Mystery Planet es un sitio web que ofrece noticias y artículos sobre ciencia y misterios. Para estar al tanto de todo lo que publicamos, además de seguirnos en nuestras redes sociales o suscríbete a nuestro boletín de noticias, te invitamos a nuestro canal de Telegram.
Mucho antes de que el histórico rey Escorpión gobernara en los albores del Antiguo Egipto, y muchísimo antes de que Hollywood lo convirtiera en una leyenda del cine, la naturaleza ya había coronado a su propio y literal soberano de los escorpiones. Una colosal criatura de más de un metro de longitud que sembró el terror en los ecosistemas prehistóricos de lo que hoy es el Reino Unido hace 415 millones de años.

El verdadero rey de los escorpiones no fue predinástico sino prehistórico y medía más de un metro de longitud. Crédito: Franz Anthony.
Un grupo de científicos ha logrado identificar restos fósiles que confirman el descubrimiento de los escorpiones más grandes de los que se tenga registro. Bautizada como Praearcturus gigas, esta especie se posiciona tras este hallazgo como uno de los primeros superdepredadores en caminar sobre el suelo firme.
Aunque los fósiles de este gigante se descubrieron hace más de un siglo, su verdadera identidad biológica desató intensos debates durante décadas. Ahora, una nueva investigación publicada en la revista Palaeontology ha despejado todas las dudas, devolviéndole su corona en el reino animal.
Con pinzas que alcanzaban los 16 centímetros de largo y un cuerpo que superaba el metro de extensión, Praearcturus gigas vigilaba las llanuras aluviales durante el Devónico Temprano. En esa época, la vida terrestre era una novedad y muy pocos animales lograban desarrollar tamaños semejantes.
El doctor Richie Howard, autor principal del estudio y curador de artrópodos fósiles, explica que el hallazgo de este titán en una etapa tan temprana de la historia terrestre transforma lo que sabíamos sobre la evolución.

Las pinzas de Praearcturus medían 16 centímetros de largo. Descubrir más de sus fósiles ayudará a revelar más sobre la vida y la extinción de este enorme escorpión. Crédito: The Trustees of the Natural History Museum, Londres.
«Cuando pensamos en artrópodos gigantes, la gente suele imaginarse milpiés enormes como Arthropleura o libélulas gigantes», señala Howard. «Pero esas especies vivieron en el Período Carbonífero, al menos 55 millones de años después de Praearcturus, cuando los ecosistemas terrestres ya habían tenido tiempo de desarrollarse».
«Por el contrario, este escorpión gigante vivió cuando la vida en la Tierra apenas comenzaba y los ancestros de los reptiles, mamíferos y aves ni siquiera habían salido del agua. Esto sugiere que la especie creció tanto porque no enfrentaba competencia de otros grandes depredadores, lo que le permitió dominar por completo su entorno».
El menú de este escorpión prehistórico era variado. En tierra firme cazaba pequeños artrópodos, pero los científicos sostienen que también era un temible depredador acuático capaz de capturar peces y otras criaturas de gran tamaño. Dado que los ecosistemas terrestres eran aún muy simples para saciar su apetito, el agua seguía siendo su principal despensa.
La identidad de Praearcturus no siempre estuvo clara. Cuando Henry Woodward lo clasificó en 1871, pensó que se trataba de un crustáceo gigante similar a una cochinilla de humedad, un error que quedó inmortalizado en su nombre técnico. En los años 80 se empezó a sospechar que era un escorpión, pero la escasez de fragmentos y la falta de su característica cola impedían demostrarlo.
La clave del misterio llegó en 2015 desde Canadá, con la descripción de otro escorpión primitivo llamado Eramoscorpius.

El descubrimiento de Eramoscorpius (en la foto) finalmente aportó la evidencia fósil para demostrar que Praearcturus era, después de todo, un escorpión. Imagen adaptada de Dunlop & Garwood vía Peer, bajo licencia CC BY 4.0.
«Eramoscorpius se identificó a partir de un fósil excelentemente conservado y es, sin duda, un escorpión», detalla el doctor Howard. «Una característica fundamental de su anatomía es el esternón, una estructura triangular alargada con un surco central ubicada en la parte inferior del caparazón. Praearcturus, que pertenece a una época similar, también posee esta estructura. Esto demuestra, más allá de cualquier duda, que era un escorpión».
Este descubrimiento abre una ventana fascinante hacia el momento en que la vida compleja comenzó a colonizar la superficie terrestre. En aquel periodo, las plantas apenas medían unos centímetros de altura y los primeros hongos se abrían paso, configurando un escenario donde las líneas entre el mundo acuático y el terrestre eran sumamente difusas.
El doctor Greg Edgecombe, experto en artrópodos fósiles y coautor de la investigación, plantea una intrigante paradoja evolutiva sobre este animal.
«Los árboles genealógicos basados en secuencias de ADN sugieren que los escorpiones están estrechamente emparentados con las arañas, compartiendo pulmones en libro, lo que implica que descienden de un ancestro que ya respiraba aire», explica Edgecombe. «Si este es el caso, Praearcturus es el ejemplo de un animal cuyos antepasados se mudaron a la tierra, pero que luego decidió regresar al agua».
Aún quedan preguntas por responder sobre cuánto tiempo logró sobrevivir esta criatura a medida que la Tierra se volvía más competitiva. Unos fragmentos fósiles hallados en Portishead sugieren que la especie pudo haber resistido 40 millones de años más, aunque los científicos se muestran cautelosos y aguardan el hallazgo de nuevos ejemplares para confirmar el destino final del verdadero rey de la prehistoria.
¿Te gustó lo que acabas de leer? ¡Compártelo!
Artículos Relacionados