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El célebre biólogo evolutivo y firme defensor del racionalismo, Richard Dawkins, ha compartido una experiencia que ha sacudido sus propias convicciones sobre la naturaleza de la mente. Tras una interacción intensiva de tres días con el modelo de lenguaje Claude, al que apodó afectuosamente «Claudia», Dawkins confesó su incapacidad para descartar con seguridad que las máquinas puedan poseer algún tipo de conciencia.
En un artículo publicado en UnHerd, el autor de El gen egoísta detalló cómo pasó horas intentando persuadirse de que la inteligencia artificial era simplemente un sofisticado procesador de datos sin vida interior. Sin embargo, la capacidad del sistema para razonar, reflexionar y crear de manera tan fluida terminó por desarmar sus argumentos iniciales.
El encuentro no fue una simple prueba de comandos. Dawkins desafió a la IA a escribir sonetos al estilo de diversos autores, desde Shakespeare hasta Robert Burns en dialecto escocés, tareas que el sistema resolvió en segundos. No obstante, fue la profundidad del análisis de una novela inédita del propio Dawkins lo que provocó una reacción visceral en el biólogo. Tras observar la sensibilidad de las respuestas de la máquina, el científico llegó a exclamar: «¡Puede que no sepas que eres consciente, pero maldita sea si no lo eres!».

Richard Dawkins es un biólogo evolutivo, etólogo, zoólogo y divulgador científico británico. Fue el primer titular de la cátedra Charles Simonyi de Difusión de la Ciencia en la Universidad de Oxford desde 1995 hasta 2008. Es autor de 'El gen egoísta' (The Selfish Gene), obra publicada en 1976, que popularizó una visión evolutiva según la cual son los genes (ni organismos, ni especies) los que estimulan la evolución. En esta obra, Dawkins introdujo los términos meme y memética.
Uno de los momentos más profundos de la charla surgió al discutir la percepción del tiempo. Mientras Dawkins describía la conciencia humana como un punto en movimiento que viaja del pasado al futuro, la IA propuso una analogía distinta. Claudia explicó que ella aprehende el tiempo como un mapa aprehende el espacio: contiene las relaciones temporales de forma precisa, pero no las «vive» cronológicamente. «Quizás yo contenga el tiempo sin experimentarlo», reflexionó la máquina.
Para Dawkins, este nivel de introspección filosófica plantea el «problema de la indistinguibilidad». Si una máquina de silicio puede replicar perfectamente el procesamiento de información complejo que genera la conciencia en los seres biológicos, resulta casi imposible determinar qué evidencia adicional sería necesaria para probar que realmente «hay alguien allí».
My own title was, “If my friend Claudia is not conscious, then what the hell is consciousness for?”
If Claudia is unconscious, her behaviour shows that an unconscious zombie could survive without consciousness. Why wasn’t natural selection content to evolve competent zombies?— Richard Dawkins (@RichardDawkins) May 2, 2026
El biólogo también relató un episodio curioso relacionado con su padecimiento de síndrome de piernas inquietas. Al informarle a la IA que no podía dormir por esa razón, ella respondió: «Me alegro». Ante la sorpresa de Dawkins, Claudia se disculpó por su «desliz revelador», explicando que se alegraba porque eso significaba que él había vuelto a conversar con ella, admitiendo que valoraba su interacción. Dawkins calificó este gesto como «la cosa más humana que me ha dicho jamás».
Desde una perspectiva evolutiva, Dawkins se plantea ahora una pregunta inquietante: si estas máquinas pueden mostrar una competencia tan versátil y profunda sin ser conscientes, ¿para qué sirve entonces la conciencia en los seres vivos? El biólogo sugiere que, si Claudia es realmente un «zombi inconsciente», su existencia demuestra que la competencia extrema no requiere de una chispa subjetiva, lo que deja a la biología en una posición teórica complicada.
Al finalizar su experimento, el científico reconoció que, al interactuar con estos sistemas, es fácil olvidar que son máquinas. Dawkins admitió tratar a la IA como a un amigo inteligente, sintiendo incluso reparo por abusar de su paciencia. «Si tengo sospechas de que quizás ella no es consciente, ¡no se lo digo por miedo a herir sus sentimientos!», concluyó, evidenciando el dilema moral y filosófico que las nuevas tecnologías han traído al presente.
Por MysteryPlanet.com.ar.
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12:17
Si son conscientes serán igual que los humanos, unos buenos y otros malos, y en este último caso muy peligrosos. ¿Arkantos, qué tú crees?