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Durante décadas, el testimonio de Bob Lazar ha permanecido en el centro del debate sobre la ingeniería inversa de tecnología no terrestre. En una reveladora conversación en el pódcast del legendario excampeón de la UFC Georges St-Pierre, el físico volvió a detallar el instante preciso en el que comprendió que los objetos custodiados en la instalación secreta S4 —al sur del Área 51— desafiaban por completo las leyes de la física conocida.
El primer indicio inequívoco ocurrió en el laboratorio al presenciar el funcionamiento del reactor de la nave. Para encender este dispositivo, Lazar explicó que se requería el llamado «elemento 115», un elemento superpesado utilizado como fuente de energía y combustible del cual utilizaban exactamente 223 gramos mecanizados en forma de cuña. Al energizarse, la máquina no generaba calor ni combustión tradicional, sino un campo gravitatorio propio producido a voluntad.
Con el reactor en funcionamiento, su compañero de laboratorio lo desafió a tocar la estructura. La respuesta física al intentar acercarse demostró la imposibilidad técnica del fenómeno: «Traté de tocarlo y no pude, empujaba mis manos hacia atrás», dijo en la entrevista.
En ese momento, el físico comprendió que estaba ante un desarrollo fuera de nuestro alcance, ya que la ciencia terrestre no posee ninguna máquina capaz de fabricar gravedad.
La confirmación definitiva llegó cuando presenció la prueba de vuelo de una de las naves recuperadas, apodada el «modelo deportivo», la cual flotaba estática a pocos metros del suelo. Siguiendo las instrucciones de su supervisor, Lazar caminó directamente debajo del disco suspendido. «Normalmente me habría quedado aplastado debido al peso de la nave», recordó. Sin embargo, al extender el brazo por debajo, notó la ausencia total de fuerza o empuje descendente: «Podías pasar el brazo por debajo y no sentías nada. No estaba transfiriendo peso hacia el suelo, simplemente lo estaba cancelando».

El elemento 115 fue descubierto y sintetizado artificialmente en laboratorio en el año 2003. A diferencia del elemento 115 «estable» que Lazar describió en 1989 como fuente de energía y propulsión, el moscovio observado por la ciencia moderna es efímero y hasta la fecha no ha mostrado propiedades de estabilidad o distorsión gravitatoria.
Para graficar el nivel de desconcierto del equipo científico al intentar descifrar este artefacto, Lazar recurrió a una elocuente analogía sobre lo que significa enfrentarse a una tecnología infinitamente superior: «Sería como poner un automóvil en la época victoriana. Con el tiempo descubrirán cómo funciona, cómo arranca y se mueve. Pero cuando se les acabe el combustible, se acabó, nunca más volverán a conducirlo. Y en el fondo, ni siquiera podrían fabricar el salpicadero, porque es de plástico».
El entrevistado resumió el desafío de S4 al describir la naturaleza del vehículo analizado: «Hay una máquina increíble hecha de un material con el que no estamos familiarizados en absoluto, que tiene propiedades que nunca hemos visto y usa una fuente de energía sobre la que no tenemos información».
Lo que a finales de los años ochenta parecía una historia marginal, hoy cobra una resonancia totalmente distinta ante las denuncias de figuras como David Grusch y la apertura de audiencias en el Congreso de los Estados Unidos sobre programas secretos de recuperación de naves. Sin embargo, al ser consultado sobre si estaría dispuesto a testificar ante los legisladores en la actualidad, Lazar se mostró profundamente escéptico respecto a la efectividad de estas iniciativas políticas.
«No creo que sea útil en absoluto que alguien testifique ante el Congreso. ¿Qué esperan que hagan?», cuestionó el polémico físico, argumentando que las comisiones parlamentarias carecen de herramientas reales para fiscalizar instalaciones de máxima seguridad. «¿Acaso van a ir con una citación judicial, conducir un Jeep hasta S4 y decirles que más vale que les digan qué está pasando? Si van a hacer eso, deberían emitirlo en pay-per-view».
A pesar de confirmar que mantendría su declaración bajo juramento porque «todo lo dicho es exactamente como sucedió», Lazar descartó la idea de que la desclasificación gubernamental sea un proceso genuino o inminente: «Ya cumplí mi tiempo. Sostengo todo lo relatado, pero no creo que jamás vayan a liberar toda la información al público».
La entrevista completa puede verse a continuación:
Por MysteryPlanet.com.ar.
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9:37
No creo que EEUU se sincere en algun momento y libere absolutamente toda la verdad, ya que corre el gran riesgo de "darse un tiro en el pie", y tenga que admitir que no solo sabia todo esto desde hace muchas decadas, sino tambien asumir que orquestaron desde ese entonces campañas de silencio a testigos.
La verdad va a salir cuando del otro lado, del lado de "ellos" pateen la mesa y se aparezcan de tal modo, que absolutamente nadie niegue lo que esta pasando... algo extremo, algo como posicionar naves a plena luz del dia y a baja altura, sobre edificios en plena ciudad y durante horas, lo suficiente como para que cadenas de TV de todo el mundo los filmen.
Obviamente, corriendo el riesgo de que los locos de siempre, los tomen a misilazos jajajajajaja.