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El Vera C. Rubin ha marcado un hito en la astronomía moderna antes de iniciar formalmente sus operaciones principales. Científicos que analizan los datos de las observaciones de puesta a punto han identificado el asteroide de rotación más rápida jamás descubierto con un diámetro superior a los 500 metros.

Esta ilustración artística representa al 2025 MN45, el asteroide de rotación más rápida con un diámetro superior a los 500 metros jamás descubierto por los científicos. El asteroide aparece rodeado de muchos otros cuerpos celestes, lo que ilustra su ubicación dentro del cinturón principal de asteroides. Al fondo, se pueden observar el Sol y Júpiter. Crédito: NSF-DOE Vera C. Rubin Observatory/NOIRLab/SLAC/AURA/P. Marenfeld.
Este hallazgo, protagonizado por el asteroide denominado 2025 MN45, ha sido detallado en el primer artículo científico revisado por pares que utiliza datos de la Cámara LSST (Legacy Survey of Space and Time), la cámara digital más grande del mundo.
El objeto en cuestión tiene un diámetro de aproximadamente 710 metros —el tamaño de casi ocho campos de fútbol— y completa un giro sobre su propio eje cada 1.88 minutos. Según los investigadores liderados por Sarah Greenstreet, astrónoma del NOIRLab de la Fundación Nacional de Ciencias, esta velocidad de rotación es extraordinaria para un cuerpo de tal magnitud.
La mayoría de los asteroides son considerados «pilas de escombros» —agregados de rocas unidos solo por la gravedad—. Sin embargo, un objeto de estas dimensiones que gire tan rápido saldría disparado en pedazos a menos que tenga una fuerza cohesiva interna masiva.

La curva de luz de 2025 MN45, el asteroide de rotación más rápida con un diámetro superior a los 500 metros que los científicos han encontrado jamás. El eje Y representa el brillo del asteroide, mientras que el eje X muestra su fase, o el punto exacto en el que se encuentra dentro de su rotación. Al graficarla, la curva resultante revela las fluctuaciones en el brillo del asteroide a medida que gira. Las curvas de luz permiten a los científicos determinar el periodo de rotación (el tiempo total que tarda en completar un giro), así como el tamaño, la forma y las propiedades de la superficie de un asteroide. Crédito: NSF-DOE Vera C. Rubin Observatory/NOIRLab/SLAC/AURA/J. Pollard, S. Greenstreet.
«Calculamos que necesitaría una fuerza similar a la de la roca sólida para mantenerse unido mientras gira a esa velocidad», explicó Greenstreet.
Durante el evento «Primera Luz» del observatorio en junio de 2025, se anunciaron miles de nuevos asteroides, de los cuales unos 1.900 nunca habían sido vistos. Entre esta marea de datos, el equipo identificó 19 asteroides de rotación ultraveloz, todos con longitudes superiores a los 90 metros.
Lo más sorprendente es que casi todos estos cuerpos se encuentran en el cinturón principal de asteroides, entre Marte y Júpiter. Históricamente, los científicos encontraban estos rotadores rápidos solo cerca de la Tierra (NEOs), ya que su lejanía en el cinturón principal los hace demasiado tenues para los telescopios convencionales. La potencia de recolección de luz del Rubin ha cambiado las reglas del juego.
El éxito de este descubrimiento radica en la tecnología de vanguardia de la Cámara LSST. Capaz de tomar una imagen cada 40 segundos, el observatorio permite un seguimiento temporal de alta resolución que era impensable hasta hace poco.
Aaron Roodman, profesor en el Laboratorio Nacional de Aceleradores SLAC, destaca que este es solo el preludio y que el Rubin pronto actuará como una «máquina de hacer descubrimientos».
«La capacidad de encontrar y caracterizar miles de asteroides en periodos cortos es solo una muestra de lo que vendrá. El estudio actual se basó en solo diez horas de datos recopilados durante siete noches», detalló.

Esta imagen, una de las primeras publicadas por el Observatorio Rubin, revela un universo repleto de estrellas y galaxias, transformando por primera vez sectores del espacio aparentemente vacíos y oscuros en tapices resplandecientes. Solo el Rubin es capaz de producir rápidamente imágenes tan extensas con este nivel de color y riqueza. Crédito: NSF-DOE Vera C. Rubin Observatory/NOIRLab/SLAC/AURA.
Tras estos exitosos ensayos, el observatorio se prepara para dar el gran salto: en los próximos meses comenzará oficialmente la misión LSST. Esta ambiciosa fase durará diez años y se dedicará a escanear repetidamente el cielo del hemisferio sur.
Se espera que, a medida que el sondeo acumule datos, se descubra una «avalancha» de nuevos objetos que proporcionen información crucial sobre la formación de nuestro sistema solar, las colisiones cósmicas y la evolución de los cuerpos primitivos.
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