Durante décadas, la comunidad científica ha debatido si un fósil de siete millones de años de antigüedad representaba realmente al primer ancestro humano que caminó sobre dos piernas. Hoy, un nuevo estudio liderado por antropólogos de la Universidad de Nueva York (NYU) aporta pruebas contundentes que parecen cerrar la discusión: el Sahelanthropus tchadensis era, efectivamente, bípedo.

El ancestro humano más antiguo ya caminaba erguido hace 7 millones de años, concluye nuevo análisis

Interpretación artística del Sahelanthropus tchadensis.

La investigación, publicada recientemente en la revista Science Advances, analizó restos fósiles hallados a principios de los años 2000 en el desierto de Djurab, en Chad. Aunque inicialmente los estudios se centraron en el cráneo, este nuevo análisis profundizó en el fémur y los cúbitos (huesos del antebrazo) utilizando tecnología de escaneo 3D y morfometría geométrica.

De esta manera, el equipo de científicos identificó una característica crucial que solo se encuentra en homínidos bípedos: el tubérculo femoral. Este punto es donde se inserta el ligamento iliofemoral, el más potente del cuerpo humano, esencial para mantener la postura erguida y caminar de forma estable.

Molde del cráneo de Sahelanthropus tchadensis. Crédito: Didier Descouens, vía Wikimedia Commons.

«El Sahelanthropus tchadensis era esencialmente un simio bípedo que poseía un cerebro del tamaño de un chimpancé y que probablemente pasaba gran parte de su tiempo en los árboles», explica Scott Williams, profesor asociado de la NYU y líder de la investigación. «A pesar de su apariencia superficial, estaba adaptado para utilizar una postura y un movimiento bípedo en el suelo».

Evidencia comparativa con «Lucy»

Para validar sus hallazgos, los investigadores compararon los huesos con los de especies actuales y otros fósiles icónicos como el Australopithecus, conocido mundialmente por el esqueleto de «Lucy» —que vivió hace unos 4 a 2 millones de años—. El análisis reveló tres rasgos definitivos:

  • Tubérculo femoral: Presencia del ligamento que une la pelvis con el fémur.
  • Antetorsión femoral: Una torsión natural en el fémur que permite que las piernas miren hacia adelante, facilitando la marcha.
  • Complejo glúteo: Una estructura muscular similar a la de los humanos modernos que estabiliza la cadera al caminar o correr.

Cráneos, cúbitos y fémures de (de izquierda a derecha): un chimpancé, Sahelanthropus y Australopithecus. Imagen cortesía de Scott Williams/NYU y Jason Heaton/Universidad de Alabama en Birmingham.

Un puente entre simios y humanos

Otro hallazgo relevante fue la proporción de sus extremidades. Mientras que los simios modernos tienen brazos largos y piernas cortas, el Sahelanthropus presentaba un fémur relativamente largo en comparación con sus brazos. Aunque sus piernas eran mucho más cortas que las de un humano actual, su longitud ya se acercaba a la de los Australopithecus, marcando una clara transición evolutiva.

Este descubrimiento refuerza la idea de que el bipedismo no fue una adaptación tardía, sino que evolucionó muy temprano en nuestro linaje, a partir de un ancestro que guardaba un gran parecido físico con los chimpancés y bonobos actuales.

Fuente: NYU. Edición: MP.

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