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Mientras el visitante interestelar se prepara para su máximo acercamiento este 19 de diciembre, nuevas imágenes confirman una anomalía física que desafía el comportamiento habitual de los cometas: una «anticola» que apunta hacia el Sol.

Impresionante imagen del objeto interestelar 3I/ATLAS capturada el 14 de diciembre de 2025 por el astrofotógrafo Dan Bartlett. La anticola es claramente observable.
A medida que el objeto interestelar 3I/ATLAS reduce su distancia con nuestro planeta, el enigma sobre su naturaleza se profundiza. A día de hoy, el objeto se encuentra a unos 270.5 millones de kilómetros de la Tierra, una distancia tal que su luz tarda 15 minutos en llegar a nosotros, generando un retraso de un cuarto de hora en las imágenes que recibimos.
Según los datos orbitales, 3I/ATLAS alcanzará su perigeo (el punto más cercano a la Tierra) el próximo 19 de diciembre de 2025, situándose a 269.9 millones de kilómetros. Sin embargo, lo que capta la atención de la comunidad científica no es solo su trayectoria, sino una característica persistente y extraña: su anticola.
La imagen más reciente, capturada ayer 13 de diciembre por el astrónomo Teerasak Thaluang desde un telescopio de 0.26 metros en Rayong, Tailandia, muestra un mapa de brillo con una prominente anticola apuntando directamente hacia el Sol.

Un mapa de brillo de gradiente rotacional con un filtro Larson-Sekanina. Una prominente anticola, algo poco común en los cometas, apunta en dirección al Sol, hacia la parte inferior izquierda. Crédito: Teerasak Thaluang.
«En los cometas del sistema solar, una anticola suele ser una ilusión óptica temporal, un efecto de perspectiva que ocurre cuando la Tierra cruza el plano orbital del cometa. Sin embargo, el caso de 3I/ATLAS es claramente distinto», explicó el astrofísico Avi Loeb.
«La anticola fue visible en la primera imagen del Hubble el 21 de julio de 2025, cuando el objeto se acercaba al Sol. Siguió siendo visible en la segunda imagen del mismo telescopio espacial el 30 de noviembre de 2025, cuando el objeto ya se alejaba», añadió.
«Ha aparecido en miles de imágenes tomadas entre estas fechas. Esto confirma que no se trata de un truco de perspectiva, sino de un chorro físico real que se extiende desde el objeto hacia nuestra estrella».
La existencia de este fenómeno es un misterio para la astronomía tradicional. Se espera que el gas y las partículas de polvo micrométrico sean empujados lejos del Sol debido a la presión de la radiación solar y el viento solar, creando las colas cometarias habituales. Que este material se mantenga en dirección al Sol desafía esta dinámica, un detalle que, curiosamente, no fue mencionado en la conferencia de prensa de la NASA sobre el objeto el pasado 19 de noviembre.
Para explicar esta física inusual, Loeb ha propuesto recientemente nuevas teorías a través de tres artículos científicos:
El análisis detallado de las últimas imágenes del Hubble será crucial para favorecer una de estas explicaciones. Como suele ocurrir en la ciencia, reconocer las anomalías en lugar de ignorarlas —y patalear porque alguien más les presta atención— es la única vía para aprender algo verdaderamente nuevo sobre el universo.
Por MysteryPlanet.com.ar.
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