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El evento, que duró más de siete horas, desafía las teorías actuales y pudo ser rastreado hasta una galaxia oculta gracias a telescopios en Chile y Hawái.

Esta ilustración artística, que muestra un chorro de material de alta velocidad siendo lanzado desde una fuente incrustada en una galaxia muy polvorienta, representa al GRB 250702B — el estallido de rayos gamma más largo que los astrónomos han observado jamás. Crédito: NOIRLab/NSF/AURA/M. Garlick.
Un equipo internacional de astrónomos ha confirmado la detección del estallido de rayos gamma (GRB, por sus siglas en inglés) más extenso de la historia. Esta explosión extragaláctica de potencia incalculable mantuvo su actividad durante más de siete horas, rompiendo todos los récords anteriores y desconcertando a la comunidad científica.
Gracias a observaciones de seguimiento rápido realizadas con la Cámara de Energía Oscura (DECam) y el Observatorio Internacional Gemini —programas de NOIRLab de NSF—, los investigadores han logrado penetrar las capas de polvo cósmico para encontrar pistas sobre el origen de este extraordinario evento.
Los estallidos de rayos gamma son las explosiones más violentas del universo después del Big Bang. Habitualmente, estos destellos aparecen y se desvanecen en cuestión de segundos. Sin embargo, el 2 de julio de 2025, los sensores orbitales detectaron una anomalía: una fuente, bautizada como GRB 250702B, que exhibía estallidos repetitivos y cuya duración se extendió por más de siete horas.
El evento fue identificado inicialmente por el telescopio espacial Fermi de la NASA. Tras localizar su posición mediante rayos X, astrónomos de todo el mundo lanzaron una campaña urgente para observar el evento, sabiendo que estaban ante algo único.
Jonathan Carney, estudiante de posgrado en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill y líder del equipo, destacó la importancia de la velocidad en este hallazgo:
«La capacidad de apuntar rápidamente los telescopios Blanco y Gemini con poca antelación es crucial para capturar eventos transitorios como los estallidos de rayos gamma. Sin esta capacidad, estaríamos limitados en nuestra comprensión de eventos distantes en el dinámico cielo nocturno».
Para descifrar la naturaleza de este evento, el equipo utilizó tres de los telescopios terrestres más potentes del mundo: el telescopio Víctor M. Blanco de 4 metros en Chile y los telescopios gemelos del Observatorio Internacional Gemini (en Hawái y Chile).
El análisis reveló un dato sorprendente: el GRB 250702B no era visible en luz óptica convencional. Esto se debió a la inmensa cantidad de polvo en la galaxia anfitriona del estallido. De hecho, el telescopio Gemini Norte requirió casi dos horas de exposición para captar la tenue señal oculta.

Esta composición fotográfica (izquierda/derecha) muestra la galaxia que alberga al GRB 250702B, el estallido de rayos gamma que duró más de siete horas. El acercamiento (derecha) revela la dificultad de esta observación: la galaxia se ve extremadamente débil y tenue porque está oculta por una gran cantidad de polvo cósmico. Crédito: Gemini/CTIO/NOIRLab/DOE/NSF/AURA. Procesamiento: J. Miller, M. Zamani y D. de Martin (NSF NOIRLab).
De los aproximadamente 15.000 estallidos observados desde 1973, este evento no encaja en ninguna categoría conocida. Los científicos han propuesto tres escenarios de origen novedosos publicados en The Astrophysical Journal Letters:
Esta última posibilidad es la más intrigante. Los agujeros negros de masa intermedia son teóricamente abundantes pero muy difíciles de encontrar. Si se confirma este escenario, sería la primera vez en la historia que la humanidad presencia a uno de estos agujeros negros en el acto de consumir una estrella, lanzando un jet relativista al espacio.
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