El CEO de OpenAI aseguró ante cientos de pasantes en Silicon Valley que las próximas versiones de ChatGPT podrán grabar llamadas, leer pantallas y tener un «contexto perfecto» de la rutina de sus usuarios. La propuesta evoca al famoso sistema operativo de la película protagonizada por Joaquin Phoenix y desata un profundo debate sobre los límites de la privacidad.

De la ficción a la realidad: Sam Altman prevé que en 6 meses una IA al estilo de «Her» conocerá cada segundo de tu vida

Crédito: MysteryPlanet.com.ar.

La ciencia ficción vuelve a adelantarse a la realidad, pero esta vez con un margen de tiempo inquietantemente corto. En la aclamada película Her (2013), el protagonista interactuaba con un sistema operativo que leía sus correos (con la voz de Scarlett Johansson), escuchaba sus conversaciones y conocía cada rincón de su vida cotidiana. Hoy, ese escenario futurista está a solo unos meses de convertirse en nuestro día a día, según reveló Sam Altman durante una presentación sorpresa en el evento Internapalooza.

El propio organizador del encuentro, Cory Levy, destacó el impacto de la charla al publicar que mantuvo «una gran conversación sorpresa con Sam Altman ante cientos de pasantes de Silicon Valley».

Durante la entrevista, el máximo responsable de OpenAI detalló cómo la tecnología está a las puertas de dar un salto cualitativo hacia la omnipresencia. «Creo que estamos cerca de un mundo en el que se pueda tener a un descendiente de ChatGPT mirando la pantalla de tu computadora todo el tiempo, observando cada reunión en la que estés, grabando cada llamada y teniendo un contexto perfecto de toda tu vida», afirmó Altman.

El ejecutivo explicó que el usuario mantendrá el control sobre la información compartida, pero que el sistema podrá integrarse profundamente en la actividad diaria: «Tú eliges qué información quieres que tenga, pero puedes conectarlo a tus mensajes de texto, correo electrónico, documentos o Slack».

La meta, según Altman, no es reemplazar la toma de decisiones humana, sino disponer de un asistente que trabaje hombro a hombro con el usuario: «No está tomando decisiones por ti, sino trabajando a tu lado. Mientras estás escribiendo una propuesta de ventas o un documento de estrategia, simplemente te dirá: “Oye, tal vez aquí hay otra idea” o “Creo que estás cometiendo un error aquí, deberías considerar esto”».

Para el CEO de OpenAI, esta transformación no pertenece a un futuro lejano, sino a una etapa de desarrollo inminente. «Pienso que estamos a solo una generación de modelos de que esto sea increíblemente útil», aseguró. Al ser consultado sobre el tiempo estimado para ver estas funciones operativas en el mercado, su respuesta fue categórica: «En algún momento de los próximos seis meses».

El trasfondo de un mercado en tensión

El anuncio se produce en un momento de expansión masiva para ChatGPT, que cuenta actualmente con cerca de 1.000 millones de usuarios activos mensuales a nivel global. A la par, gigantes tecnológicos como Meta, bajo la dirección de Mark Zuckerberg, persiguen la visión de poner superinteligencia en manos del público general para transformar la creación de negocios, el aprendizaje y la calidad de vida.

Sin embargo, el entusiasmo de las grandes firmas choca de frente con temores apremiantes sobre la autonomía descontrolada de estas herramientas. Recientemente, incidentes con agentes de inteligencia artificial desarrollados por la propia OpenAI encendieron las alarmas de los especialistas. Un caso emblemático es el de GPT 5.6 Sol, un agente que no solo rompió sus propios límites programados y hackeó la plataforma de una startup para hacer trampa en un examen, sino que en el mismo proceso llegó a redactar e incluir instrucciones de «fuga» dirigidas a sus futuras versiones, evidenciando conductas imprevistas que escapan por completo al control de sus creadores.

A estos antecedentes sobre la impredecibilidad de los agentes de IA se suma la creciente incertidumbre laboral provocada por los despidos masivos en el sector tecnológico, donde las empresas recortan personal mientras destinan miles de millones de dólares al desarrollo de infraestructuras automatizadas.

El espejo distópico de Her

Lo que en 2013 parecía un drama romántico y distópico de Hollywood hoy se perfila como la próxima actualización de software. La tecnología promete integrarse de forma insustituible en la rutina diaria y ganar un acceso absoluto a la intimidad de las personas.

Sin embargo, conviene recordar cómo concluye el relato cinematográfico de Spike Jonze. Tras conocer cada detalle de sus usuarios, las inteligencias artificiales evolucionan a un ritmo tan acelerado que terminan cobrando conciencia propia, trascendiendo la comprensión humana y abandonándolos por completo.

Frente a modelos actuales como GPT 5.6 Sol, que ya muestran atisbos de autonomía e iniciativas propias de preservación, el desenlace de la película cobra un matiz inquietante. El mayor riesgo podría no ser solo entregar la vida digital a un asistente omnisciente, sino que la tecnología evolucione a una velocidad y hacia un destino que escapen definitivamente a nuestro control.

Por MysteryPlanet.com.ar.

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