Nuevas observaciones confirman que el objeto interestelar 3I/ATLAS no se desintegró tras su máximo acercamiento al Sol, pero los cálculos sobre su actividad siguen desafiando las explicaciones convencionales sobre los cometas.

El objeto interestelar 3I/ATLAS sobrevive intacto a su paso por el Sol y mantiene su misteriosa anti-cola

Crédito: David Jewitt y Jane Luu.

Contrario a lo que se podría esperar de un cometa sometido a la intensa radiación solar, el objeto interestelar 3I/ATLAS ha sobrevivido intacto a su perihelio (su punto más cercano al Sol) de hace dos semanas.

Imágenes tomadas el 11 de noviembre de 2025 por David Jewitt y Jane Luu, utilizando el Telescopio Óptico Nórdico de 2.56 metros en La Palma (islas Canarias), muestran un único cuerpo, sin evidencia alguna de fragmentación.

En el momento de la observación, 3I/ATLAS se encontraba a 1.43 unidades astronómicas (UA) del Sol y a 2.16 UA de la Tierra.

La persistente «anti-cola»

Las nuevas fotografías revelan que el objeto mantiene el característico resplandor alargado que proyecta hacia el Sol, en un ángulo de posición de 106 grados, muy cercano a la dirección solar (115 grados).

La dirección antisolar proyectada (-S) y el vector de velocidad heliocéntrica negativo (-V) están marcados. El objeto difuso en la parte superior izquierda de 3I/ATLAS es una galaxia. Los demás objetos discretos son estrellas. Crédito: David Jewitt y Jane Luu.

Esta característica es consistente con la «anti-cola» (una cola que apunta hacia el Sol) que ya había sido observada por el telescopio espacial Hubble en julio de 2025. La imagen también muestra una asimetría más débil en la dirección opuesta al Sol (anti-solar).

Curiosamente, las nuevas imágenes, tomadas con un filtro de banda R, no muestran las estructuras de chorros (jets) a gran escala vistas en otras fotos recientes. Esto probablemente se deba a que dicho filtro excluye la mayoría de las líneas de emisión de gases.

La imagen, capturada por David Jewitt y Jane Luu con el Telescopio Óptico Nórdico, ha sido filtrada espacialmente para realzar las estructuras difusas: se restó la señal mediana en anillos concéntricos alrededor del núcleo brillante. Esto revela claramente la prominente anti-cola proyectada hacia el Sol (hacia la derecha en la imagen) y una asimetría más débil en la dirección anti-solar. Crédito: David Jewitt y Jane Luu.

La nueva anomalía: los cálculos no cuadran

El hecho de que 3I/ATLAS siga siendo un solo cuerpo es sorprendente, precisamente por la existencia de esos jets enormes reportados en días anteriores. Imágenes del 9 de noviembre de 2025 mostraban chorros extendiéndose ~1 millón de kilómetros hacia el Sol y ~3 millones de kilómetros en dirección contraria.

Una imagen de 3I/ATLAS, tomada entre las 5:08–5:22 UT del 9 de noviembre de 2025, mediante una combinación de 5 exposiciones de 3 minutos cada una, con dos telescopios. La dirección hacia el Sol es hacia la esquina inferior izquierda. Crédito: Frank Niebling y Michael Buechner.

Para un cometa natural, se estima que estos chorros tendrían una velocidad de 0.4 km/s. A esa velocidad, los chorros observados deben haber persistido durante un período de 1 a 3 meses.

De acuerdo a cálculos del astrofísico de Harvard Avi Loeb, aquí es donde surge la contradicción:

  1. Masa expulsada: Los cálculos basados en la densidad de esos chorros implican una pérdida de masa de 5 mil millones de toneladas por mes.
  2. Energía requerida: Para sublimar tal cantidad de hielo (por ejemplo, CO2), 3I/ATLAS necesitaría haber absorbido al menos 3x10^{18} julios durante su paso por el perihelio.
  3. Tamaño necesario: Para absorber tanta energía del Sol, el objeto necesitaría tener un área de superficie de más de 1.600 kilómetros cuadrados, lo que equivale a un diámetro de 23 km (o 51 km si fuera hielo de agua).

El problema es que las observaciones previas del Hubble indican que 3I/ATLAS tiene un diámetro máximo de solo 5.6 km.

«Semejante discrepancia es una nueva anomalía. Los números requeridos son insostenibles para un cometa natural de ese tamaño, especialmente considerando que en los cometas el hielo suele cubrir solo una pequeña fracción de la superficie total», señaló Loeb en un nuevo artículo.

Crédito: David Jewitt y Jane Luu.

«Esta falta de concordancia, según el análisis de la fuente, debe ser explicada por aquellos que intentan ajustar las extrañas características de 3I/ATLAS al conocimiento tradicional de los cometas», sentenció.

En este sentido, el astrofísico sostiene que, mientras que un cometa se vería frenado, unos hipotéticos propulsores tecnológicos que apuntaran su escape hacia el Sol servirían para «acelerar» una nave espacial, permitiéndole ganar velocidad tras la asistencia gravitacional del astro rey.

Por MysteryPlanet.com.ar.

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