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Dirigido al presidente Donald Trump, al Pentágono y a los principales líderes de las agencias de inteligencia de los Estados Unidos, el ultimátum fija un plazo definitivo que vence el 29 de agosto de 2026. Si para esa fecha límite el gobierno norteamericano no emite una respuesta oficial que contradiga lo presentado por escrito, se iniciará una filtración masiva de archivos clasificados sobre Fenómenos Anómalos No Identificados (UAPs).
Para sostener este emplazamiento, la estrategia legal de la organización que dirige el Dr. Steven Greer, The Disclosure Project, señala que programas especiales han operado al margen de la ley desde la década de 1950. Debido a dicha condición de total ilegalidad, la misiva afirma de manera contundente que estas facciones clandestinas «han perdido todas las protecciones de la ley de seguridad nacional» y, por lo tanto, ya no pueden usar la confidencialidad como un escudo legítimo.
Como prueba del alcance de este ocultamiento, el propio investigador relata en el escrito que en diciembre de 1993 el entonces director de la CIA le confesó en persona que ni él ni el presidente Bill Clinton tenían acceso a estos datos. Esta exclusión deliberada se habría mantenido de forma sistemática frente a diversos mandatarios, jefes de inteligencia y comités del Congreso a lo largo de las últimas décadas.
Ahora bien, las denuncias presentadas van mucho más allá del fenómeno OVNI tradicional, adentrándose directamente en el terreno de la corrupción corporativa, la traición y la malversación de fondos públicos. Se trata de un entramado sistémico cuyo impacto promete golpear con fuerza las estructuras de los contratistas privados de defensa.
Below is an excerpts from a UNOD (Unless Otherwise Directed) letter going out this week to the President, Pentagon, Congress and others.
"It has been our conclusion since the mid 1990s..that the various compartmented operations within the government and within corporate…— Dr. Steven Greer (@DrStevenGreer) June 29, 2026
En sintonía con esto, la carta afirma la existencia de naves de fabricación humana construidas mediante ingeniería inversa a partir de tecnología extraterrestre recuperada. Según la advertencia, estos vehículos avanzados se estarían utilizando secretamente para financiar y ejecutar operaciones de narcotráfico y contrabando de armas a escala internacional.
Semejante acusación se sustenta en el testimonio documentado de más de 800 informantes militares y de inteligencia. Al respecto, Greer subraya la gravedad institucional del caso al detallar que «gran parte de estos expedientes confidenciales ya fueron entregados a legisladores clave del Capitolio y a los principales asesores de la Casa Blanca para su correspondiente evaluación de seguridad».
De no mediar una rectificación de Washington, los archivos clasificados que verán la luz contienen «pruebas contundentes sobre restos biológicos, cuerpos extraterrestres y naves espaciales recuperadas». De acuerdo con el ultimátum, toda esta documentación será expuesta «de forma abierta y sin ningún tipo de censura previa ante el dominio público general».
Por otra parte, el documento ventila secretos militares de alto impacto al denunciar el uso no autorizado de armamento de pulso electromagnético para derribar estos objetos. Sin embargo, este destape de información confidencial tendrá un límite estratégico claro para no comprometer la seguridad tecnológica: «Lo único que se mantendrá bajo estricto secreto serán los planos técnicos de ingeniería que permitan replicar el funcionamiento operativo de las naves», aclara el ufólogo.
Esta drástica decisión de forzar la divulgación por cuenta propia —aun cuidando los secretos tecnológicos— responde directamente a lo que Greer califica abiertamente como «una burla» por parte de los comités oficiales actuales. Ante lo que considera una inacción deliberada de las instituciones, la vía unilateral se presenta como el único recurso restante para sacar la verdad a la luz; un escenario de alta tensión donde la confrontación pública parece inevitable a menos que la Casa Blanca decida mover ficha antes de que expire el plazo.
Ahora solo resta ver si Greer cumplirá efectivamente su promesa al vencerse el término o si todo forma parte de una hábil estratagema mediática, calculada a sabiendas de que una gran revelación oficial acontecerá, de todos modos, antes de que termine agosto de 2026.
Por MysteryPlanet.com.ar.
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