Un pequeño objeto de metal, olvidado durante un siglo en un museo, acaba de reescribir la cronología de la ingeniería en el antiguo Egipto.

El hallazgo de un taladro de 5.300 años cambia la historia: los egipcios ya usaban tecnología avanzada antes de los faraones

Fotografía original del artefacto publicada en 1927 por Guy Brunton (izquierda) y el objeto real en la actualidad, con fotografía de Martin Odler.

Expertos de la Universidad de Newcastle y la Academia de Bellas Artes de Viena identificaron la herramienta de perforación rotativa más antigua registrada hasta la fecha. Este hallazgo sitúa el uso de mecánica sofisticada en el periodo predinástico, mucho antes de la era de los grandes faraones.

Recuperada originalmente en 1920 en una tumba de Badari, la pieza fue catalogada durante décadas como un simple punzón de mano. Sin embargo, un análisis microscópico reveló un desgaste propio de la rotación a alta velocidad, lo que confirma su verdadera utilidad técnica.

«Los antiguos egipcios son famosos por sus templos y joyas, pero detrás de esos logros había tecnologías cotidianas que rara vez sobreviven al paso del tiempo. Este reanálisis ofrece pruebas sólidas de que los artesanos dominaban el taladro de arco mucho antes de lo que creíamos», comentó el doctor Martin Odler, líder de la investigación.

La herramienta no solo destaca por su forma, sino por su composición. Los expertos encontraron seis bobinas de cuero extremadamente frágiles que servían como cuerda para hacer girar el eje del taladro. Esta mecánica permitía un trabajo mucho más rápido y preciso sobre madera, piedra y cuentas decorativas.

Los taladros de arco están ampliamente documentados en periodos posteriores de la historia egipcia, con ejemplares del Imperio Nuevo que datan de mediados a finales del segundo milenio a.C. Además, existen escenas en tumbas situadas en la actual orilla occidental de Lúxor que muestran a artesanos perforando cuentas y trabajando la madera. Crédito: Museo Metropolitano de Arte.

Además, un análisis químico con rayos X reveló que el taladro no es de cobre puro. Contiene una mezcla inusual de arsénico, níquel, plomo y plata.

«Esta “receta” sugiere que los egipcios realizaban aleaciones deliberadas para obtener metales más duros. La presencia de plata y plomo podría ser una pista de redes comerciales que conectaban a Egipto con el resto del Mediterráneo Oriental hace más de cinco mil años», explicó Jiří Kmošek, coautor del estudio.

El hallazgo demuestra que los secretos de las grandes civilizaciones no solo están en las grandes estructuras, sino también en los cajones de los museos. Una pequeña pieza de 1.5 gramos ha sido suficiente para demostrar que la revolución tecnológica egipcia comenzó mucho antes de lo que la historia oficial nos contaba.

Fuente: Newcastle. Edición: MP.

Sin comentarios
Etiquetas: , ,

¿Te gustó lo que acabas de leer? ¡Compártelo!

Facebook Reddit Twitter WhatsApp Pinterest Email

Artículos Relacionados

 0 comentarios
Sin comentarios aún. ¡Sé el primero en dejar uno!
Dejar un comentario