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En un evento cósmico de raras proporciones, dos naves espaciales, una de la NASA y otra de la ESA, se encuentran en una posición privilegiada para cruzar la misteriosa «cola de iones» del cometa 3I/ATLAS en los próximos días, ofreciendo una oportunidad sin precedentes para analizar material de otro sistema estelar.
Mientras 3I/ATLAS y su nueva cola de polvo viajan lejos del alcance de cualquier misión terrestre, un equipo de científicos ha revelado que el objeto está dejando un rastro secundario e invisible: una estela de partículas cargadas arrastradas por el viento solar. Ahora, una audaz propuesta podría convertir esta estela en un tesoro científico.
La idea, presentada en un artículo reciente por los investigadores de la Agencia Espacial Europea (ESA) Samuel Grant y Geraint Jones, sugiere que las trayectorias de la sonda Europa Clipper de la NASA y la misión Hera de la ESA se alinearán perfectamente para atravesar esta cola iónica. Este cruce podría permitir, por primera vez, la recolección de datos indirectos sobre la composición química de un mundo alienígena.
Según los cálculos del modelo computacional Tailcatcher, desarrollado por los mismos investigadores, la ventana de oportunidad es inminente. Se predice que la nave Hera de la ESA podría estar inmersa en la cola iónica entre el 25 de octubre y el 1 de noviembre de 2025. Poco después, entre el 30 de octubre y el 6 de noviembre, sería el turno de la sonda Europa Clipper de la NASA.
El momento es especialmente propicio, ya que 3I/ATLAS alcanzará su punto más cercano al Sol (perihelio) el 29 de octubre. Este acercamiento intensificará —en teoría— la actividad del cometa, haciendo que su cola iónica se ensanche y aumente significativamente las probabilidades de que las naves espaciales la intercepten.

(Superior) Parámetros de impacto para la Europa Clipper en relación con el cometa 3I/ATLAS para velocidades del viento solar (SW) puramente radiales de 200, 450 y 900 km/s. Los mínimos de las tres curvas caen entre el 30 de octubre y el 6 de noviembre de 2025. (Inferior) Simulación de la cola de iones del 3I/ATLAS el 1 de noviembre de 2025. Se muestran las posiciones de Europa Clipper, el Sol, Hera y 3I/ATLAS en un marco de referencia donde la línea Sol-Europa Clipper se mantiene fija. El plano representa el de la eclíptica, con las líneas de la cuadrícula espaciadas a 0.1 UA. La posición del cometa se muestra cada 6 horas, con líneas que indican su posición al norte de la eclíptica. Europa Clipper también se encuentra al norte de la eclíptica por 0.069 UA.
«Durante este período, se predice que Europa Clipper estará potencialmente inmersa en la cola de iones de 3I/ATLAS, brindando la oportunidad de detectar las firmas de la cola iónica de un cometa interestelar», escriben los autores en su artículo, publicado el 15 de octubre en el servidor de preimpresión arXiv.org.
Sin embargo, la misión enfrenta un obstáculo crítico de origen terrestre. Debido al actual cierre del gobierno de EE.UU., la sonda Europa Clipper permanece en «modo crucero» en su viaje hacia Júpiter. Si sus instrumentos científicos no se activan a tiempo, esta oportunidad única podría perderse para siempre.
Para que los datos sean útiles, los instrumentos de la sonda necesitarían realizar mediciones de precisión para diferenciar los iones del cometa (que contendrían compuestos relacionados con el agua) de los del viento solar (ricos en helio). Aunque la nave Hera también cruzará la estela, no cuenta con el equipo necesario para medir estas partículas cargadas.
La comunidad científica sigue a la espera, no solo de la posible activación de Europa Clipper, sino también de las imágenes que la cámara HiRISE del Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) podría haber capturado del cometa a principios de este mes, cuya publicación también se ha visto retrasada.
Los visitantes interestelares como 3I/ATLAS y sus predecesores, 1I/Oumuamua y 2I/Borisov, son extremadamente raros y fascinantes, ya que transportan consigo material de estrellas lejanas. La posibilidad de «probar» indirectamente la composición de 3I/ATLAS sería un hito en la astronomía.
Incluso si esta oportunidad se desvanece, la ciencia no se detiene. El modelo Tailcatcher ya ha demostrado su eficacia al predecir con éxito un cruce de la cola de un cometa por parte del Solar Orbiter en 2020. Además, la ESA se prepara para lanzar en 2029 la misión Comet Interceptor, diseñada específicamente para esperar y perseguir a un futuro visitante interestelar.
Por ahora, los ojos del mundo astronómico están puestos en el espacio profundo, esperando que la logística en la Tierra permita a la humanidad aprovechar esta fugaz oportunidad de tocar, aunque sea indirectamente, los restos de otro sistema solar.
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