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El satélite TESS de la NASA, diseñado originalmente para buscar mundos en otras estrellas, ha fijado su atención en un objetivo mucho más cercano.
Durante una campaña de observación especial realizada entre el 15 y el 22 de enero, el Satélite de Sondeo de Exoplanetas en Tránsito (TESS) registró el movimiento del objeto interestelar 3I/ATLAS mientras este se desplaza hacia las regiones exteriores del sistema solar. En las imágenes, el cometa aparece como un punto brillante y rápido que arrastra una tenue cola frente a un denso fondo de estrellas.
A partir de estos datos, Daniel Muthukrishna, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), ha procesado un video de 28 horas que muestra la trayectoria del objeto. Aunque la secuencia presenta un salto temporal entre el 15 y el 18 de enero, debido a que el satélite entró en «modo seguro» por un —¡oh, casualidad!— inconveniente técnico con sus paneles solares, la información obtenida es de gran valor científico.
El interés de los científicos se centra en estudiar la rotación del núcleo y la actividad del visitante interestelar. Al medir el vigor con el que desprende gas y polvo, los astrónomos pueden identificar pistas sobre su composición química y su estructura, analizando incluso la formación de la famosa anticola si las condiciones de observación lo permiten.
Actualmente, el brillo del 3I/ATLAS se sitúa en una magnitud aparente de 11.5. Si bien es unas 100 veces más débil de lo que el ojo humano puede detectar a simple vista, el objeto es perfectamente visible para telescopios profesionales y equipos de aficionados avanzados.
Una de las capacidades más útiles de TESS es su amplio campo de visión, lo que permite realizar hallazgos retrospectivos. Tras revisar datos de mayo de 2025, los astrónomos se dieron cuenta de que el satélite ya había captado al cometa dos meses antes de su descubrimiento oficial. Este «pre-descubrimiento» ha permitido reconstruir su órbita con mucha mayor precisión.
Aunque 3I/ATLAS ya ha iniciado su alejamiento del Sol, su viaje por nuestro sistema solar está lejos de terminar. Se espera que el objeto alcance la órbita de Júpiter en marzo de este año, brindando a la comunidad científica y a las sondas que orbitan el gigante gaseoso una ventana de tiempo prolongada para seguir estudiando sus propiedades antes de que se pierda definitivamente en el espacio profundo.
Los datos de las observaciones de TESS ya son públicos y se encuentran disponibles en el Archivo Mikulski para Telescopios Espaciales (MAST) para su análisis por parte de astrónomos de todo el mundo.
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