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Una serie de incursiones aéreas sofisticadas ha puesto en alerta máxima a la Base de la Fuerza Aérea Barksdale, en Luisiana. Según documentos confidenciales internos, estas operaciones no solo fueron más extensas de lo admitido, sino que demostraron una capacidad técnica que sugiere un espionaje coordinado sobre uno de los activos más críticos del Pentágono.

Interpretación artística de la oleada de drones que acecha suelo norteamericano, en un momento crítico de máxima tensión mientras se desarrolla la Operación Epic Fury en Medio Oriente.
La base, que alberga los bombarderos B-52 y es fundamental para el comando de la defensa nuclear estadounidense, se vio obligada a emitir órdenes de refugio ante la presencia masiva de naves no tripuladas.
De acuerdo a un informe confidencial obtenido por el medio ABC News, fechado el 15 de marzo de 2026, esta actividad no fue un hecho aislado. Los drones operaron en oleadas de 12 a 15 unidades sobre zonas de alta sensibilidad, incluyendo la línea de vuelo de las aeronaves militares.
El documento destaca que los dispositivos mostraban «características de señal no comerciales, enlaces de control de largo alcance y resistencia a la interferencia». Tras sobrevolar diversos puntos estratégicos, los drones se dispersaban de forma coordinada, utilizando rutas variables para evitar que sus operadores fueran localizados.
El capitán Hunter Rininger, perteneciente al Ala de Bombardeo número 2, confirmó la gravedad de la situación en un comunicado oficial:
«La Base de la Fuerza Aérea Barksdale detectó múltiples drones no autorizados operando en nuestro espacio aéreo durante la semana del 9 de marzo».
Rininger enfatizó las repercusiones legales y operativas de estos actos, señalando que «volar un dron sobre una instalación militar no es solo un problema de seguridad, es un delito federal bajo la ley estadounidense». Según el oficial, la prioridad actual es la vigilancia estricta del espacio aéreo en colaboración con agencias federales.
Expertos en defensa consideran que estas maniobras no son obra de aficionados. Mick Mulroy, exsubsecretario adjunto de Defensa y colaborador de ABC News, analizó el comportamiento de las naves y la precisión de sus rutas.
«Ciertamente, parecía ser algo más que el típico entusiasta de los drones que simplemente llevó las cosas demasiado lejos», afirmó Mulroy. «Parecía que esto fue deliberado e intencional para ver exactamente cómo reaccionarían las fuerzas de seguridad».
Mystery drones swarm military base in Louisiana, “Air Force not able to stop them”
Multiple waves of 12-15 drones flew for a week over sensitive areas of Barksdale AFB, home of USAF nuclear command.
Officials say the “sophisticated drones” are indicative of a state actor and… pic.twitter.com/gFsold4P3s
— UAP James (@UAPJames) March 21, 2026
En este sentido, la inteligencia militar ha calificado estas incursiones con un nivel de «alta confianza» como una amenaza persistente. El informe advierte que estas actividades obligan a cerrar las operaciones en pista y ponen en riesgo a las aeronaves tripuladas en vuelo.
A pesar de la gravedad de los hechos, agencias como la FAA y la Policía Estatal de Luisiana han evitado profundizar en detalles, remitiendo todas las consultas al ámbito militar. Mientras tanto, la investigación continúa para determinar el origen de estos drones diseñados a medida, que parecen haber sido construidos con «conocimientos avanzados» en operaciones de señales.
Por MysteryPlanet.com.ar.
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