Un equipo internacional de científicos, incluyendo investigadores de Penn State, ha anunciado el descubrimiento de GJ 251 c, un nuevo exoplaneta candidato que podría ser uno de los mejores mundos para buscar vida extraterrestre.

Descubren una supertierra a 18 años luz: una nueva esperanza para buscar vida extraterrestre

Interpretación artística. Crédito: MysteryPlanet.com.ar.

Situado a menos de 20 años luz —una distancia «cercana» en términos astronómicos—, los datos sugieren que se trata de una supertierra: un planeta rocoso casi cuatro veces más masivo que el nuestro que ofrece nueva esperanza en la caza de mundos que podrían albergar vida.

Su característica más prometedora es su ubicación. El exoplaneta orbita dentro de la zona habitable de su estrella, también conocida como la «Zona Ricitos de Oro». Esta es la región orbital donde las condiciones no son ni demasiado calientes ni demasiado frías, permitiendo que el agua líquida, si existe, pueda permanecer en la superficie del planeta.

«Buscamos este tipo de planetas porque son nuestra mejor oportunidad de encontrar vida en otros lugares», afirmó Suvrath Mahadevan, profesor de astronomía en Penn State y coautor del estudio publicado en The Astronomical Journal. «Si el planeta tiene la atmósfera adecuada, el agua líquida podría existir en su superficie».

Dos décadas de datos y tecnología de punta

Este descubrimiento no fue un golpe de suerte; es el resultado de dos décadas de datos observacionales y el uso de instrumentos de vanguardia.

El hallazgo fue posible gracias al Buscador de Planetas en Zona Habitable (HPF, por sus siglas en inglés), un espectrógrafo de alta precisión diseñado por Penn State y acoplado al Telescopio Hobby-Eberly en Texas. El HPF funciona como un prisma complejo que descompone la luz de las estrellas para detectar señales diminutas.

El Buscador de Planetas en Zona Habitable (HPF), liderado por Penn State, proporciona las mediciones de mayor precisión hasta la fecha de las señales infrarrojas de estrellas cercanas. En la imagen, el instrumento HPF durante su instalación en su recinto de sala limpia en el Telescopio Hobby Eberly en el Observatorio McDonald. Crédito: Guðmundur Stefánssonn/Penn State. Creative Commons.

Los astrónomos utilizaron el método del «tambaleo» (o velocidad radial). Analizaron los leves desplazamientos Doppler en la luz de la estrella anfitriona, GJ 251, causados por el tirón gravitatorio de los planetas que la orbitan.

El equipo primero refinó las mediciones de un planeta interno ya conocido (GJ 251 b) y luego, al combinar los datos antiguos con las nuevas observaciones del HPF, revelaron una segunda señal más fuerte: GJ 251 c, orbitando más lejos cada 54 días. La señal fue confirmada posteriormente por el espectrómetro NEID en Arizona.

El desafío de la «actividad estelar»

Uno de los mayores retos al buscar mundos distantes es diferenciar la señal de un planeta del «ruido» generado por la propia estrella. Mahadevan explicó que la actividad estelar, como las manchas estelares, puede crear señales que imitan falsamente la presencia de un planeta.

«Este es un juego difícil», dijo el experto. Para distinguir la señal del ruido, los investigadores aplicaron técnicas avanzadas de modelado computacional para analizar cómo cambiaban las señales en diferentes longitudes de onda (colores) de la luz.

Un objetivo clave para el futuro

Aunque GJ 251 c no puede ser fotografiado directamente con los instrumentos actuales, Mahadevan subraya que es un candidato perfecto para la próxima generación de telescopios, como los futuros observatorios terrestres de clase 30 metros. Se espera que estos instrumentos, que entrarán en funcionamiento en la próxima década, tengan la capacidad de analizar la atmósfera del planeta en busca de «firmas atmosféricas» o indicios químicos que puedan sugerir la presencia de vida.

«Este descubrimiento representa uno de los mejores candidatos en la búsqueda de firmas atmosféricas de vida en otros lugares en los próximos cinco a diez años», concluyó Mahadevan. «Si bien aún no podemos confirmar la presencia de una atmósfera o vida en GJ 251 c, el planeta representa un objetivo prometedor para la exploración futura».

Fuente: PSU. Edición: MP.

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