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Haciendo honor a la clásica oración que se leía en el opening de la serie X-Files, «el gobierno niega tener conocimiento»...
En un movimiento que ha despertado serias dudas sobre el cumplimiento de la Ley de Libertad de Información (FOIA), el Departamento de Defensa de los Estados Unidos ha rechazado realizar siquiera una búsqueda básica de correos electrónicos relacionados con el presunto programa de Fenómenos Anómalos No Identificados (UAP) conocido como Immaculate Constellation.
La solicitud, presentada por el investigador John Greenewald del portal especializado The Black Vault, buscaba comunicaciones enviadas o recibidas por el mayor general Derek J. O’Malley, director de Programas Especiales del Pentágono. El objetivo era localizar cualquier mención a la frase Immaculate Constellation, tanto en registros clasificados como no clasificados.
Sin embargo, en su respuesta final fechada el 26 de enero de 2026, la Oficina del Secretario de Defensa informó que no se llevó a cabo ninguna búsqueda. El argumento del gobierno fue tajante: dado que el programa en cuestión «no existe», una búsqueda de correos electrónicos sobre el tema no arrojaría ningún resultado y, por lo tanto, no es necesario realizarla.
Esta justificación ha sido señalada por expertos como una desviación de las prácticas habituales de FOIA. Bajo esta ley, las agencias federales tienen la obligación de buscar registros que respondan a los términos de una solicitud, independientemente de si el tema tratado es real, una filtración falsa o un rumor mediático.
«El hecho de que el Pentágono sostenga que el programa no existe no debería anular la búsqueda de comunicaciones internas donde se discuta precisamente esa supuesta inexistencia, o donde se coordinen respuestas ante la presión del Congreso y la prensa», explicó Greenewald.
El caso de Immaculate Constellation no es nuevo. El nombre saltó a la luz pública a finales de 2024 durante las audiencias del Congreso sobre UAP, tras un informe presentado por la representante Nancy Mace y el testimonio del periodista Michael Shellenberger.
La negativa actual del Pentágono contrasta con la gestión de otras agencias. Por ejemplo, la de Inteligencia Nacional (ODNI) previamente liberó un documento donde —aunque negaba la existencia del programa— admitía que existían registros internos que monitoreaban los informes de prensa y las alegaciones sobre el tema.
Por otra parte, la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) emitió una respuesta tipo «GLOMAR» a una solicitud similar, afirmando que no podía «confirmar ni denegar» la existencia de archivos, una postura legal estándar para temas de inteligencia que, al menos, reconoce el proceso formal de búsqueda.
El Pentágono, al decidir no buscar en absoluto, ha omitido la posibilidad de encontrar correos electrónicos donde se discuta cómo responder a las acusaciones del denunciante Matthew Brown o cómo manejar la narrativa pública sobre este programa secreto.
Al sustituir una búsqueda real por una «asunción de inexistencia», el Departamento de Defensa establece un precedente que podría socavar los mecanismos de transparencia gubernamental.
«No se trata de si Immaculate Constellation es un programa real de recuperación de tecnología no humana, sino de si el gobierno puede bloquear el acceso a la información basándose en su propio juicio sobre la validez de una denuncia», concluyó Greenewald, quien ya prepara una apelación bajo el argumento de que la existencia de discusiones sobre un tema —aunque el tema sea ficticio según el gobierno— genera registros que el público tiene derecho a conocer.
Por MysteryPlanet.com.ar.
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