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Olvídate del Triángulo de las Bermudas; el verdadero misterio del Atlántico Norte acaba de ser revelado por la geología. Un equipo de científicos ha descubierto una inusual capa de roca de 20 kilómetros de espesor bajo la corteza oceánica de las Bermudas, una formación colosal que podría explicar por qué este archipiélago parece «flotar» sobre el océano circundante.

Crédito: Larry White.
Según un nuevo estudio publicado en la revista Geophysical Research Letters, esta estructura es inédita: nunca antes se había observado una capa de «subplacado» (acumulación de magma solidificado) de tal magnitud en ninguna otra parte del mundo.
«Lo habitual es encontrar el fondo de la corteza oceánica e, inmediatamente después, el manto terrestre», explica William Frazer, sismólogo de Carnegie Science y autor principal del estudio. «Sin embargo, en las Bermudas hemos encontrado esta capa extra incrustada bajo la corteza, justo dentro de la placa tectónica sobre la que se asienta la isla».
El hallazgo arroja luz sobre un enigma que ha desconcertado a los geólogos durante décadas. Las Bermudas se asientan sobre un abultamiento oceánico, una zona donde el fondo marino es considerablemente más alto que el terreno circundante.
Normalmente, cadenas de islas como Hawái se forman por «puntos calientes» del manto que elevan el terreno. No obstante, cuando la placa tectónica se desplaza y se aleja de ese calor, la isla suele hundirse y la elevación desaparece. En el caso de las Bermudas, esto no ha ocurrido. A pesar de que su última erupción volcánica fue hace más de 30 millones de años, la isla no se ha hundido y el abultamiento persiste.

Estos son los gráficos y el modelo que elaboraron los científicos. Muestran cómo filtraron las señales de los terremotos para obtener una imagen clara (a y c), y el dibujo final (b) que interpreta y confirma la estructura completa que encontraron bajo las Bermudas, incluyendo la profundidad y el grosor de la capa de roca gigante. Crédito: Crédito: W.D. Frazer y J. Park.
La nueva investigación sugiere que esta gigantesca capa de 20 kilómetros actúa como una especie de «balsa» geológica. Al ser menos densa que el material del manto circundante —aproximadamente 50 kg/m³ más ligera—, esta estructura proporciona la flotabilidad necesaria para mantener el fondo marino elevado unos 500 metros extra, desafiando la gravedad y el enfriamiento natural de la corteza.
Aunque la investigación se centra en la geofísica profunda y no en el folclore del Triángulo de las Bermudas, los hallazgos tocan accidentalmente un elemento clave que a menudo alimenta las teorías sobre la zona: el carbono.
El estudio destaca que las lavas de las Bermudas tienen una composición química «extremadamente inusual», rica en materiales volátiles y carbono reciclado proveniente del manto de transición. Curiosamente, esto resuena con una de las hipótesis científicas más debatidas para explicar las desapariciones de barcos en la región: la liberación masiva de hidratos de metano (un gas a base de carbono) desde el lecho marino, que teóricamente podría reducir la densidad del agua y provocar hundimientos repentinos.

Ubicación geográfica del Triángulo de las Bermudas, famoso por las misteriosas desapariciones de barcos y aviones sin dejar rastro.
Si bien este nuevo descubrimiento describe una capa de roca sólida a gran profundidad y no bolsas de gas inestables en la superficie, confirma científicamente que la «receta» química bajo el archipiélago es única en el planeta. La presencia de este carbono antiguo valida que las Bermudas son, en efecto, una anomalía geológica, proporcionando una base real para el aura de misterio que envuelve a la región.
Para visualizar esta estructura oculta, Frazer y su colega Jeffrey Park, de la Universidad de Yale, utilizaron datos de una estación sísmica en la isla, analizando cómo las ondas de terremotos lejanos cambiaban al atravesar el subsuelo del archipiélago. Las imágenes revelaron una capa mucho más gruesa de lo que predicen los modelos tradicionales.
Sarah Mazza, geóloga del Smith College experta en el vulcanismo de la zona, señala que este fenómeno podría tener raíces muy antiguas. La composición química de las lavas de las Bermudas, ricas en carbono y bajas en sílice, sugiere una conexión con el supercontinente Pangea.

(a) Mapa de los terremotos utilizados en este estudio. (b) Mapa que muestra los puntos exactos debajo de las Bermudas donde los científicos lograron medir y mapear los dos límites subterráneos clave que encontraron: el fondo de la corteza terrestre (el Moho) y la capa de roca gigante recién descubierta (el subplacado). Crédito: W.D. Frazer y J. Park.
Según Mazza, el material que formó esta estructura pudo haberse originado en las profundidades del manto durante la formación de Pangea, hace entre 300 y 900 millones de años. A diferencia de las islas del Pacífico, el océano Atlántico es relativamente joven y se formó tras la ruptura de este supercontinente, lo que hace que la geología de las Bermudas sea única.
«El hecho de que estemos en una zona que fue el corazón del último supercontinente es parte de lo que hace a este lugar tan singular», comenta Mazza.
Ahora, los investigadores planean examinar otras islas alrededor del mundo para determinar si las Bermudas son verdaderamente un caso único o si existen otras «balsas» de roca ocultas sosteniendo islas en otros océanos. Por el momento, la estructura bajo este territorio británico de ultramar permanece como una anomalía geológica sin igual en la Tierra.
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