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En una revelación que desafía décadas de secretismo militar, Richard Barth, exguardia de la Fuerza Aérea de EE.UU., ha compartido un testimonio perturbador sobre lo ocurrido en la Base Vandenberg durante la Guerra Fría.
Según detalló en una entrevista reciente con el youtuber Jesse Michels, los hechos se remontan a septiembre de 1964, mientras custodiaba un emplazamiento de misiles Minuteman.
Barth recordó que, durante su turno nocturno en la base, divisó una figura humanoide emergiendo de la bruma. Con una estatura aproximada de 1.78 metros (5 pies y 10 pulgadas), el ser vestía una gabardina y una gorra muy similares a los uniformes de lluvia utilizados por los oficiales de la base en aquella época. Esta indumentaria hizo que pensara inicialmente que se trataba de un superior pasando revista, hasta que la figura se acercó lo suficiente para revelar una naturaleza aterradora que el veterano describe como una «silueta sombría».

Interpretación artística del inicio del encuentro cercano de Barth en la entonces Base de la Fuerza Aérea Vandenberg, en el condado de Santa Bárbara, California (hoy en día, Base de la Fuerza Espacial Vandenberg). Crédito: American Alchemy.
El exguardia confesó que, aunque el rostro de este ser le provocó un terror indescriptible, su mente parece haber bloqueado los detalles específicos de sus facciones como un mecanismo de defensa. En este sentido, el testigo sintió una parálisis mental y física absoluta que le impidió reaccionar y dar la voz de alto.
Momentos después, se encontró a bordo de una nave desconocida junto a otros cuatro tripulantes de aspecto inusual, descritos por el propio Barth como entidades con rostros redondeados y facciones similares a las de un «bebé». Tenían cabezas grandes, ojos oscuros y, notablemente, cuellos robustos y fuertes capaces de sostener su propio peso con naturalidad.
Aunque no mencionado en la entrevista, esta descripción coincide punto por punto con los bocetos originales del célebre caso de Betty y Barney Hill en 1961 (considerado el primer caso de abducción de la era moderna). Al igual que Barth, los Hill reportaron seres con gorras militares y rostros humanos redondeados, no los clásicos grises de barbilla afilada asociados comúnmente con estas prácticas.
Esta asombrosa similitud física sugiere que el mismo tipo de entidad biológica estaba operando en instalaciones estratégicas durante los años 60, proyectando una imagen de autoridad militar para justificar su presencia y cumplir lo que Barth definió como una misión de inspección global.
Bajo esta fachada de control castrense y lejos de mostrar hostilidad, los seres le transmitieron que su objetivo era comprender el funcionamiento de los misiles para prevenir una posible guerra nuclear y la autodestrucción humana.
Este testimonio cobra aún más peso al coincidir en fecha y lugar con el famoso incidente de Bob Jacobs, quien filmó un objeto volador inutilizando un misil Atlas en pleno vuelo sobre la misma base ese mismo mes.
La historia de Barth se suma así a una lista de exmilitares que han roto el silencio. Vandenberg, epicentro de pruebas atómicas, parece haber sido vigilado de cerca por inteligencias que, curiosamente, imitaban nuestra propia jerarquía para monitorear nuestro poder más destructivo.
La entrevista completa con más detalles puede verse a continuación:
Por MysteryPlanet.com.ar.
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