Durante milenios, la representación del dios egipcio Thot ha intrigado a los historiadores. La deidad de la sabiduría, la escritura, la magia y la luna era plasmada bajo dos apariencias completamente dispares: un ibis de plumaje blanco y pico curvo, o un babuino de pelaje plateado. Sin embargo, un nuevo estudio científico parece haber hallado el nexo definitivo que une a ambas criaturas: la forma exacta en que su cobertura refleja la luz lunar.

El misterio de Thot resuelto: la ciencia revela por qué el dios egipcio de la luna tenía dos formas animales tan distintas

Thot es el dios de la sabiduría, la luna, la escritura y la magia. Era representado comúnmente con cuerpo humano y cabeza de ibis, o en forma de babuino sagrado, animales asociados por los antiguos egipcios al resplandor del astro nocturno. Crédito: MysteryPlanet.com.ar.

La investigación, publicada en la revista Time and Mind y desarrollada por la primatóloga Catherine Hobaiter (Universidad de Saint Andrews) y el antropólogo Nathaniel Dominy (Dartmouth College), analizó especímenes del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York mediante espectrometría. Esta técnica permitió medir de forma objetiva la longitud de onda que refleja el cuerpo de cada animal.

«Usamos la espectrometría para evitar los inconvenientes de confiar en las impresiones subjetivas humanas sobre el color, las cuales son notoriamente sensibles a las influencias culturales», explicaron los autores del estudio.

La ciencia detrás del resplandor sagrado

Los resultados fueron determinantes. Al apuntar el espectrómetro al plumaje del ibis sagrado (Threskiornis aethiopicus) y al pelaje del babuino sagrado (Papio hamadryas), las lecturas arrojaron perfiles lumínicos casi idénticos a la luz de la luna. Por el contrario, al medir el pelaje del babuino oliva (Papio anubis), los datos mostraron un matiz verdoso distante del resplandor nocturno.

Resultados de espectroscopía. Crédito: Catherine Hobaiter.

Los antiguos egipcios tenían a su disposición al menos tres especies de ibis y varios tipos de primates, pero seleccionaron específicamente a aquellos cuyo brillo replicaba al astro nocturno. En el caso del babuino sagrado, los machos destacaban con fuerza por el tono blanco plateado de sus mejillas y su densa capa de pelo sobre los hombros.

El hallazgo adquiere aún mayor relevancia al recordar que los babuinos no eran animales autóctonos de Egipto. Mientras que la mayoría de las culturas africanas los consideraban plagas dañinas para los cultivos, los egipcios los importaron mediante complejas rutas comerciales y se convirtieron en la única civilización conocida en venerarlos y elevarlos al rango divino.

Thot como babuino. Crédito: Catherine Hobaiter.

Esta conexión física respalda estudios lingüísticos previos que vinculan el nombre egipcio de Thot (Ḏḥw.ty) con términos del norte de África que significan ‘objeto blanco’ o ‘brillante’.

Salima Ikram, egiptóloga de la Universidad Americana en El Cairo que no participó en el estudio, destacó la importancia del descubrimiento al señalar que la investigación «proporciona una de las primeras explicaciones factibles de por qué el babuino hamadryas es uno de los animales totémicos de Thot».

Ibis sagrado.

Ibis sagrado africano (Threskiornis aethiopicus) en el Parque Nacional Pilanesberg, Sudáfrica.

Más allá de la física de la luz, el hallazgo abre una ventana hacia la cosmología del antiguo Egipto. Como concluye la profesora Hobaiter: «Los ibises sagrados y los babuinos hamadryas son diferentes en muchos aspectos, pero una cosa que los une es su color similar al de la luna. Las oportunidades para comprender la conciencia de los antiguos egipcios son escasas, y este trabajo ofrece una valiosa perspectiva sobre su visión del mundo».

Fuente: St Andrews. Edición: MP.

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