Mystery Planet es un sitio web que ofrece noticias y artículos sobre ciencia y misterios. Para estar al tanto de todo lo que publicamos, además de seguirnos en nuestras redes sociales o suscríbete a nuestro boletín de noticias, te invitamos a nuestro canal de Telegram.
El 6 de febrero se abre la ventana de lanzamiento para que cuatro astronautas inicien su viaje alrededor de la Luna. No obstante, una sombra de duda planea sobre el Centro Espacial Kennedy. La nave Orion de la NASA, la pieza clave de la misión Artemis II, despegará con un fallo conocido que ha generado una profunda división entre ingenieros y exastronautas de la agencia.

El enorme transporte de orugas de la agencia, actualizado para el programa Artemis, traslada el potente cohete SLS y la nave Orion sobre la Plataforma de Lanzamiento Móvil desde el Edificio de Ensamblaje de Vehículos hasta la plataforma de lanzamiento 39B, en preparación para la misión Artemis II. Crédito: NASA/Brandon Hancock.
El problema se centra en el escudo térmico de la nave, una estructura de 5 metros de ancho diseñada para proteger a la tripulación de temperaturas extremas durante el reingreso a la atmósfera terrestre. Este componente utiliza un material llamado Avcoat, diseñado para erosionarse de forma controlada.
Sin embargo, tras la misión no tripulada Artemis I en 2022, el vehículo regresó con daños inesperados: en lugar de desgastarse suavemente, el escudo presentaba grietas y desprendimientos de material en forma de «cráteres».
Para algunos expertos, lanzar la misión sin rediseñar el escudo es una apuesta peligrosa. El Dr. Charlie Camarda, exastronauta y experto en sistemas térmicos que voló tras el desastre del Columbia en 2003, ha sido uno de los críticos más vocales. «Lo que están planeando es una locura», afirmó Camarda, quien sostiene que la NASA está «pateando el problema hacia adelante» en lugar de resolverlo de raíz.

Al concluir el vuelo de prueba de la misión Artemis I, la nave Orion recuperada fue transportada al Centro Espacial Kennedy, donde se le retiró el escudo térmico para su inspección. Crédito: NASA.
La preocupación radica en la fabricación del escudo. Originalmente, el Avcoat se aplicaba en una estructura de panal de abeja, pero para ganar eficiencia y reducir costos, la NASA cambió a un diseño de bloques grandes. La investigación posterior reveló que el escudo de Artemis I no era lo suficientemente permeable, lo que provocó que los gases atrapados bajo el calor extremo hicieran estallar fragmentos del material.
Paradójicamente, el escudo de la misión Artemis II es incluso menos permeable que el de su predecesora, un detalle que el exastronauta Danny Olivas califica como «anómalo». Aunque Olivas cree que la NASA finalmente «tiene el problema bajo control», admite que no es el escudo que cualquier agencia desearía entregar a sus astronautas.

Estas imágenes muestran el escudo térmico tras la misión Artemis I, incluyendo cavidades resultantes de la pérdida de grandes trozos del material durante el reingreso. Crédito: NASA.
A pesar de las advertencias, la NASA ha decidido seguir adelante. Dado que el escudo ya estaba instalado en la cápsula de Artemis II antes de conocerse los resultados de la misión anterior, sustituirlo era técnicamente inviable sin retrasar el programa por años.
En su lugar, la agencia ha optado por modificar la trayectoria de reingreso. En lugar de un reingreso tipo «salto» —donde la cápsula rebota brevemente en la atmósfera—, Artemis II seguirá una trayectoria más directa y empinada para reducir el tiempo de exposición al calor máximo.

El astronauta de la CSA (Agencia Espacial Canadiense) Jeremy Hansen, a la izquierda, y los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Hammock Koch, son vistos mientras responden preguntas durante un evento de participación de empleados, el viernes 19 de mayo de 2023, en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland. Crédito: NASA/Joel Kowsky.
Reid Wiseman, comandante de la misión, ha expresado su total confianza en el nuevo plan de vuelo: «Si nos ceñimos a la nueva ruta, este escudo será seguro para volar».
La controversia ha reavivado el debate sobre la cultura de seguridad en la NASA. Críticos como Edgar Zapata, ingeniero retirado del Centro Espacial Kennedy y actual asesor del Consejo Externo de Conceptos Avanzados Innovadores de la NASA (NIAC), sugieren que la presión por cumplir plazos y presupuestos —la nave Orion ha costado más de 20.000 millones de dólares— está influyendo en la evaluación de riesgos.
«A veces tenemos suerte, y cuando eso pasa, a veces confundimos la suerte con la competencia», advirtió Olivas en consonancia con Zapata, recordando que la historia de la exploración espacial no es perfecta y que los modelos informáticos tienen límites frente a la realidad de la física.
Por ahora, la Orion ya se encuentra en la plataforma de lanzamiento sobre el gigantesco cohete SLS. En los próximos días, los líderes del programa Artemis realizarán las revisiones finales de preparación para el vuelo, donde se decidirá si Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen recibirán la luz verde definitiva para hacer historia, asumiendo lo que la propia NASA define como un «riesgo moderado».
¿Te gustó lo que acabas de leer? ¡Compártelo!
Artículos Relacionados
Deberian prevenir mas.Uno o dos años mas. Total,igual hay tiempo.Y prepararse para habitar la Luna, y no Marte.Oscar.
Responder
12:27
¿Y después de ver los daños al Artemis I aun piensan enviar esta misión?
Estoy totalmente de acuerdo con el Dr. Camarda "es una locura"