fue capturada con su cámara Mastcam-Z izquierda (una del par de cámaras situadas en la parte superior del mástil del rover) el 19 de septiembre de 2025 (Sol 1629) a las 12:11:25, hora solar media local. Crédito: NASA/JPL-Caltech/ASU.
«Esta roca fue identificada como un objetivo de interés debido a su apariencia esculpida y prominente, que difería de las rocas planas y fragmentadas de los alrededores», explicó en un comunicado Candice Bedford, geoquímica y mineralogista del departamento de Ciencias Planetarias de la Universidad de Purdue.
El análisis químico de Phippsaksla reveló una alta concentración de hierro y níquel. Estos metales son escasos en las rocas naturales de la superficie marciana, pero muy comunes en los meteoritos, lo que indica que la roca se formó en otro lugar del sistema solar. Y si bien no se sabe con exactitud cuánto tiempo lleva en Marte, se estima que podría tener millones, o incluso miles de millones, de años de antigüedad.
«Esta no es la primera vez que un rover encuentra una roca exótica en Marte», señaló Bedford. De hecho, misiones anteriores como Spirit, Opportunity y Curiosity ya habían detectado potenciales meteoritos.
Dado que el cráter Jezero tiene una edad similar al cráter Gale —donde reside actualmente el Curiosity—, resultaba «algo inesperado» para los científicos que el Perseverance no hubiera encontrado meteoritos de hierro y níquel hasta ahora.
A pesar de que el hallazgo se produjo hace aproximadamente dos meses, la noticia no se hizo pública hasta el 13 de noviembre. El comunicado original estaba redactado desde el 1 de octubre, pero su difusión se vio paralizada debido al reciente cierre gubernamental en Estados Unidos. Aunque operaciones críticas como las del Perseverance se mantuvieron en línea, la divulgación científica de la NASA se vio pausada durante este periodo administrativo.
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